La vida de Fray Juan de Santorcaz

La vida de Fray Juan de Santorcaz

Aparición de la Virgen de La Peña

Aparición de la Virgen de La Peña

Todos relacionamos a Fray Juan de Santorcaz como uno de los protagonistas, junto a San Diego de Alcalá, de la aparición de la imagen de la Virgen de La Peña en el barranco del Malpaso.

Fray Juan de Santorcaz nació en Santorcaz, un pequeño pueblo cercano a Alcalá de Henares (Madrid) y fue bautizado en la iglesia de San Torcuato.
Los misioneros franciscanos San Diego de Alcalá y Fray Juan de Santorcaz, aunque procedían de otra comunidad, salieron del convento de Santa María de la Rábida, hacia el convento de la custodia canariense,  como “frailes menores”, que eran aquellos frailes a los que se pedían ayuda para la empresa de la evangelización de las Canarias, según cuenta el propio Fray Juan en el Manuscrito luliano Torcaz I.
Llegaron los dos frailes al convento franciscano de San Buenaventura, en la Villa histórica de Betancuria, allá por el año de 1444.

Según Abreu Galindo

“Procuró Diego de Herrera, luego que casó con Doña Inés Peraza de las Casas, y se vio señor de las islas de Canaria, venirse a ellas . y aderezando tres navíos partió de Sanlúcar. año de 1444. llevando en su compañía muchos hidalgos nobles, dueñas y doncellas, para que se heredasen en las Islas, y para conquistar las demás que estaban por ganar …”.
“. . . vino en compañía de Diego de Herrera el Santo fray Diego y fray Juan de San Torcaz, con otros frailes, que por todos fueron siete padres, que venían a predicar el Santo Evangelio a esta Isla y a recibir martirio …”

Fray Juan era lector, lo enviaron a Fuerteventura para que cuidase de la formación de los misioneros, pues era un buen teólogo, y aquí se encargó de la formación de los frailes. Dirigió los estudios del convento, abiertos también a los laicos.  De su biblioteca se conservan tres libros, los conocidos como “los libros lulianos de Betancuria” considerados por algunos historiadores como los más antiguos de Canarias y que se conservan, desde el año 1971, en el Archivo Diocesano de Las Palmas de Gran Canaria.
En estos libros Fray Juan de Santorcaz transcribió la doctrina luliana en unos manuscritos salidos de su pluma.
Los libros se enterraron en un cofre junto al cuerpo del fraile y allí fueron encontrados.
Torriani menciona estos códices cuando descubre el sepulcro de Santorcaz:

 “hay también algunos libros de filosofía, por Ramón Lull, que dejó escritos de su mano”.

La doctrina luliana que seguía Fray Juan de Santorcaz fue creada por el mayorquín Ramón Lull. Además de ser una corriente filosófica científica, pretendía evangelizar en la propia lengua de los nativos. Santorcaz se ayudó de los propios majoreros como catequistas de la doctrina cristiana.

Fray Juan de Santorcaz  falleció en Betancuria en el año 1485, fue enterrado en el convento, y sus restos fueron objeto de veneración. En una de las gavetas de la cajonera de madera de tea sobredorada de la sacristía de la Parroquia de Betancuria, se conservan varios huesos, entre ellos, la tibias, peronés y fémur del Padre Santorcaz.
Su corazón fue extraído y regalado a los Reyes Católicos, posteriormente por orden de Felipe II se trasladó  al monasterio del Escorial.

 

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