LAS TENERÍAS EN FUERTEVENTURA Tradiciones perdidas de la Maxorata

LA INDUSTRIA CAPRINA EN FUERTEVENTURA

LA INDUSTRIA CAPRINA EN FUERTEVENTURA

Si algo caracteriza nuestra querida isla majorera es su extensa cabaña caprina. Las cabras llegaron, desde África, junto con los primeros pobladores de Fuerteventura, y fue la principal fuente de calorías, proteínas y grasas de los mahos.

Ya desde los años de la conquista, capitaneada por Jean Béthencourt y Gadifer de la Salle, quedó documentada la gran cantidad de cabras que había en la maxorata. 

En “Le canarien”, crónicas de la conquista franco-normanda de 1403, se puede leer:

Están bien provistos de quesos, que son sumamente buenos, los mejores que se conocen en estas regiones, y sin embargo están hechos solamente con leche de cabras, de las cuales todo el país está lleno, más que ninguna de las demás islas; y cada año se podrían coger 60.000 cabras y aprovechar su cuero y su grasa, de la cual cada animal rinde mucho, por lo menos 30 o 40 libras.

La cifra de cabras que se propone, en el siglo XV, para Fuerteventura es una clara exageración, es como si dijésemos actualmente, que hay “tropecientasmil cabras”. 

Los mahos se vestían con pieles. Fray Adreu Galindo, en el siglo XVII, contó la importancia del trabajo del cuero en Fuerteventura. 

Las mujeres traían tamarcos de cueros de cabra, y encima pellicos o ropillas de cuero de carnero, y los mesmos bonetes pelosos del mesmo cuero. Servíanse de cuchillos de lajas de pedernal, que llamaban tafiagues. Al cuero llamaban harhuy, y al ganado salvaje, guanil.

El comercio del curtido de pieles ha sido una importante industria en la isla. Duró desde la conquista hasta mediados del siglo XX.

Las tenerías en Fuerteventura

Tenería de Mézquez - Foto: Sabine Kiesewein

Tenería de Mézquez – Foto: Sabine Kiesewein

Los primeros colonos llegados a Fuerteventura, desde la Península, ya se percataron del potencial que tendría el curtido de pieles, y rápidamente montaron varias tenerías. Las primeras tenerías se construyeron en Betancuria. La villa llegó a contar con hasta 6 de estas edificaciones trabajando al mismo tiempo, una de ellas en el Lomo de la Villa, cerca del actual cementerio de Betancuria. Pero hubo muchas más, en las cercanías de los barrancos y de las áreas de concentración de ganado caprino. Se levantaron varias tenerías en Pájara, Tuineje, Toto, Barranco del Río Cabras, etc.

La toponimia majorera tiene dos ejemplos claros que hacen referencia a estas industrias, concretamente la fuente de las Tenerías (naciente situado cerca de Montaña Blanca), y el Barranco de las Tenerías próximo a la playa de Jarugo.

Sobre las pieles que se curtían, se exportaban, o se ponían a secar en las tenerías de Fuerteventura, el cabildo de la isla implementó, desde el siglo XVII, un impuesto llamado “herrete”. La cantidad varió a lo largo del tiempo, entre los 3 maravedíes por cuero a 1/4 de maravedí por cada tres cueros. El herreteador era la persona, nombrada por el Cabildo, encargada de cobrar los herretes y de hacer las marcas sobre las pieles.

En los acuerdos del cabildo hay varios ejemplos, veamos uno. 

Legajo 1, f. 243, 4 Febrero 1619. Villa de Betancuria.

(…)

Acordaron que Luis Perdomo de Vera use el oficio de herreteador de los cueros que se embarcan desde esta isla para fuera, llevando registro de las marcas y percibiendo lo que es costumbre.

Debido a la gran cantidad de agua que requiere el proceso del curtido de pieles, resulta curioso imaginar cómo se las ingeniaban, antaño, para abastecerse de agua en una isla tan árida como Fuerteventura. 

Tenería de Mézquez - Foto: Sabine Kiesewein

Tenería de Mézquez – Foto: Sabine Kiesewein

Tenemos la suerte de poder contar, en el Barranco de Tabobeta con la tenería de Mézquez, restaurada por el ayuntamiento de Pájara en 2004. Esta tenería pertenece actualmente a la familia de Pedro Trujillo, quien la construyó sobre otra, que había levantado su padre, y nos sirve de ayuda para comprender como eran las antiguas.

Las infraestructuras de las tenerías eran sencillas. Constaban  de tres salas independientes. Una de las estancias estaba dedicada al despiece y limpieza de las pieles, otra al proceso del curtido propiamente dicho y la última al secado.

En la sala de curtido se hallaban diversos depósitos, unos 6, llamados en Fuerteventura “noques”, que estaban adosados a los muros. La zona central de la sala de curtido solía contar con un espacio habilitado para el trabajo mecánico de los cueros.

En el exterior se construía un pozo para almacenar agua y suministrarla a los depósitos del interior. En el caso de la Tenería de Mézquez, una pequeña atarjea conecta el pozo exterior con los depósitos interiores.

Para llenar el gran aljibe, era preciso bombear el agua del subsuelo, normalmente mediante molinos o norias. La de Mézquez utilizaba un molino americano. También se aprovechaba el agua de escorrentía que circulaba, de cuando en cuando, por los barrancos cercanos. 

El curtido de pieles llevaba un laborioso proceso artesanal. Las pieles eran sometidas a diversos tratamientos de macerado, químico y mecánico en los depósitos. Una vez secos eran sometidos a una selección y al marcado. 

Como curiosidad contaros que, debido a los efectos bacterianos de los excrementos de perro, éstos eran utilizados en el proceso de curtido. Los niños eran los encargados de recogerlos.

 Así lo cuenta una copla majorera:

El día de San Juan
amanece los zurriadores
buscando cagadas de perro
para curtir los zurrones.

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