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Cuchillete de Buenavista

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Cuchillete de Buenavista 

Cuchillete de Buenavista

Cuchillete de Buenavista

Tras haber asistido a las charlas de María Antonia Perera Betancort y José Juan Jiménez González en las XVI Jornadas de Estudios sobre Fuerteventura y Lanzarote, en las que hablaban de los grabados rupestres de El Cuchillete de Buenavista, decidimos darnos un pequeño paseo por toda la dorsal del cuchillete, un recorrido de algo más de 11 kilómetros entre ida y vuelta.

El cuchillete de Buenavista es una área montañosa en la zona central de la isla, que va desde un poco más arriba de las Salinas del Carmen hasta Los Alares. A ambos lados de esta pequeña cordillera se encuentran los barrancos de La Torre y de La Muley.

Recordemos que esta zona es donde se situó el límite de las demarcaciones, o jefaturas duales, vigentes en el momento en el que tuvo lugar la conquista normanda.

Todo este sector central de Fuerteventura contiene un alto índice de asentamientos aborígenes y de manifestaciones rupestres, donde prevalecen las inscripciones Líbico-Canarias y Líbico-Bereber. Cerca del enclave rupestre del Cuchillete de Buenavista se encuentran otros lugares donde se hayan grabados rupestres, como son, Montaña Blanca de Arriba o la Montaña del Sombrero. Pero también esta zona tiene un gran número de asentamientos prehispánicos, Los Corrales del Negrito, Llanos del Bizcocho, Llanos del Dinero, La Guirra, Llanos de la Guirra, Tamia, Llanos del Morrito, Llanos de la Cancela, Altos de Miraflor, Corrales de la Torre, Rosita del Vicario, etc.

Lo primero que podemos observar a nivel arqueológico y etnográfico al comenzar el camino, son la gran cantidad de gambuesas y restos de casas habitacionales de tipo pastoril, tanto prehispánico como posterior, así como el acondicionamiento de manaderos de agua, restos cerámicos y de malacofauna, todo ello hasta llegar a una cota no superior a los 200 m de altitud, por la zona llamada cuchillete de Miraflor.

Seguimos por la dorsal del cuchillete dejando a nuestra izquierda una gran gambuesa, que ha sido utilizada hasta no hace mucho. Pasando estas construcciones pastoriles encontraremos, en la ladera este, varias estructuras habitacionales bastante pequeñas. Seguimos camino y superamos un gran desnivel, de aproximadamente unos 125 m, arrimados a una valla metálica, hasta llegar a los altos del Morro de La Majada Colorada y del Morro de La Casa, donde haremos un alto en el camino.

Los altos del Morro de la Casa, se yerguen a 361 metros de altitud. Aquí lo más impresionante que podemos apreciar son las maravillosas vistas de Fuerteventura.  Desde este lugar se domina gran parte de la isla; se divisa claramente Lanzarote por la cara este, destacando Montaña Roja y Escanfraga (ambas pertenecientes al municipio de La Oliva). Hacia el sur se ve tenuemente el pico de La Zarza, y hacia el oeste todo el macizo central de Fuerteventura.

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En esta pequeña cima del Morro de la Casa se hayan los restos de varias estructuras arquitectónicas aborígenes, que probablemente, respondan a unidades habitacionales. Aunque en la actualidad solo permanecen los cimientos, arranques de paredes y material arqueológico en superficie, esta construcción es de perfil circular – elipsoidal. Está fabricada con piedras hincadas, de una sola hilera de piedras, que conforme se aproximan al centro de la construcción se escalonan y rematan con un espacio a modo de cista, en el que se disponían una o dos piedras hincadas.

Encontramos también varios túmulos funerarios del que destaca uno por su estado de conservación. Este túmulo se ha usado con una técnica constructiva acorde con la pobreza del terreno. Se trata de un túmulo delimitado por piedras de tamaño mediano, con piedras hincadas verticalmente en el centro, adquiriendo el conjunto una forma de tendencia rectangular.  Este es un enclave perfecto para ser un buen puesto de vigilancia, y avisar de posibles ataques.

Ya en 1953 Jiménez Sánchez (comisario de excavaciones arqueológicas para la provincia de Las Palmas) se refiere a la presencia de enterramientos en cistas en el III Congreso Arqueológico Nacional, en el que explica la construcción de cistas como práctica común en enterramientos pobres y sencillos, tanto en Fuerteventura como en Lanzarote, localizados siempre junto a poblados ciclópeos.

Seguimos camino por la dorsal del Cuchillete de Buenavista que empieza a estrecharse, y donde el viento comienza a azotar con cierta fuerza, tanto, que nos hace que cojamos la vertiente sur de la dorsal, donde la ladera nos parapeta del viento. En este costado de la ladera encontramos varias estructuras realizadas con piedras a modo de pequeño habitáculo y algunos grabados cercanos.

Nos acercamos hasta la degollada de Buenavista a más de 400 metros de altitud. Esta es la zona donde se encuentran la mayor cantidad de grabados rupestres de este lugar. Alberga 32 paneles, de los que diecinueve registran grafías líbico–canaria. A su vez tres soportes contienen formas de ambos alfabetos (líbico-canario y líbico bereber), contándose cuarenta y dos líneas líbico – canaria y cuatro líbico – bereber.

Al margen de la importancia arqueológica de los cuchilletes de Buenavista, esta zona tiene una importante población de romero marinoespino marino,  Asparagus arborescens y ejemplares de Tricholaena teneriffae, una gramínea muy rara en Fuerteventura.

A nivel faunístico destacar que esta es zona del habitat del guirre majorero y de otras rapaces como el Busardo Ratonero, Cernícalo Vulgar y la Lechuza Común.

Los pastizales albergan la mejor población de Fuerteventura de Ganga Ortega, así como otras aves esteparias entre las que destacan Avutarda Hubara, Terrera Marismeña, Camachuelo Trompetero y Corredor Sahariano.

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