Los Hornos de cal en Fuerteventura

Los Hornos de cal en Fuerteventura

Horno de cal

Horno de cal

La cal se obtiene principalmente a través de la combustión de la piedra de caliche en un horno , que puede ser artesanal o industrial, aunque el proceso de elaboración es parecido en ambos casos.
Los hornos de cal suelen establecerse próximos a donde se encuentra la materia prima, esto es el caliche (carbonato cálcico) (Ca³ Ca), Fuerteventura es muy rica en este tipo de material.

En Fuerteventura existen hornos de cal en prácticamente todas las calas que permitían el abrigo de los barcos; desde el norte hasta el sur podemos ver hornos en lugares como Ajuy, Los Estancos, Parque Holandés, La Torre, La Guirra, Puerto del Rosario, La Hondurilla…
Los embarcaderos principales, a través de los que salía la producción de cal de Fuerteventura en los siglos XVI, XVII, XVIII, y buena parte del XIX eran en el Norte El Tostón, en el Este Caleta de Fuste y al Oeste el de La  Peña. Estos embarcaderos estaban controlados por la administración política y militar de Fuerteventura.

La industria  de la cal durante siglos alivió la crisis de la economía majorera, al necesitar numerosos trabajadores y no depender de la climatología como la producción ceralista. Este material destinado a la construcción constituyó la actividad industrial de Fuerteventura por excelencia.

Hay noticias históricas sobre la producción de cal en Fuerteventura, que se remontan al año 1560, cuando en un acuerdo el Cabildo de la Palma ordena que se compre cierta cantidad de piedra de cal que llegó de Fuerteventura. En los Acuerdos del Cabildo de Fuerteventura queda también reflejada la extracción del mineral para la exportación en 1662 se acuerda por el Cabildo de la isla:

” … Por no haber llovido se espera gran ruina y despoblación, pues no tiene trigo la isla … se acuerda se cierre nuevamente la saca de trigo y cebada, y si algún barco viniere a cargar, lo haga solamente de ganados y piedra de cal. .. “.

En la zona de Caleta de Fuste se desarrolló una intensa actividad de fabricación de la Cal, en los hornos de la Guirra.

Los hornos suelen localizarse también próximos a las zonas costeras, para así facilitar el embarque de la mercancía.
La piedra de cal se cuece a una temperatura entre los 800ºC y los 1000ºC. De esta manera se obtiene la cal viva (Ca O) (Oxido de Calcio). Este proceso de cocción del caliche se demora durante varios días, a veces incluso tarda más de una semana, todo depende de la rapidez de combustión del horno y de las características del mismo.

Tras finalizar la cocción se le añade agua a la piedra de cal, obteniéndose así la llamada cal apagada (Ca (Ho)²) (hidróxido de calcio).
El producto final que se obtiene es la cal apagada y puede ser de color blanco o grisáceo.
En efecto, si se toma la parte superficial de la piedra de cal cocida, contaminada por las cenizas de la combustión, tenemos la cal oscura o gris, ésta sirve para encalar o enfoscar paredes de casas y de aljibes. En cambio, si se aprovecha la cal interior es de color blanquecino y sirve sobre todo para albear, aunque también tiene otros usos.

Los hornos tienen casi siempre una forma troncocónica con una abertura superior y una puerta en la parte inferior. La puerta del horno ha de estar orientada en dirección contraria a los vientos dominantes, para poder así controlarse la combustión.
El horno de Fuerteventura suele tener forma troncocónica, con una parte más estrecha en la cúspide, donde tiene una abertura para facilitar el depósito del carbón u otro combustible, generalmente era antracita del Reino Unido, aunque también en épocas de escasez se utilizó mucho la hulla peninsular, incluso en los primeros momentos se aprovechó el bosque termófilo de la isla.
En la parte baja se coloca una parrilla, justo por encima de la boca o abertura inferior, sirviendo esta última para ventilar el horno y extraer la cal ya cocida. Ello se conseguía moviendo la parrilla para que cayera el caliche quemado.

Los hornos no suelen superar los ocho metros de altura por cuatro de ancho.
Existen también en la isla hornos más pequeños o caleras de características similares, aunque no suelen superar los cuatro metros de altura. Suelen estar hechos de caliche recubierto de torta de barro. El producto se destina al consumo interno. La cal constituyó un importante producto de exportación hacia otras islas, e incluso también a Madeira y la península Ibérica. Siempre se llevaba apagada para evitar así su reacción química al contacto con el agua, sobre todo en los barcos de madera donde normalmente se transportaba.
La mayor demanda de cal majorera por parte del resto del Archipiélago se produjo entre finales del siglo XIX y principios del XX, coincidiendo con la construcción de grandes obras de infraestructura en otras islas, sobre todo en Tenerife y Gran Canaria (el Puerto de la Luz, algunas presas de mampostería, acequias, estanques,…).

A este respecto señalaba el ingeniero del Puerto de La Luz, D. Juan de León y Castillo:” En la práctica sólo se sabe que cuando un mortero resiste bien por muchos años es bueno y no debe modificarse sino con extrema prudencia.
La cal se utilizó también como desinfectante de aljibes y como repelente de insectos y mosquitos en las casas.

Tras elegir una cantera de caliche, se procede a su “flojera”, es decir al desprendimiento de los trozos de piedra mediante la utilización de picos, cuñas, martillos y barrenas. Estos bloques de caliche son reducidos de forma y tamaño, con las mandarrias (martillo o mazo de grandes dimensiones) y el martillo pedrero, en lascas de unos 15 cms de grosor. Este material se entonga en cestas pedreras (10 kilos aproximadamente), después se suben a hombros de los trabajadores o de algún animal (burro, mula,…), y por último se vierten por la abertura superior del horno. En el proceso de llenado del horno se intercalan una camada de piedra y otra de combustible (madera, carbón,…) hasta colmar completamente el cono del horno. En la parte baja se colocaba aulagas secas y apretadas, a continuación se iniciaba la ignición o encendido. De esta manera el fuego se va transmitiendo a las distintas camadas de combustible y convirtiendo el caliche en cal. Todo este material se depositaba encima de una parrilla móvil. El proceso se acaba cuando el color del humo empieza a ser de color blanco.

Gran parte del Texto extraído del libro: ISSN 1889-0326.

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