Museo arqueológico de Fuerteventura

Fuerteventura es una isla que ofrece mucho a todos aquellos que quieran mirar más allá de nuestras espectaculares playas. La isla cuenta con una dilatada historia tanto geológica como biológica. 

Uno de los interrogantes que más interés despierta es la ocupación humana de Canarias y, en nuestro caso, la de Fuerteventura. Desde finales del 2020 tenemos la oportunidad de acercarnos a Betancuria, visitar el Museo Arqueológico de Fuerteventura y descubrir, un poco más, la evolución etnográfica de la Maxorata. 

¿De dónde viene la idea de crear museos?

La fascinación por las culturas antiguas no es nueva. Hace unos 5000 años, en Asia, miles de personas se acercaban al Valle del Indo para contemplar construcciones megalíticas, que se habían levantado en épocas pasadas. 

Siempre hubo un cierto afán por coleccionar y vender elementos históricos. Ahora bien, desde el siglo XVIII, se puso de moda recorrer lugares exóticos adquiriendo cualquier elemento que pudiera tener un cierto halo añejo, ya fuesen azulejos, armas, puertas, esculturas, yeserías, etc. Se saquearon y vendieron monumentos por todos los continentes, España y Canarias no eran una excepción. Hasta nuestras islas llegaban personas dispuestas a llevarse, a su país, una momia guanche, huesos, alfarería, e incluso petrograbados de los aborígenes. Esos elementos eran vendidos entre particulares.

Convento franciscano de San Buenaventura

Con la desamortización de Mendizabal y la exclaustración de las Órdenes Religiosas, en 1.835, se abrió la veda para que los desaprensivos, traficaran, robaran y vendieran cualquier elemento de valor histórico de los monumentos religiosos.

No pienses que Fuerteventura se libró de la rapiña. El exconvento Franciscano de Betancuria, el más antiguo de Canarias, pasó también por esa experiencia. Seguro que más de una casa particular majorera cobija elementos históricos de dudosa procedencia.

A mediados del siglo XIX los países europeos comenzaron a levantar museos donde se podía admirar su pasado. Poco a poco muchos amantes del arte fueron cediendo sus colecciones.

El museo arqueológico de Fuerteventura

Hasta mediados del siglo XX, Fuerteventura, era una de las pocas islas que todavía no contaba con un museo arqueológico. Los poderes públicos no estaban dispuestos a construir ningún edificio para albergar las exiguas piezas que aquí se encontraban. Así que, tuvieron que tirar de personas que vivieran fuera de la isla, y que quisieran ceder sus propiedades. Por suerte, los hermanos Martín Fajardo, residentes en Venezuela y parientes del por aquel entonces presidente del Cabildo de Fuerteventura, dieron su conformidad para donar su casa familiar con la condición de que este centro llevara el nombre de su padre, “Eduardo Martín Romero”. 

La generosidad de los hermanos Martín Fajardo no se quedó en donar el inmueble de 234 metros cuadrados, pozo, estanque y terreno posterior, sino que, con la carta de cesión enviaron 100.000 pesetas, que deberían destinarse a las obras de adaptación y reforma del edificio.

Realizada la donación, se creó un Patronato del Museo de Betancuria, del que formaron parte, entre otras personas, José Naranjo Suárez, del Museo Canario y Francisco Navarro Artiles, maestro de Corralejo, cuya finalidad era impulsar la creación del Museo.

Elementos de la Cueva de Los Ídolos

Una vez concluidas las obras y dotado el Museo se abrió al público en 1965. Es el edificio, en forma de “U”, custodiado por dos cañones de hierro, que actualmente es utilizado para las gestiones administrativas del museo. 

Desde 1984 se hicieron varias obras de remodelación en el inmueble. 

En 1990 se planteó un nuevo discurso para el museo, en cuya memoria dice literalmente que el Museo no debía ser solo:

“el lugar donde se mira y admira el objeto del pasado, donde se entiende la cultura, se tenga acceso a ella, sino que pretende que la persona que lo visite, participe, informe, se forme, en definitiva, sea un sujeto activo que tome partido en la investigación y en el trabajo que se realiza aquí, dentro y fuera de las dependencias del museo” .

En 2004 la empresa Gaia, S.L. se encargó de remodelar el espacio museístico. Pocos años más tarde se cerró el museo.

El nuevo museo arqueológico de Fuerteventura

En 2012 se aprobó el proyecto de construcción del nuevo museo arqueológico de Fuerteventura. Este edificio se levantaría detrás del antiguo museo, en las tierras donadas por Martín Fajardo. 

Los problemas técnicos que la Unidad de Infraestructuras del Cabildo Insular no supieron solventar, ocasionaron el replanteo de la obra y el sobrecoste de la misma. 

El coste del museo ha sobrepasado con creces los 2.100.000 euros.

El inmueble está estructurado en 3 niveles que se presentan de manera escalonada.  

El nivel inferior, por el que se accede, consta de 2 salas, Dispone de de 562,15 metros cuadrados de espacio.

La primera está dedicada, en su totalidad, a la vida de los primeros pobladores de Fuerteventura. Se muestran los trabajos de diversos yacimientos de la isla. Entre ellos el del islote de Lobos donde los romanos instalaron un taller de púrpura getúlica, la Cueva de Villaverde, la Cueva de los Ídolos, La Tonina, Tindaya, Montaña Blanca de Arriba, Valle de la Cueva, La Pared

Elementos del yacimiento arqueológico de Lobos

Podremos ver huesos, podomorfos de la montaña de Tindaya, cerámica, elementos romanos, molinos y morteros de mano, ídolos, punzones, diversas herramientas utilizadas por los mahos, etc.

La segunda sala, de la planta inferior, es una mescolanza de actividades y etapas históricas sin ninguna correlación entre ellas, ni coherencia. Mezcla en el mismo espacio la cultura del cereal con elementos defensivos, antes y después de la conquista.

La primera planta, de 346,65 metros cuadrados, está dedicada, principalmente, al convento Franciscano de San Buenaventura, y a sus moradores, como San Diego de Alcalá. También hay mención a otras joyas históricas de Betancuria.

Primera planta – Betancuria

En la planta superior, de 111,85 metros cuadrados, se aloja una exposición fotográfica donde podremos admirar petrograbados y diferentes yacimientos majoreros.

Valoración 

Aspectos positivos: Visitar el nuevo Museo Arqueológico de Fuerteventura es una excelente oportunidad para ver, in situ, elementos aborígenes de gran valor histórico. 

Los paneles informativos no se hacen pesados a la hora de leerlos y te dan unas pinceladas de la riqueza patrimonial de Fuerteventura.

Cuestiones a mejorar: Lo primero que salta a la vista, es que, este proyecto no ha sido coordinado de manera multidisciplinar. Se ha hecho de manera discontinua, y a retazos.

Por ejemplo, a la persona encargada de la iluminación le hubiera venido estupendamente bien visitar otros museos. Si no quería viajar a otras islas o a la península, solo tenía que acercarse a los otros espacios museísticos de Fuerteventura (Museo del Queso, Salinas de Carmen y el de los Molinos en Tiscamanita) donde la iluminación está cuidada y se pueden leer los paneles con facilidad. 

En el Museo Arqueológico de Fuerteventura es casi imposible leer la cartelería sin tener que estar danzando continuamente, por los molestos reflejos de los focos.

Este no es para nada un museo interactivo, moderno, ni está en sintonía con los discursos museísticos actuales.

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