
Los molinos harineros han sido elementos icónicos del paisaje de Fuerteventura a lo largo de los siglos.
Estos ingenios, impulsados por los vientos alisios , son testigos de una rica historia y del aprovechamiento de la energía eólica para fines industriales, en particular para la molienda de cereales y la producción de gofio . Aunque la presencia de los molinos en el paisaje majorero se remonta a los primeros tiempos de la colonización , la mayoría de las estructuras que han sobrevivido fueron construidas entre finales del siglo XIX y principios del XX.
A lo largo del tiempo, y con el fin de la actividad cerealista, muchos molinos fueron abandonados. No obstante, en las últimas décadas, las instituciones públicas han llevado a cabo importantes esfuerzos para restaurar y conservar estos bienes patrimoniales. A pesar de ello, numerosos molinos se han perdido o están en riesgo de desaparecer. Este es el caso que hoy nos ocupa: El molino harinero de Augusto Ruiz, que no se ha llegado a restaurar del todo. Y presenta la misma estampa desde finales del siglo XX
Molino de Augusto Ruiz

El Molino de Augusto Ruiz se encuentra a la salida de Valles de Ortega en dirección Antigua, en la zona denominada llanos del Molino Viejo. Es fácilmente reconocible en el árido paisaje majorero, ya que su fachada exterior exhibe hiladas de mampuestos unidas con cemento, sin estar encalada.
Este molino data de finales del siglo XIX y perteneció a Augusto Ruiz Ortega, un campesino comprometido con la comunidad. Augusto Ruiz, fue durante varias décadas uno de los principales contribuyentes económicos del municipio de Antigua.
Durante muchos años, el molino de Augusto Ruiz se dedicó a la molienda de cereales y la producción de gofio. Sin embargo, a mediados del siglo XX, con el auge del turismo y el progresivo abandono del campo, la demanda de cereal en Fuerteventura disminuyó considerablemente. Esto llevó a que Augusto Ruiz, al igual que otros agricultores, buscara nuevas alternativas de cultivo. En su caso, decidió enfocarse en el cultivo del tomate, que marcó una nueva etapa en la vida económica de la isla.

La fuerte demanda de este fruto y la introducción de nuevas técnicas para extraer agua del subsuelo facilitó el desarrollo del cultivo del tomate en gran parte del centro y sur de la isla, favoreciendo su expansión y éxito.
Descripción y estructura de el Molino de Augusto Ruiz en Valles de Ortega
El Molino de Augusto Ruiz Ortega comparte muchas similitudes con otras construcciones de la época. Al igual que otros molinos de viento tradicionales en Fuerteventura, consta de tres plantas, cada una con una función específica, conectadas por una escalera exterior de mampostería y una interna de madera. En la planta baja se almacenaba el grano, mientras que la planta intermedia albergaba el mecanismo de molturación. La planta superior contenía el engranaje principal, encargado de transformar la energía del viento en movimiento útil para moler el cereal.
Los materiales empleados en la construcción del molino, son principalmente piedra, barro y cal, que no solo le otorgan una estética rústica característica, sino que también garantizan su resistencia frente a las condiciones climáticas extremas de la isla. Su estructura troncocónica y circular se levanta con majestuosidad en el paisaje árido, como un testigo de la vida agrícola de Fuerteventura, particularmente de la zona central de la isla.
Mecanismo y Funcionamiento

El núcleo del molino se encuentra en la planta superior, donde un complejo sistema de engranajes, fabricado en su mayoría con madera de pino canario y complementado por algunas piezas de hierro, convierte la energía del viento en movimiento mecánico. Las cuatro aspas del molino son impulsadas por el viento, lo que activa una rueda dentada que, a través de un husillo, hace girar la piedra moliente. Este movimiento permite triturar el grano y convertirlo en harina o gofio, productos fundamentales en la dieta de los habitantes de la isla. La harina resultante se almacenaba en la planta baja, donde se guardaba en sacos para su posterior distribución o consumo.
Un detalle destacado del diseño de este molino es su capacidad para ajustar las aspas en función de la dirección del viento predominante. Este proceso se realizaba mediante un timón de madera que permitía girar la cubierta cónica del molino, maximizando así la eficiencia en el aprovechamiento de la fuerza eólica.
Este molino no solo es una pieza fundamental del patrimonio etnográfico de la isla, sino que además simboliza la relevancia de la sostenibilidad y la capacidad de adaptación en un entorno insular.
En la actualidad, el Molino de Los Velázquez, el Molino de Augusto Ruiz y la Molina de Valles de Ortega se han convertido en destacados puntos de interés turístico, que permiten al visitante adentrarse en la rica historia de Fuerteventura.
Visitar los molinos de Valles de Ortega no solo proporciona una experiencia educativa, sino que también brinda la posibilidad de disfrutar de las impresionantes vistas de los paisajes que lo rodean. Desde aquí puedes admirar la perfecta fusión entre historia, arquitectura y naturaleza, lo que convierte este lugar en un auténtico tesoro cultural de Fuerteventura.
Una pena que esté tan abandonado
Este molino harinero es un ejemplo destacado de la arquitectura tradicional de la isla y data de finales del siglo XIX. Fue propiedad de Augusto Ruiz Ortega, un campesino comprometido con la comunidad y uno de los principales contribuyentes económicos del municipio.
Este molino es un elemento importante de la arquitectura y la historia de Fuerteventura.
El molino, que data de finales del siglo XIX, es un ejemplo característico de los molinos harineros utilizados en la isla para moler cereales y producir gofio. Propiedad de Augusto Ruiz Ortega, el molino aprovechaba la energía del viento a través de sus aspas de madera para realizar su labor.
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