Los aeromotores en Fuerteventura.

Los aeromotores en Fuerteventura.

Aeromotores en La caldera de Gayría Fuerteventura

Aeromotor en La caldera de Gayría Fuerteventura

 

 

Los Aeromotores.

La Isla de Fuerteventura se caracteriza por su baja pluviometría, por lo que se hace necesario excavar pozos y disponer de ingeniosos inventos para elevar el agua subterránea que se encuentra en los acuíferos de la maxorata, hasta su superficie.

Los pozos son excavaciones verticales en el suelo, se profundiza hasta encontrar el nivel del acuífero. En Fuerteventura la elevación del agua se hizo primeramente con norias de tracción animal, con la ayuda de burros o camellos, que permitían llegar hasta el agua encontrada entre los 10-15 metros, si bien el volumen concreto de agua extraído en cada elevación y la altura exacta de la misma dependían del tipo de animal empleado.

A finales del siglo XIX las técnicas de bombeo con aeromotores se transforman radicalmente con la aparición del conocido rotor multipala tipo americano (Aeromotor Chicago), son molinos de viento para sacar el agua. Estos rotores multipalas solo podían establecerse en zonas con vientos regulares, mostrando ciertas limitaciones en cuanto al volumen de agua a elevar y la altura máxima de bombeo que era de unos 40 metros.

Por último se introdujeron las bombas de fuel y la maquinaria eléctrica. En la actualidad muchos de los pozos están abandonados por problemas de salinización del acuífero.

Los aeromotores en Fuerteventura.

El molino multipala de chapa metálica, conocido popularmente como “americano”, representó en su momento una auténtica revolución de las ténicas de bombeo eólico.

Se trata de un rotor de 4-5 m de diámetro cuyas palas eran por primera vez metálicas, con un cierto ángulo de inclinación y con una capacidad para bombear agua de 150 litros por minuto , duplicando  la eficiencia con respecto a los antiguos modelos y palas de madera y vela, con velocidades de viento relativamente bajas.
Su fácil  manejo y mantenimiento mucho más sencillo hicieron que estos inventos se extendieran muy rápido por la isla.

El giro del rotor se transforma en movimiento alternativo mediante un mecanismo (biela-manivela) excéntrico, que transforma el movimiento de rotación de la rueda, en un movimiento rectilíneo alternativo que a través de la varilla acciona un cilindro produciendo la elevación mecánica del agua. La veleta o cola es el órgano de orientación que permite colocar la rueda en posición perpendicular a la dirección del viento de forma automática.

Las multipalas, tienen la facilidad de arrancar con vientos de baja velocidad pero se paran cuando llegan a vientos de más de 10 m/s, esto hace que no se puedan usar con vientos fuertes o racheados.

Los primeros molinos de chapa de Fuerteventura que disponen las palas en doble circunferencia son los llamados molinos valencianos que podemos encontrar en las zonas de cultivo del Valle de Ajui, o las de fabricación artesanal como el de Don Simón, en Vega de Río Palmas.

En los primeros años del siglo XX, la pequeña burguesía del sur de Fuerteventura decide cambiar los tradicionales campos de cultivo cerealístico de secano, que durante más de cinco siglos substentaron a la isla, por campos de regadíos. Se introdujo, en este momento, el cultivo de la alfalfa y a partir de 1910 el del tomate. Gran cantidad de jornaleros de otras islas acudieron a la zafra del tomate a Fuerteventura. El aumento en el cultivo de regadío llevó asociado la instalación de aeromotores por toda la geografía de la isla, llegando en 1950 a unos 400 pozos con aeromotores, especialmente situados en la zona sur. En los años 60 del siglo XX la isla ya contaba con más de 500 pozos con aeromotores.

Gracias al cultivo de regadío, el puerto de Gran Tarajal experimentó un auge importante y un crecimiento del tráfico marítimo, poniendo en jaque al de Puerto de Cabras.

Los aeromotores que pudieron llegar a la isla eran de diferentes marcas y procedencias, destacando entre las de importación europeas la inglesa Climax o la alemana Adler, y entre las norteamericanas: Dandy, Dempster, Aermotor, Samso. Desde las fábricas de Valencia y Cataluña también llegaron algunos modelos de las marcas Velox, Hércules o Estrella.

En Canarias se desarrolló una tecnología hidráulica singular adaptada a las particularidades de las islas. Se patentaron aeromotores y bombas de pistón, siendo el máximo exponente de estos artilugios el Aeromotor Canario de D. Manuel Santana. El taller de fundición estaba ubicado en la calle Travieso de la capital Gran Canaria.

En la actualidad la mayoría de los aeromotores se han ido abandonando debido a que la sobre explotación de los acuíferos ha originado que el agua que se extrae de los pozos sea de mala calidad, llegando a contener una media de 6 a 10  gramos de sal por litro.

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