ISLOTE DE LOBOS

ISLOTE DE LOBOS

Islote de Lobos

Islote de Lobos

El islote de Lobos, tiene unos 4,5 km²  y 13,7 km de perímetro, que se encuentra situado al noreste de la isla de Fuerteventura. La Isla de Lobos está separada de la Maxorata a tan solo 2 km, por la Punta de Tivas (Fuerteventura) y a unos 8 kms. de la Punta del Papagayo (Lanzarote), por el Estrecho de La Bocaina.

Su nombre de Islote de Lobos se debe a que en el pasado habitaban en la isla focas monje o fraile del mediterráneo (conocidas también como lobos marinos pese a que pertenecen a la familia de las focas, de ahí el nombre de la isla). Los pescadores eliminaron la especie, ya que pensaban que su voracidad reducía los recursos marinos de la zona. Cada uno de estos animales necesita entre 30 y 40 kg de pescado al día. Los únicos ejemplares que quedan en la isla  son  las réplicas que da la bienvenida a los visitantes que llegan al centro de interpretación del parque, en el muelle del Puertito.

El paisaje de Lobos está compuesto por todas las variantes que pueden darse en el de su hermana mayor, Fuerteventura, pero a pequeña escala: la costa está formada por playas, calitas, piscinas naturales, y saladares; el interior lo componen arenales, ‘hornitos’, malpaíses, laderas de picón y antiguos ríos de lava.

El islote de Lobos forma parte del Parque Natural de las Dunas de Corralejo e Isla de Lobos. Alberga más de 130 especies vegetales,  Destacando una rica flora liquénica, arbustos como el espìno, la aulaga y matomoros, tabaibas y varios especies de siemprevivas únicas en la isla .

En cuanto a la fauna es destacable la avifauna. En Lobos  se han citado hasta 21 especies nidificantes, aunque algunas de ellas como el águila pescadora y el halcón de Berbería, se consideran extinguidas del islote, y otras como la lechuza común, el charrán común y el guirre, son muy raras. Pero si es fácil ver gaviota patiamarilla, la avutarda (en determinadas épocas del año), la pardela cenicienta, pardela chica, el petrel de Bulwer, el paíño común, el paiño de Madeira, la curruca tomillera, el alcaudón real, la abubilla, el camachuelo, bisbita caminero, y la perdiz moruna.

Los fondos marinos son área de reserva submarina y contienen una gran riqueza ecológica.

La máxima altura de este islote se encuentra en La Caldera, con 127 m. Este cono volcánico tiene forma de herradura  y es el elemento más significativo del paisaje de la isla, constituyendo un punto clave de identificación del territorio que puede ser observado desde cualquier lugar.

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Cómo recorrer el islote.

Lobos se puede visitar cómodamente desde Fuerteventura. Del puerto de Corralejo parten varios barcos diarios hasta el muelle del islote. Muchos visitantes cruzan en su propia embarcación. Lobos es un lugar ideal para pasar un día de playa en sus calas, o para recorrerla a pie o en bici. El islote está atravesado por una amplia red de senderos bien marcados, con carteles que señalan los puntos de interés y las especies de aves y flora a observar, así que no hay riesgo de perderse. Es conveniente llevar calzado adecuado, protección solar, la cabeza cubierta y llevar mucho líquido.

En cuanto a la actividad humana se refiere en la isla de Lobos, siempre fue escasa, aunque desde los primeros siglos de nuestra era los romanos tomaron este islote como un asentamiento no permanente  dedicado a la obtención de la púrpura a partir del procesamiento de moluscos marinos.

Los tejidos teñidos de púrpura gozaron de gran popularidad en todo el mundo antiguo, desde los fenicios hasta los romanos. Eran considerados objetos de lujo y signo de distinción social, hasta el punto de que el propio Estado controlaba su monopolio y se organizaban expediciones comerciales y militares en busca de los productos necesarios para su elaboración. También se establecieron bases en la costa africana atlántica para su extracción. Las costas de la denominada Mauritania-Tingitana tenían una potente industria de púrpura, por su cercanía con Canarias, también la tuvieron en las Islas.

Tras la decadencia del imperio romano El Islote de Lobos se olvidó, y no tuvo muchas más visitas hasta el siglo XV, con la llegada de Jean de Bethencourt y Gadifer de La Salle, que se dedicaban a la caza de focas en Lobos, llevándolas a casi la extinción en esta zona.

Los cambios en la isla de Lobos han sido mínimos desde entonces. Hasta que a mediados del siglo XIX se construye el Faro de Martiño, y desde entonces habitada permanentemente por un farero de turno y su familia.

El Puertito, lo más parecido que hay en este lugar a un núcleo habitado, es apenas una pequeña aglomeración de casetas y chamizos utilizados ocasionalmente por los pescadores de Corralejo.

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