ORIGEN DE LOS PAPAHUEVOS

PAPAHUEVOS EN ANTIGUA - FOTO : AYUNTAMIENTO

PAPAHUEVOS EN ANTIGUA – FOTO : AYUNTAMIENTO

Hoy Fuerteventura Activa, la empresa de alojamiento vacacional de Fuerteventura, nos ha sugerido un nuevo artículo. Ha propuesto que busquemos los orígenes de los Papahuevos.

Para todos aquellos que no conozcáis que son los papahuevos, comentaros que, actualmente se denomina “papahuevo” a los “gigantes” de los “gigantes y cabezudos”, que pasean y bailan en las fiestas de diversas localidades, animando los festejos y asustando a los más pequeños. 

Etimología de la palabra papahuevo.

Empecemos por la etimología de este vocablo tan curioso: Papahuevo. 

La palabra papahuevo tiene su origen en Latinoamérica, posiblemente fuese traído de Cuba. Todos sabemos la estrecha relación que hay entre nuestro archipiélago y Cuba y Venezuela. El intercambio cultural fue y es muy amplio, siendo el léxico y las expresiones populares una de las cuestiones que más rápidamente calan en el acervo popular.

La palabra “papahuevo” o “papagüevo” viene a significar persona simplona, demasiado ingenua, incauta, muy cándida y sencilla de embaucar. Tiene su origen en la unión de las palabras papar (comer) y el sustantivo huevo, es decir, comer una comida simple cuyo significado metafórico, sería el de persona crédula, fácil de engañar. En pocas palabras, ser un papanatas.

Origen del Papahuevo

La humanidad desde el principio de los tiempos ha contado con imágenes totémicas, sagradas y profanas, de rasgos exagerados, con enormes cabezas o de tamaños descomunales, que han participado en los rituales de cada pueblo. Sin embargo, no queremos ir tan lejos en la historia, sino acercarnos a cuál fue, en nuestro país, el origen de los papahuevos. Así que para ello tenemos que retroceder hasta los años posteriores a la reconquista.

Recordemos que el 2 de enero de 1492, el rey Boabdil entregó las llaves de la ciudad de Granada a los Reyes Católicos, acabando así una contienda de casi 800 años entre cristianos y musulmanes.

En 1501 los Reyes Católicos instauraron la festividad del Corpus Christi como la fiesta mayor de Granada. Esto originó un cambio sustancial en la manera de celebrar estas fiestas. En el siglo XVI, pasaron de ser una solemne procesión precedida por la Custodia, que porta la Sagrada forma, a otras con más jolgorio, en las que se realizaba un extraordinario desfile como preludio anunciador de las fiestas del Corpus. En el desfile participaban Gigantes, papahuevos, danzantes, la Tarasca (en Canarias llamada Bicha), músicos, y todo tipo de personajes.

De este cortejo podemos reseñar además de los Reyes Católicos (Isabel y Fernando), y al Rey Moro, a cuatro personajes que representaban los cuatro continentes conocidos por aquella época: América, África, Asia y Europa. De ahí que todavía se sigan haciendo papahuevos, de personajes negros y chinos. 

La fastuosidad de los desfiles del Corpus Christi que se daba en otras islas, nunca llegó a Fuerteventura. Aunque, sí había un cortejo de danzantes delante de la Custodia. La comitiva también contaba con un grupo de arcabuceros que disparaban durante la procesión. El cortejo era muy exiguo, apenas un puñado de personas bailando delante del Santísimo. 

En los Acuerdos del Cabildo de Fuerteventura del 14 de Mayo de 1665, se puede leer:

Y que Ignacio de Loyola prevenga a algunos compañeros para hacer una danza ese día. 

En el siglo XVIII aparece nombrado el Papahuevo, como tal, formando parte de los desfiles del Corpus tanto en Canarias como en Andalucía.

Del Corpus de Sevilla dejamos la siguiente reseña de 1738. 

En el cortejo del primero figuraban los Gigantes, la Tarasca, las Mojarrillas y, posteriormente el Padre Pando, la Madre Papahuevos y los Hijillos, todas figuras grotescas y ridículas que ponen su contrapunto profano y burlesco a la solemnidad celebrada.

De Canarias, destacamos la que dejó el Padre Anchieta, de las fiestas del Corpus de La Laguna, en 1749.

Pasó la procesión después de la una, muy aseada. Llevaba una danza de muchachas y uno de turco; no iba ni corregidor ni teniente ni regidor ninguno detrás, que yo viera, aunque lo reparé. Iban los papahuevos y [los] diabletes (…)

Los Papahuevos también se utilizaron como elemento burlesco contra los personajes de la ciudad. Así ocurrió en la Laguna. El obispo de dicha ciudad se opuso a que saliera la procesión del Corpus, en 1749, por considerarlo un desaire al culto al Santísimo. El pueblo colocó papahuevos con una mitra y pasquines y versos satíricos contra el prelado

José de Anchieta lo dejó escrito de la siguiente manera:

Sucedió un caso gracioso y es que en la pared de la iglesia de los Remedios que mira a la calle de la Carrera, del lado de arriba de la puerta, estaba un monifacto como el papahuevo y hacía como mitra, (…). Sólo hubo palabras pesadas, año de 1749, porque decía el don Vicente que allí como papahuevo tenían al Obispo.

PAPAHUEVOS EN GRAN CANARIA - 1965 - FOTO:ASCANIO

PAPAHUEVOS EN GRAN CANARIA – 1965 – FOTO:ASCANIO

Los papahuevos son en realidad los cabezudos, y no, los gigantes como muchos piensan.

En los archivos históricos de la Laguna se encuentran los gastos que hacía el consistorio para las fiestas del Corpus. En las de 1738 se puede leer: 

El baile de los gigantones y papahuevos costaba a seis reales de plata cada uno, siete y medio de dos diabletes, 15 del toque del tamboril, 12 y medio para los cinco hombres que cargan la bicha, 123 de 20 libras y media de cera, 150 de aderezo de gigantes, papahuevos, bicha y diabletes y 400 de cera del trono y altar entre otros gastos.

En 1777 Carlos III, prohibió las danzas que se hacían en la fiestas del Corpus por ser “irreverentes y ridículas”. 

El cabildo de Tenerife dictaminó que:

se suspendiesen las danzas de muchachas, Gigantes y Papahuevos y demás con que se celebraba el día del Corpus, y que lo que se impendía en esto se invirtiese en un Sermón, vestir algunos pobres, y dar algo más a la Cofradía de santísimo para la fiesta”

Esta prohibición originó que en algunos lugares también se representase a Carlos III entre los papahuevos.

La diócesis canariense escribió un edicto para todas las parroquias de Canarias que decía:

Ninguna iglesia de estos reynos sea cathedral, parrochial o regular haya en adelante danzas ni gigantones ni otros semejantes figurones, sino que cese del todo esta práctica en las procesiones y demás funciones eclesiásticas (…)

A pesar de la prohibición, la Laguna, seguía haciendo esta representación burlesca. En pleno siglo XIX José Agustín Álvarez Rixo, escribió: 

Por este tiempo todavía se acostumbraba a sacar en la procesión del Corpus, la Tarasca, acompañada de otros figurones denominados papahuevos, los cuales iban delante de la comitiva haciendo mojigangas.

 

A partir del siglo XIX los papahuevos se sumaron a otras fiestas religiosas y paganas. Es una comitiva que no puede faltar en las celebraciones más populares como el carnaval. 

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