Alisio
Viento constante que sopla desde las altas presiones de las Azores hacia el ecuador, esencial para el clima de Canarias. Al cargarse de humedad sobre el Atlántico, genera el «mar de nubes» en las islas de mayor relieve y regula las temperaturas, evitando que el archipiélago sea un desierto.
El Alisio: El motor invisible de las islas

Si Canarias es el «jardín de las Hespérides» y no una extensión del Sáhara, se lo debemos por entero al alisio. Este viento no es una racha pasajera; es un flujo constante que actúa como el sistema de aire acondicionado y riego natural de las islas. Sin su presencia, el archipiélago sería un bloque de roca volcánica árido y asfixiante. El alisio dicta dónde crecen los bosques, dónde se ubican las ciudades y hasta cómo se siente la maresía en nuestras costas.
1. El viaje del aire: Frescor desde el Atlántico
El alisio nace en el anticiclón de las Azores. En su viaje hacia el sur, recorre miles de kilómetros sobre el océano, absorbiendo humedad y enfriándose. Cuando llega a Canarias, lo hace cargado de agua en forma de vapor. Es un aire fresco que choca contra nuestras costas del norte y el noreste, rebajando las temperaturas incluso en pleno agosto. Es el responsable de que, mientras en el continente vecino están a 40°C, nosotros disfrutemos de un eterno régimen de 22°C.
2. El Mar de Nubes: La «lluvia horizontal»
Este es el fenómeno más espectacular provocado por el alisio. En las islas con montañas altas (Tenerife, Gran Canaria, La Palma, La Gomera y El Hierro), el viento húmedo se ve obligado a subir por la ladera. Al ascender, se enfría y se condensa, creando una capa de nubes compacta que se queda «atrapada» entre los 600 y los 1.500 metros de altura.
- Este manto blanco no suele dejar lluvia de gotas, sino lluvia horizontal: la humedad se pega a las hojas de los árboles (especialmente de la laurisilva) y gotea hacia el suelo. Gracias a este invento del alisio, nuestras cumbres tienen agua incluso cuando no llueve del cielo.
3. El contraste entre islas: Altas frente a llanas
El alisio es el que marca la gran diferencia paisajística entre las islas.
- Islas de relieve (Occidentales y Gran Canaria): El viento choca, crea nubes y genera un norte verde y húmedo frente a un sur seco y soleado.
- Islas llanas (Lanzarote y Fuerteventura): Como apenas tienen montañas que frenen al viento, el alisio «pasa de largo». No hay choque, no hay condensación y, por tanto, el paisaje es mucho más árido. Aquí, el alisio se siente más como un viento constante que barre las gavias y mueve las dunas, pero no regala ese frescor verde de las cumbres.
4. Un aliado histórico para la navegación
Históricamente, los alisios fueron conocidos como los trade winds (vientos del comercio). Fueron estos vientos los que empujaron las carabelas de Colón hacia América y los que permitieron que Canarias fuera el puerto de escala obligatorio para la carrera de Indias. No se podía cruzar el charco sin el permiso del alisio. En la navegación de cabotaje entre islas, conocer sus rachas era la diferencia entre llegar a puerto o quedarse «en calma chicha» a merced de las corrientes.
5. El «viento de las vacas» y la agricultura
En el campo, el alisio se conoce por muchos nombres. En algunas zonas se le llama «viento de las vacas» porque refresca el ganado y mantiene el pasto verde. Sin embargo, su fuerza constante también obliga al agricultor a protegerse. En las zonas más expuestas, verás muros de piedra seca o cortavientos de brezo para que el alisio no «queme» los cultivos con el exceso de salitre o no rompa las ramas de los frutales.
6. El reto de la energía limpia
Hoy en día, el alisio es nuestra mayor mina de oro energética. Su constancia lo convierte en el aliado perfecto para los parques eólicos. Canarias es un laboratorio mundial de energías renovables gracias a que el alisio casi nunca nos falla. Es el mismo viento que refrescaba a los antiguos mahos el que hoy genera la electricidad que usamos para desalar el agua que bebemos.
Lugares donde sentir y ver el efecto del Alisio:
- Vía Láctea y Observatorios (La Palma/Tenerife): El alisio empuja las nubes hacia abajo, dejando los cielos de las cumbres limpios y estables para la observación astronómica.
- Mirador de la Peña (El Hierro): Un lugar privilegiado para ver cómo el mar de nubes se derrama sobre el valle del Golfo.
- Jable de Corralejo (Fuerteventura): Aquí puedes ver cómo el alisio transporta la arena orgánica de norte a sur, dando forma a las dunas.
- Parque Nacional de Garajonay (La Gomera): El mejor sitio para entender la «lluvia horizontal»; la laurisilva es, literalmente, un bosque fabricado por el alisio.
- Costa de Pozo Izquierdo (Gran Canaria): Famosa mundialmente por el windsurf, donde el alisio se acelera por el efecto túnel de la geografía, creando condiciones extremas.
- Anaga (Tenerife): Un macizo antiguo donde el alisio golpea directamente, manteniendo un ecosistema de la era terciaria gracias a la humedad constante.