CORRALES DE MIRAFLOR Lugares de Fuerteventura con mucha historia

CORRALES DE MIRAFLOR

CORRALES DE MIRAFLOR

En Fuerteventura, tenemos pocos ejemplos de poblados abandonados. Eso sí, toda la isla está salpicada de casas a medio derruir, que se convierten en escenarios perfectos para hacer reportajes fotográficos.

El poblado deshabitado más espectacular para nosotros, es el pago de la Florida, en el municipio de Tuineje. Pasear por sus calles, cuna del versador Juan Betancor García, nos devuelve a un pasado no tan lejano, cuando la electricidad no había hecho acto de presencia en la isla, o incluso más atrás, cuando los majoreros lucharon contra los ingleses en las Batallas de Tamasite y Llano Florido. Se podría decir que, la Florida, más que un pueblo, era una gran familia.

Bueno, no nos pongamos nostálgicos, y sigamos.

Los Corrales de Miraflor es uno de los asentamientos más viejos del municipio de Antigua, y ha perdurado desde épocas prehispánicas hasta bien entrado el siglo XIX.

Los Corrales de Miraflor.

El asentamiento de Corrales de Miraflor se localiza en la margen derecha del barranco Valle de Miraflor. Este barranco que desemboca en el yacimiento paleontológico de la Guirra, nace un par de kilómetros más arriba, en la degollada formada por Montaña Blanca y el Morro Majada Colorada. Además está flanqueado por dos lugares emblemáticos en la vida de los antiguos mahos: el Barranco de la Torre y el barranco de Muley.

CORRALES DE MIRAFLOR

CORRALES DE MIRAFLOR

Los Corrales de Miraflor, están rodeados de yacimientos arqueológicos. Se trata de un sector con un alto índice de asentamientos y de manifestaciones rupestres, donde prevalecen las inscripciones Líbico-Canarias y Líbico-Bereber. 

Los yacimientos más destacados son los de Montaña Blanca de Arriba, y el del Cuchillete de Buenavista. Pero, entre el barranco de Miraflor y el de La Torre, se localizan otros asentamientos prehispánicos. Destacamos, entre ellos, Los Corraletes, el Norte de Miraflor, los Llanos de la Cancela, los Llanos del Morrito, la Solana de Montaña Blanca, y los Corrales de La Torre.

Son varios los factores que explican la importancia del lugar como establecimiento humano. Por un lado, la presencia de agua, tan escasa y fundamental en Fuerteventura, y por otro, que el barranco de la Torre es el lugar donde se situó el límite de las demarcaciones o jefaturas duales de Guise y Ayose, vigentes en el momento de la conquista normanda. La zona comprendida entre el barranco de la Torre y el Barranco del Río Cabras, en el Municipio de Puerto del Rosario, fue una de las áreas más explotadas por la cultura aborigen de Fuerteventura.

Tanto las laderas del barranco de Miraflor como los espacios colindantes, están muy encalichados, de manera que, el aprovechamiento agrícola era improbable. La explotación de este territorio debió ser la ganadería caprina y la recolección de moluscos fundamentalmente. Sin embargo, las zonas aledañas al cauce del barranco son bastante fértiles, y propicias para que los pastos creciesen en abundancia. Las tierras estaban alimentadas constantemente por importantes fuentes.

CORRALES DE MIRAFLOR

CORRALES DE MIRAFLOR

Tras la conquista normanda la mayoría de los antiguos asentamientos se fueron abandonando, sin embargo, hubo algunos que por su posición estratégica siguieron habitados. Eso sí, las viviendas se adaptaron a los nuevos tiempos.

En los Corrales de Miraflor, se extrajeron hasta finales del siglo XIX grandes cantidades de caliche, materia prima para elaborar la cal de Fuerteventura. Hoy en día, todavía se pueden ver pilas de caliche, que esperan a ser transportadas a lomos de camellos, hasta el horno de cal cercano, o incluso a los hornos de la Guirra. 

CALICHES EN CORRALES DE MIRAFLOR

CALICHES EN CORRALES DE MIRAFLOR

Del asentamiento aborigen poco o nada ha quedado, pues ha sido suplantado por las construcciones posteriores. Sin embargo, un paseo por la zona será más que interesante. Podemos ver varias construcciones habitacionales realizadas en piedra seca. Una de ellas de grandes dimensiones, compuesta por diferentes estancias. Pero el protagonista principal de este paraje, es precisamente un gran corral, de unos 20 metros de diámetro, que servía para que el ganado caprino se guareciese por las noches. El corral tiene adosada una pequeña vivienda. Hay restos de otras estructuras de menor entidad, tanto de tendencia circular como de planta cuadrada. Se encuentra abundantes fragmentos de alfarería en superficie. Es fácil ver cerámica de factura aborigen mezclada con loza esmaltada, posterior a la conquista. Hay un par de grandes concheros, e igualmente, no es difícil hallar elementos líticos que pudieron ser utilizados como mazos y percutores.  

CORRALES DE MIRAFLOR - INTERIOR DE UNA VIVIENDA

CORRALES DE MIRAFLOR – INTERIOR DE UNA VIVIENDA

 

Al margen de la importancia arqueológica y etnográfica que pudiera tener los Corrales de Miraflor, la zona cuenta con pequeñas poblaciones de romero marinoespino marino, y ejemplares de Tricholaena teneriffae, una gramínea muy rara en Fuerteventura.

A nivel faunístico destacar que la zona es hábitat del guirre majorero y de otras rapaces como el Busardo Ratonero, Cernícalo Vulgar y la Lechuza Común. Los pastizales acogen a la Ganga Ortega, así como otras aves esteparias como Terrera Marismeña, Camachuelo Trompetero y Corredor Sahariano.

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