TOTO, UN PUEBLO CON ENCANTO Un pequeño enclave digno de visitar

Toto - Foto: Markus Langes

Toto – Foto: Markus Langes

No me enseñes más postales decía el eslogan publicitario de una comunidad autónoma, incentivando así que se visitaran in situ sus bellos enclaves, y no virtualmente. Ese dicho lo podríamos extrapolar a Fuerteventura. 

Son miles, millones diría yo, las imágenes que podemos encontrar de la maxorata en la red y, entre ellas, abundan los paisajes costeros. Sin embargo, Fuerteventura cuenta con lugares con mucho encanto, ese es el caso de Toto, un bello pueblo perteneciente al municipio de Pájara.

Una de las visiones más idílicas, que la isla nos regala, se presenta al ver surgir, de la nada, la pequeña aldea de Toto al recorrer la carretera Fv-30, desde Tuineje a Pájara. Y es que, esta serpenteante lengua de asfalto, tras ascender entre las montañas de Carbón y el Morro Medio Caldera, inicia su descenso, y después de varias curvas nos muestra tímidamente Toto. La visión de sus blancas casas, contrasta con las descarnadas laderas montañosas que flanquean el pueblo, e inevitablemente la imaginación nos lanza a la memoria una de esas aldeas de postales navideñas. 

TOTO

TOTO

Toto se sitúa al abrigo del pico Fénduca, Risco del Carnicero, y los cuchillos del Esquén, todos ellos de más de 600 metros de altitud sobre el nivel del mar. Hasta el subsuelo del pueblo van a parar una importante cantidad de agua de lluvia y la humedad circundante, dando origen a su fértil valle, en el que todavía podemos contemplar enormes tabaibas centenarias, de más de 3 metros de altura.

Ya desde los primeros años, tras la conquista franco-normanda, sorprendió la gran cantidad de tarajales y acebuches que crecían salvajemente por este área. Recordemos que, tanto acebuches, como tarajales y palmeras eran los únicos representantes arbóreos de la flora majorera hasta hace bien poco. De ellos se extraía la madera para elaborar las herramientas y utensilios del campo, así como el combustible necesario para el hogar. La escasa pluviometría y el lento crecimiento de estas plantas originó que desde el siglo XVII se protegieran, con penas de cárcel para quien cortase sus ramas.

Sirva como ejemplo el siguiente acuerdo del Cabildo de 1644.

419 Legajo 3, f. 140, 20 Junio 1644. Villa de Betancuria.

(…)

Por cuanto los vecinos de esta isla destrozan los árboles de tarajales y aceitunos que hay en ella, mandaron que nadie ose de aquí en adelante cortar aceitunos ni palillos en las matas, pena de diez ducados y veinte días de cárcel. Se da comisión a Baltasar Dumpiérrez para que averigüe qué personas han cortado árboles de la isla y en particular un aceituno que está cortado arriba de Toto.

Precisamente, la abundancia de agua y las productivas tierras de Toto fueron los motivos esenciales para que, desde el siglo XVII, los nuevos colonos llegados de otras islas y de la península se asentaran a 4 kilómetros de Pájara, cabeza del municipio. El Caserío de Tetuy, en Toto, fue el lugar donde moraron los primeros coroneles de Fuerteventura, antes de trasladarse a la Oliva.

Toto fue un importante reservorio de cereal para la isla, sobre todo, en épocas de escasez. Ya en 1676 el cabildo de Fuerteventura instó a que se repartieran las 430 fanegas de trigo que almacenaba este pago, entre los más pobres. 

En 25 de Marzo de 1676 (sic) el Alcalde Mayor vista la orden de Balboa Mogrovejo, Capitán General, dijo que a su noticia es llegado que las 430 fanegas de trigo que le quedaron a Centellas están en Toto, en casa de Sebastián Trujillo Ruiz, y manda se le haga notorio a éste que mañana día 26 se den las llaves de la casa para que se entregue el trigo para distribuirlo de manera ordenada por D. Fernando Mathías, repartiendo 150 fanegas de limosna a los pobres y el resto para abasto público, y si sobrare, fiarlo a los vecinos más imposibilitados de sustento, atento a haber depositado D. Fernando Mathías 6.020 reales para ello. Se notifica el mismo día en las moradas de Trujillo Ruiz en esta Villa.

La riqueza hídrica de Toto fue aprovechada por Calixto Martín Méndez, uno de los principales promotores de la agricultura en Fuerteventura a principios del siglo XX. Entre sus logros podemos mencionar la plantación, en 1904, de  abundantes árboles frutales que necesitaban una buena cantidad de riego, castaños, almendros y nogales, a cuyo follaje se acercaba la más diversa avifauna.

TOTO

TOTO

Calixto Martín fue el primero en instalar un aeromotor en la isla. También perforó un gran pozo, en Toto, de 27 metros de profundidad y con capacidad suficiente para regar las más de 60 fanegas de cultivo que poseía. Así lo recogió la prensa tinerfeña en 1927:

nota de prensa totoEn la Isla de Fuerteventura.

Un caudal de agua potable.

Según noticias recibidas de Fuerteventura, en una región de aquella isla se ha descubierto un buen caudal de agua potable.

En Toto de Pájara, y en una finca de don Calixto Martín Méndez, situada a 110 metros sobre el nivel del mar, se ha abierto un pozo que a los 27 metros de profundidad ha dado 540 cañones de agua de a 50 litros cada uno.

En sucesivas catas, y después de nuevos tiros, el agua ha continuado brotando. El pozo tiene en torno a 300 fanegadas de buena tierra majorera, y de ellas 60 fanegadas preparadas para la cosecha de tomates, la jugosa fruta que representa la riqueza de Fuerteventura.

Asesinato en Fuerteventura - 1919

Asesinato en Fuerteventura – 1919

La vida en el pueblo de Toto es apacible y tranquila, tan solo ha registrado algunos incidentes escabrosos, a lo largo de su historia. Entre ellos el incendio, en diciembre de 1917,  de la casa y el pajar de Calixto Martín con más de 40 quintales de paja dentro. En 1925, algunos vecinos, con Juan Cabrera García a la cabeza, intentaron entorpecer la constitución de la corporación local de Pájara, formaron tal tumulto que tuvo que intervenir la Guardia Civil. 

Pero, el hecho más triste y luctuoso que hemos podido leer en la prensa de hace más de un siglo fue cuando, al parecer, uno de los moradores de Toto, robó y asesinó, en dicimbre de 1919 a Ismael González un joven de 24 años que regentaba una tienda de comestibles en Tiscamanita. Ismael González fue atracado y brutalmente apaleado cuando se dirigía a Tuineje para hacer un giro postal de 750 pesetas, toda una fortuna para la época.

Entre los inmuebles más destacados de Toto se encuentra su iglesia, templo levantado, a finales del siglo XVIII, gracias a las aportaciones populares, y que está bajo la advocación de San Antonio de Padua. 

Como curiosidad comentar que, durante la transición, y puesto que el pueblo no contaba con ningún edificio donde se pudieran reunir sus habitantes, la iglesia sirvió además de punto de encuentro. En la pequeña ermita no solo albergaba los oficios religiosos sino que también acogió la vida cultural del pueblo. Aquí sus vecinos se reunían, preparaban las fiestas, hacían asambleas, comedias, charlas culturales, etc.

 

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Un comentario

  1. gracias – magnifico – super interesante

    algunas fotos de los senderos me gustarian

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