La Cilla en Fuerteventura

La Cilla en Fuerteventura

Museo del grano La Cilla de la Oliva

Museo del grano La Cilla de la Oliva

Se llaman cillas a las edificaciones en las que se almacenaban las cosechas de la iglesia y el grano recogido, por los agricultores, en concepto de diezmos, que eran las rentas que el obispado canariense recibía de la isla majorera. Los diezmos se correspondían con el diez por ciento de toda la cosecha recogida, y se pagaban en especie y sin descuento en la misma era o en los linderos de las propiedades. Hay referencias a estas cillas en los antiguos protocolos de Fuerteventura (siglo XVI), donde se habla de la recogida del diezmo de trigo, cebada y centeno de la parte de Guize y de la parte de Ayoze para ponerlo en las cillas necesarias.

Las cillas estaban especialmente acondicionadas para el almacenamiento de los granos, teniendo en cuenta, tanto mantener el cereal alejado de la humedad del terreno como su ventilación, para de esta forma conservar el grano en buen estado el máximo tiempo posible.

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Las ootecas de acrídidos

Las ootecas de acrídidos, esos barrilitos de arenisca que se encuentran en los jables de Fuerteventura

ootecas de acrídidos

ootecas de acrídidos

Curioso es el paisaje de Fuerteventura, más aun si cabe, cuando paseamos por los jables del Barranco de los encantados o por el Hueso del Caballo al sur de la maxorata, encontrando infinidad de restos de caracoles terrestres  (Acumulación de gasterópodos terrestres helícidos), pero sin duda uno de los objetos más llamativos y enigmáticos de las dunas fosilizadas de Fuerteventura, son unos pequeños barrilitos, en forma de balas de arenisca con punta redondeada y muchas de ellas con orificio en el otro extremo.

Estos pequeños barrilitos, son simplemente efecto de la impregnación de arenas calcáreas en las envolturas protectoras, de la desecación que rodean las puestas de huevos realizada  en la arena húmeda por parte de plagas de insectos como las langostas. Son la huella que dejaron los grandes saltamontes (las langostas) al poner sus huevos, y que reciben el nombre de ootecas de acrídidos, y que erroneamente hasta hace pocos años se pensaba que eran cámaras embrionarias de abejas mineras, la morfología de las ootecas fosilizadas es producto del proceso de fosilización y nada tiene que ver con la habilidad de unas abejas en la construcción de nidos. Esta idea se ve reforzada por la ingente cantidad de nidos fósiles, asociados a episodios muy húmedos, presentes en el Pleistoceno de la isla y también por la realidad actual, ya que no existen plagas de abejas en Canarias sino de langostas que llegan hasta las islas

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Fauna de Fuerteventura – La Lisneja

Fauna de Fuerteventura – La Lisneja (Chalcides simonyi)

 

Lisneja (Chalcides simonyi) Foto: Cabildo de Fuerteventura

Lisneja (Chalcides simonyi)
Foto: Cabildo de Fuerteventura

Hace unos días hemos podido leer en los medios de comunicacion que se lograba la cría en cautividad de la lisneja, pero pocos conocen a este pequeño reptil endémico de la isla majorera.

La lisneja (Chalcides simonyi) muestra una relación genética con otras especies de Chalcides de las islas Canarias y del norte de Africa. Esto nos indica que la lisneja invadió las islas de Fuerteventura y Lanzarote hace unos 5,4 millones de años. Este tipo de invasión por parte de reptiles o arácnidos se suele realizar mediante “islas vegetales” que cruzan los mares desde África a Canarias o entre las islas.

El descubrimiento de la especie es atribuido al catedrático en Matemáticas, Física y Mecánica de Viena, el Dr. Oskar Simony, que en su viaje a Fuerteventura, en 1889, colectó varios especímenes de estos sáurios.

Los ejemplares colectados fueron enviados al zoólogo austriaco Franz Steindachner, Director de Zoología del Museo de Historia Natural de Viena, que procedió a la descripción de la especie como Chalcides simonyi (Steindachner, 1891), siendo esa la primera vez que se describió a la lisneja. Franz Steindachner describió otros muchos de los lagartos de Canarias, entre ellos el perenquén majorero (Tarentola angustimentalis) y el lagarto gigante del Hierro.
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Leyendas de Fuerteventura, El milagro de la Lámpara

El Milagro de la lámpara

Leyendas de Fuerteventura, El milagro de la Lámpara

 

De todos es conocida una de las Coplas de la Virgen de la Peña donde se cuenta el milagro que presenció Fray Santorcaz y San Diego de Alcalá:

 Entrando en la Iglesia Fray. Juan de San Torcaz para celebrar, encontró la lámpara sin aceite y apagada. Y, al no tener luz para encender las velas del altar, San Diego, que hacía de acólito, salió a buscar lumbre por aquellos alrededores. Con las manos vacías volvió a su Iglesia. Al entrar vio en el nicho de la Virgen de la Peña resplandores de misterio, y la lámpara encendida “con llama más que de antorcha”.

Este relato milagroso es una tradición que se remonta al siglo IV donde diversas fuentes hablan de un asombroso milagro y que se conserva hoy en día en la iglesia ortodoxa.

Los primeros testimonios escritos por los peregrinos se remontan a la época carolingia, alrededor del 810. El monje latino Bernardo, en el s. IX, escribe:

El Sábado Santo, durante la Vigilia pascual, en el momento del servicio litúrgico matutino en la iglesia del Santo Sepulcro del Señor, el Patriarca pasa el fuego al Obispo y después a todo el pueblo, para que cada uno pueda encender este fuego en su propia casa.

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