Presa de las Peñitas

Las Peñitas, en pleno corazón de Betancuria, es uno de los rincones más bellos, visitados y fotografiados de Fuerteventura. Entre los enclaves más singulares que, a todo el mundo sorprende se encuentran: el espectacular desfiladero de paredes verticales que arropa la pequeña ermita de Malpaso; el palmeral de palmera canaria autóctona, cuyos ejemplares no han tenido cruce genéticos con otras variedades de palmeras; y el Arco de las Peñitas, uno de los enclaves más instagrameables de Fuerteventura.

Sin embargo, la colmatada presa de las Peñitas pocas atenciones recibe. Por ello, y para que cuando pases por su lado conozcas un poco más de este paraje hoy le dedicamos estas letras.

Antecedentes de la Presa de las Peñitas

De todos es sabido que, Fuerteventura es árida y con baja pluviometría. Durante la época prehispánica y los años posteriores a la conquista, la isla, era capaz de surtir de agua, no sin dificultades, a sus habitantes.

En el Le Canariem, las crónicas de la conquista de Fuerteventura del siglo XV, se pueden leer frases como:  

“en cuatro o cinco sitios se encuentran arroyos con suficiente corriente de agua dulce para que puedan moler molinos.”  

Pero, con la colonización castellana y la implantación de la agricultura, la isla se encontró ávida de una mayor cantidad de agua, que cubriera las necesidades hídricas.

No es hasta finales del siglo XIX cuando se planteó la construcción de presas en Fuerteventura. Entre finales de esa centuria y los inicios de la siguiente, se llevaron a cabo tímidos intentos, en los barrancos de la Herradura y las Peñitas, de construir represas, que pudiesen retener el agua de lluvia.

Presa de las Peñitas y ermita del Malpaso

En el boletín de la Real Sociedad Geográfica de 1925, en un artículo titulado “Problema de Canarias”, se hace mención a que las represas de la Herradura y las Peñitas se encuentran arrumbadas.

En ambos sitios existen restos de obras abandonadas; el vaso del barranco de la Herradura está totalmente cegado por las tierras, sin duda por falta de dirección técnica durante la construcción; la pequeña presa de “Las Peñitas”, arruinada sin duda por alguna avenida, está en un abandono verdaderamente incomprensible.

No sería hasta 1937 cuando los ingenieros de obras públicas se pusieron manos a la obra.

Presa de las Peñitas 

La Presa de las Peñitas fue proyectada, en 1937, por el Jefe de Obras Públicas, Leonardo Nieva, junto con los ayudantes Simón Benítez Padilla y Manuel Bonnet García

La presa sería capaz de retener 917.050 metros cúbicos de agua. En su diseño original alcanzaría los 30 metros sobre el cauce del barranco del Río Palmas. Sin embargo, nunca llegó a tener dicha altura, lo más 21,50 en los años 40.

Se ideó de perfil tipo triangular, coronado por un cuerpo rectangular de tres metros de anchura. El cuerpo de la presa es de mampostería ordinaria trabada con mortero de cal. El flanco exterior muestra una singular estructura de mampuestos protuberantes o almendrones.

Perfil de la Presa de las Peñitas

Para los estribos de la presa se utilizó, por su carácter sólido e impermeable,  la propia roca del lugar: las sienitas. 

Las sienitas y dioritas que conforman las Peñitas son materiales plutónicos formados hace millones de años, en las profundidades de la corteza terrestre

Se desconoce la cimentación de la presa de las Peñitas, pues fue construida antes de la elaboración del proyecto. Probablemente esté elaborada de mampuestos trabados con mortero mixto de cal y cemento. Aunque actualmente nos parezca inverosímil que una obra de esta magnitud se comience sin proyecto técnico, la difícil situación económica de Fuerteventura, a finales de los años 30 del siglo XX, originó que se empezara la obra antes de tener el proyecto, incluso financiación. Se pagó, en parte, con los Fondos de la Junta Provincial del Paro Obrero de las Palmas. No solo se trataba de crear una reserva hídrica que pudiera fertilizar tierras de Betancuria, Tuineje y Pájara, sino además dar empleo y salida a la dura situación del paro en Fuerteventura.

Costó poco más de 2 millones de pesetas.

Paralelamente a la construcción de la presa de las Peñitas se llevaron a cabo otras actuaciones. Se reforestó el macizo de Betancuria, creando el Pinar de Betancuria. Según los ingenieros, la reforestación de las zonas altas del macizo de Betancuria, evitaría que las lluvias torrenciales arrastraran materiales hacia al cauce del barranco que cegaran la presa.

Las obras se iniciaron unos años antes de la Guerra Civil. Cuando estalló la contienda bélica solo tenían levantado 11 de los 30 metros proyectados. 

Presa de las Peñitas 1943

Tras el fin de la guerra se reanudaron las obras. En los años 40 se instalaron, en la presa de las Peñitas, dos tuberías particulares, para extraer el agua con la que regar los campos colindantes. Dichas conducciones  pertenecían a los señores Betancor y Suárez Rodríguez, ambos grandes propietarios y conocidos especuladores, que disfrutaban del agua “al irrisorio precio de una peseta el metro cúbico”.

Nada más ponerse en funcionamiento empezaron los problemas de aterramiento. A principios de los 50 se puso a subasta la concesión de limpieza del fondo del embalse. También se pidió la finalización de la obra. Recordemos que todavía quedaban por levantar casi 10 metros de altura de la presa. Pero a pesar de la insistencia por parte de la Presidencia del Cabildo estas labores nunca se llevaron a realizar. 

Presa de las Peñitas

La inacabada presa de las Peñitas es actualmente un humedal artificial de gran valor medioambiental. Gracias a él, no solo crecen palmeras y tarajales, sino que este hábitat es de vital importancia para aves acuáticas nidificantes. Todas se benefician de una amplia lámina de agua y anchas zonas de carrizo y tarajales en la periferia. Entre las aves nidificantes destacan el tarro canelo, la cerceta pardilla, la focha común y la polla de agua.

No podemos olvidar, entre otras aves, al herrerillo común, la curruca cabecinegra, la abubilla y la tarabilla canaria. También es hábitat de la lisneja y del murciélago de borde claro. En los pequeños estanques de las zonas de cultivo aledañas a la presa hay poblaciones de ranitas de San Antonio, especie poco común en Fuerteventura

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2 comentarios

  1. Bajo el link del “Arco” aparece una informacion sobre la supuesta edad de 120 mio de años para las rocas de la zona. Dado que estos plutones por lo visto intruden y cortan el complejo basal y materiales del volcanismo transicional, esta edad parece imposible.

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