Depósito aluvial
Es básicamente el rastro de las «barrancadas». Cuando llueve fuerte en las islas, el agua no baja sola; arrastra tierra, piedras y palos cumbre abajo. Cuando el barranco se ensancha o llega al llano, pierde fuerza y suelta toda esa carga. Ese montón de tierra «nueva» y mezclada es lo que llamamos depósito aluvial: el mejor suelo que un agricultor puede encontrar porque ya viene triturado y listo para plantar.
La tierra que el barranco nos regala

En Canarias, como no tenemos ríos que corran todo el año, dependemos de esos días de lluvia brava que lo mueven todo. El depósito aluvial es el resultado de esos arrebatos del tiempo. Es la forma que tiene la naturaleza de quitarle tierra a las montañas para rellenar los valles y dejarnos un suelo profundo y fértil donde antes solo había piedra.
1. Cómo se ordena la «suciedad» del agua
Cuando el agua viene desbocada por el barranco, trae de todo. Pero el agua es sabia para repartir:
- En las zonas con mucha pendiente, solo quedan las piedras grandes, los callaos, porque el agua se lleva todo lo demás.
- Donde el barranco se calma, empiezan a quedarse las arenas y las gravas.
- Y al final, en las zonas llanas o cerca de la costa, se posa lo mejor: el limo y la arcilla. Esa tierra fina es como crema para las plantas; retiene el agua de maravilla y tiene todos los nutrientes que el agua ha ido «robando» por el camino.
2. El suelo de acarreo: el premio del agricultor
Pregúntale a cualquier viejo del campo: la tierra de acarreo es sagrada. Mientras que en un malpaís tienes que sudar sangre para sacar algo, en un depósito aluvial metes el sacho y la tierra responde. Son suelos profundos, donde las raíces pueden bajar sin miedo y donde siempre queda un poco de humedad guardada de la última escorrentía. Casi todos los pueblos con historia agrícola en las islas nacieron justo encima de estos depósitos.
3. El peligro de olvidar por dónde pasa el agua
El problema es que estos depósitos son tan llanos y bonitos que nos ha dado por construir encima. Pero el depósito aluvial es una advertencia: te está diciendo que «por aquí pasó el agua y volverá a pasar». Cuando llega una tormenta de las gordas, el barranco no entiende de carreteras ni de casas; él solo busca su zona de depósito para soltar la carga de tierra y piedras que trae de arriba.
Sitios para ver estos depósitos:
- Valle de Gran Tarajal (Fuerteventura): Se ve perfectamente cómo el cauce ancho ha ido rellenando todo el fondo con sedimentos finos hasta llegar a la playa. Es un suelo de acarreo de manual.
- Vega de Río Palmas (Fuerteventura): Aquí la tierra es tan profunda por los arrastres de siglos que hasta el paisaje cambia; es un oasis que existe gracias a lo que el agua depositó en ese rincón.
- Desembocadura del Barranco de Azuaje (Gran Canaria): En la zona baja se nota cómo el agua ha ido dejando capas y capas de limo, creando una de las zonas más verdes y ricas del norte.
- Valle de San Lorenzo (Tenerife): Es una gran cubeta donde la erosión de los cerros de alrededor ha ido soltando tierra hasta crear un llano agrícola que parece una isla dentro de la isla.
- Bajos del Barranco de las Angustias (La Palma): Es impresionante ver la cantidad de material, desde arena fina hasta piedras enormes, que el agua saca de la Caldera y va dejando por el camino.
- Valle de Hermigua (La Gomera): Un ejemplo de cómo los depósitos aluviales han permitido cultivar en terrazas aprovechando la tierra que el barranco bajó desde el monteverde.