Palmeral de Betancuria

Palmeral de Betancuria

 

Palmeral de Betancuria

Palmeral de Betancuria

 

El último reducto de la palmera canaria en Fuerteventura resiste en el Barranco del Buen Paso, situado en pleno Parque Rural de Betancuria, y a medio camino del transitado sendero de Las Peñitas, que conecta los municipios de Pájara y Betancuria, es el palmeral más antiguo del que se tiene constancia en Canarias. Aparece reflejado en las crónicas que elaboraron los conquistadores Bethencourt y de la Salle tras desembarcar en 1402 en la Isla.

Este palmeral se conserva, aunque no en las mismas condiciones en las que se lo encontraron los conquistadores a principios del siglo XV. Las referencias históricas nos remiten a un paisaje en el que los cauces de los barrancos estaban cubiertos de palmerales con una densidad forestal y cobertura aérea importante, tal y como refleja de la Salle cuando habla de la “densidad y frondosidad” de la zona.

En Le Canarien se indica su presencia al relatar la llegada de Gadifer al valle del Río Palmas:

  “Y al pasar al otro lado se halla un valle hermoso y unido y muy agradable, en que habrá unas 800 palmeras que dan sombra al valle, con arroyos de agua que corren por en medio, y están por grupos de 100 y 120 juntas, tan altas como mástiles de más de 20 brazas de altura, tan verdes, tan enramadas y tan cargadas de dátiles, que da gusto mirarlas.”

La aridez de la isla y su escasa vegetación hizo que en numerosas ocasiones el cabildo protegiese a esta especie. Actualmente cuenta con medio centenar de ejemplares de palmera canaria, todos ellos identificados genéticamente con esta especie.

La palmera canaria la palmera datilera son los dos tipos de palmera propios de las Islas –su presencia en el Archipiélago es incluso anterior al poblamiento humano.  La palmera datilera y la palmera canariensis se dan en Fuerteventura de manera natural. El hecho de que estas dos especies sean compatibles entre sí ha desembocado en un proceso progresivo de hibridación que amenaza con la desaparición de ambas.

En Fuerteventura, el único reducto canariensis se encuentra en el barranco del Buen Paso. El interés por conservar este valiosísimo palmeral ha llevado a las administraciones públicas a iniciar un plan de reforestación.

La reforestación se ha enriquecido con la inclusión de otras muchas especies autóctonas como tabaiba amarga, tabaiba dulce, espino de marromero marino, esparragüelo, almácigo, coronilla, lavándula, tasaigo, retama, jorjadotarajal, cornical, y vinagrera. También se ubican en la periferia del palmeral otras especies agroforestales como morales, higueras, granadillos y algarrobos.

Este proyecto se desarrolla entre los años 2012 y 2013, aunque para el pleno asentamiento del palmeral será necesario mantener un control de la parcela durante al menos tres años más. La  Etapa 5 – del GR-131 que va desde Betancuria hasta  Pájara nos acerca a este bello enclave,  por ello, hay que extremar las precauciones al pasar por este fantástico palmeral de Betancuria.

 

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