El Molino de Los Velázquez – Valles de Ortega 

Molino de Los Velázquez – Valles de Ortega 

Fuerteventura, una de las joyas del archipiélago canario, no solo es conocida por sus impresionantes playas y paisajes volcánicos, sino también por su rica historia y su patrimonio cultural. 

A lo largo y ancho de toda la geografía majorera se levantan una buena cantidad de molinos, molinas, eras, e incluso alguna cilla, que reflejan el pasado cerealista de la isla, y que hizo que la Maxorata fuera conocida como “El Granero de Canarias”.

Entre los numerosos tesoros que adornan la isla se encuentra el Molino de Los Velázquez situado muy cerca de la carretera FV-20, en Valles de Ortega. Esta estructura que ha resistido la prueba del tiempo, se erige como uno de los símbolos tangibles de la tradición agrícola de la isla. 

Origen de los molinos en Fuerteventura

La llegada de los molinos a Fuerteventura marcó un hito significativo en la evolución de la isla tras la conquista castellana y su posterior colonización, trayendo consigo un cambio del estilo de vida de los habitantes. Se pasó a un modelo de vida más sedentario fundamentado en la agricultura cerealista. Esto no solo afectó la forma de vida, sino también la manera en que se elaboraban productos básicos como el gofio y la harina.

En una primera etapa fueron introducidos las tahonas o los “molinos de sangre” que utilizaban la fuerza motriz animal para impulsar el molino.

Molino de Los Velázquez – Valles de Ortega 

Los molinos de viento, con su distintiva estructura circular y desarrollo troncocónico, hicieron su entrada en Fuerteventura entre finales del siglo XVIII y principios del XIX. Su implementación fue facilitada por la presencia constante de los vientos alisios, una fuente de energía inagotable en la isla. Los molinos en Fuerteventura se construyeron estratégicamente en áreas abiertas a los vientos, especialmente en el norte y el centro de la isla, integrándose armoniosamente en el paisaje rural.

La adopción de los molinos de viento no solo representó un avance tecnológico, sino también un cambio significativo en la eficiencia y una mayor capacidad de producción de gofio y harina.

El Molino de Valles de Ortega 

El Molino de los Velázquez se erigió a principio de los años 30 del siglo XX, frente a las llanuras de Mafasca. Perteneció a la familia Velázquez Mena, una de las familias más influyentes de Fuerteventura durante toda la primera mitad del siglo XX.

Arquitectura y Funcionamiento del molino de Valles de Ortega

El molino, construido con piedra y cal, se caracteriza por su diseño cilíndrico y su estructura cónica. 

Cuenta con tres plantas de alzada: la planta baja funciona como almacén, la siguiente alberga el mecanismo de molturación, y la tercera sustenta el engranaje principal. El acceso entre estas plantas se facilita mediante una escalera de mampostería al aire libre para la planta baja a la siguiente, y una escalera interna de madera para ascender a la planta superior.

En la cúspide del molino, una cubierta cónica de madera corona la estructura, bajo la cual se encuentran la rueda dentada, el husillo y las aspas. La orientación del rotor de aspas hacia los vientos predominantes se logra mediante un timón de madera ubicado en el extremo opuesto del rotor, permitiendo un giro completo de la cubierta cónica.

Molino de Los Velázquez – Valles de Ortega 

En su interior, se encuentra la maquinaria original que, aunque ha sido restaurada en parte, aún conserva la esencia y el funcionamiento de la época. La maquinaria está construida con madera y algunas piezas de hierro y constituye un complejo engranaje.

El viento hace girar las aspas, moviendo una rueda dentada que activa un husillo circular. Este husillo, conectado a una piedra moliente, tritura el grano que previamente se ha vertido en la tolva y fluye hacia las muelas a través de una canaleta. La harina o gofio resultante cae al piso inferior y se recoge en sacos y costales. 

Algunos datos sobre la familia “Velázquez Mena”

La historia de la familia “Velázquez Mena” es un relato que se entrelaza con la riqueza cultural y las raíces profundas de Fuerteventura. A la cabeza de esta distinguida familia se encontraba el matrimonio formado por Marcial M. Velázquez Curbelo y Francisca Mena Bello, cuya unión en matrimonio tuvo lugar en Arico en el año 1902. Ambos provenían de familias influyentes: Marcial de Fuerteventura y Francisca de Tenerife.

Marcial, era Recaudador de Hacienda de la Zona de Arico y militar con el grado de Capitán del Ejército Territorial de Canarias, cuando conoció a Francisca . Juntos, formaron una familia sólida que se convertiría en protagonista de una historia llena de retos.

La pareja tuvo seis descendientes: Sebastiana, Marcial, Manuel, Francisca, Miguel y Pedro. Sin embargo, la vida les presentó uno de los mayores desafíos cuando Sebastiana falleció a la temprana edad de 9 años, marcando un doloroso episodio en la historia de la familia Velázquez Mena.

En los albores de los años 20, Marcial M. Velázquez emprendió un viaje a Fuerteventura, estableciéndose en el municipio de Antigua. Su llegada estuvo marcada por la herencia de extensas tierras que había recibido de su tío, Simeón Velázquez Cabrera. Se convirtió en el dueño de más de 1100 hectáreas de terreno en Valles de Ortega, la mayoría dedicada al cultivo de cereal.

En 1926, la hija menor de la familia, Lucila Velázquez Mena, contrajo matrimonio con el majorero Manuel Sánchez Évora, trasladándose a vivir a Fuerteventura.

Este período coincidió con la finalización de los estudios de Derecho de Manuel Velázquez Mena, el cual también se estableció en Fuerteventura. En 1930, tanto Francisca Mena Bello como su hijo pequeño, Francisco, se unieron a la familia en la isla majorera..

Manuel Velázquez Mena, en reconocimiento a su contribución a la isla, fue nombrado Hijo Ilustre de Fuerteventura, consolidando así su legado en la comunidad.

Miguel, por su parte, asumió la responsabilidad de gestionar las extensas tierras de su padre, convirtiéndose en un exitoso exportador de tomates y cereales. Su labor no solo fue un testimonio del esfuerzo continuo de la familia en el ámbito agrícola, sino también un ejemplo de su compromiso con el desarrollo económico de la isla.

La familia “Velázquez Mena” trasciende el tiempo, dejando un legado arraigado en las tierras que cultivaron. Su influencia perdura, especialmente en el molino harinero de Valles de Ortega.

A lo largo de los años, el Molino de Valles de Ortega ha sido objeto de esfuerzos de conservación para preservar su autenticidad y permitir que las generaciones futuras se sumerjan en la historia de la isla. Las restauraciones han mantenido la integridad del molino, resaltando su importancia como un testimonio del ingenio y la laboriosidad de los majoreros.

Esta construcción no solo representa una parte crucial del patrimonio  etnográfico de la isla, sino que también sirve como un recordatorio de la importancia de la sostenibilidad y la adaptabilidad en un entorno insular.

Hoy en día, el Molino de Los Velázquez, el Molino de Augusto Ruiz y la Molina de Valles de Ortega se han convertido en atractivos turísticos, que sumergen al visitante en la intrahistoria de Fuerteventura.

Acercarse hasta el Molino de Valles de Ortega no solo ofrece una experiencia educativa, sino también la oportunidad de disfrutar de las impresionantes vistas de los paisajes circundantes. Los visitantes pueden apreciar la armoniosa combinación de historia, arquitectura y naturaleza que hacen de este sitio un tesoro cultural en Fuerteventura.

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