Ruta – Tenicosquey – Ensenada de los Toneles 

Ruta – Tenicosquey – Ensenada de los Toneles 

Fuerteventura es conocida por su paisaje árido y sus playas de arena dorada. Sin embargo, la isla esconde un mundo fascinante de belleza natural alejado de los circuitos más turísticos. Una emocionante excursión desde Tenicosquey hasta la Ensenada de los Toneles revela algunos de los secretos mejor guardados de Fuerteventura. Esta ruta que recorre parte del Monumento Natural de los Cuchillos de Vigán ofrece una experiencia perfecta para aquellos que buscan adentrarse en la intrahistoria y la belleza de Fuerteventura.

La dificultad de esta travesía puede ser considerada de nivel medio, no tanto por enfrentar obstáculos abruptos o pronunciados desniveles, sino más bien porque la ruta se hace a través de un páramo que, en ocasiones, puede resultar algo exigente. Sin embargo, te instamos a no dejarse intimidar por esta descripción, ya que el paseo ofrece una experiencia que va más allá de la complejidad del terreno. De hecho, cada paso en este camino se traduce en una oportunidad para conectarse con la autenticidad de Fuerteventura y descubrir sus tesoros ocultos.

¿Cuál es el mejor medio para hacer la ruta Tenicosquey – Ensenada de los Toneles?

La flexibilidad de la ruta es evidente desde el principio, ya que puedes elegir el medio de transporte que mejor se adapte a tus preferencias y habilidades. La opción más clásica y conectada con la naturaleza es caminar a pie, sumergiéndote completamente en el entorno y absorbiendo cada detalle del paisaje. Para aquellos que buscan un enfoque más activo, la bicicleta ofrece una alternativa emocionante, permitiendo un recorrido más rápido sin sacrificar la conexión con el entorno natural.

Para aquellos que deseen una aventura más intensa, los vehículos todo terreno, todocaminos, quads y buggys ofrecen una forma rápida de recorrer la ruta. Sin embargo, es importante destacar que, al elegir estos medios de transporte, se renuncia a la oportunidad de sumergirse plenamente en la experiencia, perdiéndose la oportunidad de contemplar las panorámicas hipnotizadoras que solo se revelan a quienes deciden caminar.

Comienzo de la ruta: Casas de Tenicosquey

CASAS DE TENICOSQUEY

El punto de partida es Casas de Tenicosquey, un pintoresco asentamiento con apenas una docena de viviendas, ubicado en el kilómetro 30 de la carretera FV-2.

El Centro Cultural de Tenicosquey, situado en el camino del Saladillo, ofrece un buen lugar para dejar el vehículo antes de adentrarse en la ruta.

A pocos metros del centro cultural, un cruce señala la dirección a seguir, marcando el inicio de la emocionante travesía. Después de aproximadamente un kilómetro, la pista se bifurca nuevamente. Allí encontrarás una señalética de madera que apunta hacia Jacomar y el Valle de la Cueva. El cartel proporciona información sobre la ruta, así como detalles fascinantes sobre las plantas y los animales más representativos de la zona, enriqueciendo la experiencia educativa de la travesía.

Ruta – Tenicosquey – Ensenada de los Toneles 

Adentrándose en el Valle de la Cueva

Opta por el sendero que se abre a tu izquierda, aquel que desciende hacia la costa. Este camino señala el inicio de una experiencia enriquecedora a medida que te adentras en el mágico Valle de la Cueva.

El barranco que da forma al Valle de la Cueva se extiende a lo largo de las coladas volcánicas, nacidas del imponente volcán de Jacomar. Su recorrido sigue de manera paralela la majestuosa montaña de Juanichón y el volcán de los Toneles en su margen derecha, mientras que en su margen izquierda discurre junto a la Cañada de Chamorro y Cuesta Chillona. El curso del barranco culmina en la impresionante Ensenada de los Toneles, dotando al Valle de la Cueva de una belleza única.

Valle de la Cueva

A medida que avanzas por el Valle de la Cueva y te distancias unos 3 kilómetros desde el último cruce, te sorprenderá la entrada del malpaís de los Toneles. Este terreno, forjado por las coladas volcánicas, presenta hornitos, que son esas pequeñas aberturas que sirvieron como válvulas de escape para los gases durante las erupciones volcánicas.

En este peculiar malpaís, los hornitos no solo son elementos geológicos notables, sino que también han sido utilizados desde épocas prehispánicas como refugios y puntos de encuentro por los habitantes de Fuerteventura. 

Uno de estos hornitos merece especial atención y una exploración más detallada: la Catedral o la iglesia. En su interior, se revelan cámaras espaciosas, con alturas de 2,5 metros y anchuras igualmente notables. Este singular hornito es el que otorga su nombre al propio valle, una parada imprescindible para aquellos que buscan sumergirse en la rica historia geológica y cultural de Fuerteventura.

El Malpaís de los Toneles: un refugio estratégico para los mahos.

El Malpaís de los Toneles emerge como un testimonio tangible de la adaptabilidad y astucia de los mahos. 

En medio del malpaís quedan las huellas de un gran asentamiento.

Este enclave, datado entre los siglos III y IV de nuestra era, revela no solo la destreza arquitectónica de sus habitantes, sino también la profunda conexión que tenían con el entorno que eligieron como su hogar.

La elección de establecerse en el Malpaís de los Toneles no fue aleatoria; fue un acto consciente en el que los mahos encontraron un lugar que ofrecía un mimetismo perfecto con el árido paisaje circundante. Incluso a escasa distancia, las casas eran difíciles de percibir, camuflándose hábilmente entre las formaciones rocosas. Este camuflaje no solo proporcionaba seguridad sino también un sentido de integración con la naturaleza.

La peculiaridad del Malpaís de los Toneles se manifiesta aún más cuando las lluvias, aunque escasas, se presentan. En estos momentos, pequeños charcos se forman entre las rocas, conservando la humedad durante días e incluso semanas. Esta humedad se convierte en un recurso invaluable para los mahos, ya que propicia el crecimiento de pastos esenciales para mantener su extensa cabaña caprina.

La vida en el poblado del Malpaís de los Toneles estaba inextricablemente ligada a la ganadería caprina. Los mahos se dedicaban casi exclusivamente a esta actividad, obteniendo de ella la mayoría de sus recursos alimenticios diarios, como carne, leche y grasas. La dieta se complementaba con la recolección de lapas, burgados, pescados y diversos moluscos obtenidos mediante el marisqueo en la cercana costa, evidenciando la habilidad de los mahos para aprovechar los recursos marinos.

Yacimiento arqueológico del malpaís de los Toneles

A pesar de que han transcurrido más de diez siglos desde que los majos se establecieron en el Valle de la Cueva, aún hoy en día se pueden apreciar una sorprendente variedad y cantidad de restos conchíferos en el poblado, también fragmentos de cerámicas en la superficie. Este legado arqueológico, conservado a través del tiempo, atestigua la duradera presencia y la riqueza cultural de aquellos que poblaron el Malpaís de los Toneles.

El asentamiento en sí mismo, conformado por alrededor de 150 construcciones de planta ovalada o circular de diversos tamaños, es un testimonio impresionante de la ingeniería aborigen. Construidas con piedra seca, sin argamasa, estas estructuras fueron erigidas utilizando materiales recogidos del entorno inmediato. Las coladas lávicas, abundantes y adecuadas, brindaron a los mahos un material constructivo que se transformó en un refugio duradero.

Así, el Malpaís de los Toneles no solo es un sitio arqueológico, sino un portal a la historia de los mahos, una ventana a su vida diaria, a sus habilidades ingenieriles y a la profunda relación que mantenían con la naturaleza volcánica que los rodeaba.

Llegando a la Ensenada de los Toneles.

Ensenada de los Toneles

A medida que nuestra travesía nos conduce hacia la costa, abandonamos el fascinante Malpaís de los Toneles para adentrarnos en una ruta marcada principalmente por la presencia de pescadores y ganaderos. En este entorno las “cabras de costa” deambulan libremente, siendo protagonistas de una tradición ancestral que resuena en los rincones de Fuerteventura.

La mayoría de estas cabras convergen en la gambuesa del Valle de la Cueva durante las apañadas. Este ritual, arraigado en la historia de la isla, representa una de las tradiciones más antiguas de Fuerteventura. La gambuesa está ubicada a escasos metros del asentamiento aborigen.

Ensenada de los Toneles

Desde la gambuesa hasta la playa, un apacible paseo de aproximadamente 15 minutos ofrece un cambio de escenario notable. La costa se revela como un rincón salvaje y abrupto, desprovisto de servicios de vigilancia y socorrismo. En este tramo, la cobertura telefónica se desvanece, exigiendo una atención meticulosa y precauciones adicionales. Este entorno agreste, sin embargo, se convierte en un lienzo inexplorado que invita a la reflexión y a la conexión con la naturaleza en su forma más cruda.

Aquí, en la Ensenada de los Toneles culmina nuestra ruta de hoy. Sin embargo, para aquellos que deseen explorar más allá, una opción sugerente es dirigirse hacia el refugio pesquero de Jacomar. Este remanso pesquero, impregnado de autenticidad, se encuentra a tiro de piedra. Basta con seguir alguna de las numerosas sendas que se desprenden de la Ensenada de los Toneles hacia la derecha.

Camino a Jacomar

El camino hacia Jacomar se encuentra marcado por mojones propiedad del Dominio Público Marítimo Terrestre (DPMT). Siguiendo esta ruta señalizada, te embarcarás en una nueva exploración sin temor a perder el camino. Jacomar, con su refugio pesquero, es una opción tentadora para aquellos que deseen prolongar su jornada de descubrimientos en Fuerteventura.

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