Un homenaje a los viejos lobos de mar y la pesca de bajura

En la tranquila zona peatonal, junto al muelle comercial de Puerto del Rosario surge majestuosa la escultura «La Chalana» de Juan Miguel Cubas. La obra está ubicada muy cerca del Ancla del buque-aljibe Contramaestre Castello y forma parte del parque escultórico de la capital majorera .
“La Chalana”, realizada en acero contén y acero inoxidable, nos transporta a un rincón nostálgico donde la brisa salada abraza la esencia de los viejos lobos de mar y la pesca de bajura.
La escultura retrata a un marinero experimentado, un hombre de entre 50 y 60 años, cuyo cuerpo de acero inoxidable se compone de pequeñas placas soldadas con precisión. Con su mano derecha, el marinero ejerce un esfuerzo notorio al arrastrar la chalana, con la promesa de un retorno fructífero de las aguas tumultuosas. En su mano izquierda, sujeta con firmeza una pequeña ancla grampin de tres puntas, símbolo de la resistencia necesaria para enfrentarse a los caprichos del océano.

El torso desnudo del marinero revela la historia escrita por las olas y los vientos, mientras que unos viejos pantalones atados con alambre improvisado añaden un toque de autenticidad a su atuendo. Este hombre del mar, barbudo y de semblante sereno, lleva consigo la sabiduría acumulada a lo largo de incontables travesías, donde cada arruga cuenta una historia y cada cicatriz narra un desafío superado.
La mirada perdida al suelo del marinero revela una conexión profunda con la tierra que pisa, aunque su alma siempre esté anclada al océano. Como un viejo lobo de mar de la pesca de bajura, conoce los secretos que el mar le revela a aquellos que lo respetan. Sabe que en las profundidades yacen los regalos que sustentarán su vida y la de quienes dependen de él.

La barca: una chalana, modelada con detalle en acero contén, lleva consigo su modesta captura: un pez, una vieja, que simboliza la persistencia y la recompensa que solo el mar puede ofrecer. La embarcación se convierte en un testimonio silencioso de las jornadas laboriosas, de la lucha contra las olas y del triunfo en la obtención del sustento diario.
«La Chalana» no es solo una escultura; es un poema visual que rinde homenaje a los viejos lobos de mar, a la pesca de bajura y a la tenacidad humana frente a las fuerzas insondables del océano.

Esta obra evocadora nos invita a reflexionar sobre la belleza y la dureza de la vida en el mar, donde la chalana y el marinero se entrelazan en una danza eterna.
«La Chalana” es un tipo de embarcación, también conocida como charlana o chanca.
Según la definición actual del Diccionario de la Lengua Española, la chalana es:
“una embarcación menor, de fondo plano, proa aguda y popa cuadrada, que sirve para transportes en aguas de poco fondo».
Sin embargo, retrocediendo en el tiempo hasta el Diccionario Marítimo Español de 1831, encontramos una descripción más específica que destaca su papel en los trabajos de maestranza al costado de los buques y en los diques de carena.
El Diccionario de 1864 amplía la perspectiva, definiendo la chalana como:
“una embarcación menor, semejante a un cajón rectangular plana, que comúnmente se hace caminar a la sirga».
Se destaca su versatilidad para transportar bienes y personas en áreas de poco fondo, tanto en puertos como en ríos, y su función como bote auxiliar en barcos de cabotaje.

La época dorada de las chalanas se situó en las décadas de los 70 y 80 del siglo pasado, cuando se dedicaban principalmente a la pesca de bajura. Aunque siguen presentes en los varaderos de Canarias, han experimentado un marcado retroceso.
La construcción de estas embarcaciones revela su simplicidad y economía. Una chalana se puede construir en dos o tres días de trabajo utilizando chapón o tablas de madera.
A lo largo de los siglos, las chalanas desempeñaron un papel fundamental en todos los puertos canarios al facilitar el cambullón. Este término hace referencia al intercambio y comercio de mercancías que tiene lugar en los puertos y muelles entre vendedores locales, viajeros y tripulantes de barcos en movimiento, siendo las chalanas los medios esenciales que conectan a estos participantes en este animado trasiego de bienes.
Estas barcas son extraordinariamente ligeras. Suelen contar con una eslora (longitud) que oscila entre 4,5 y 7 metros y una manga (anchura) que no supera los 1,40 metros.
La parte de adelante (proa) no es muy puntiaguda, y la parte de atrás (popa) tiene una forma plana llamada «de espejo». La popa suele contar con un rebaje para poner un motor fueraborda.
El «puntal» es la altura del bote desde el fondo hasta la parte superior. En este caso, puede variar. Algunos botes son más altos que otros, pero todos comparten algunas características: no tienen cuadernas (que son como costillas internas), el pantoque (la parte de abajo del bote) es recta y hay un pequeño borde en la parte de arriba llamado «arrufo».
Además, están diseñadas de manera práctica. Tienen aberturas llamadas escotillas, asientos o bancos para las personas, y la cubierta tiene una forma curva que ayuda a que sea más útil y eficiente cuando están en el agua. Está pensada para ser simple, funcional y práctica en su estructura y diseño.
No están concebidas para quedar fondeadas. Las chalanas despliegan su destreza y maniobrabilidad en su hábitat natural: la playa. Su capacidad para acercarse al rebalaje sin dificultad las convierte en instrumentos valiosos para diversas actividades costeras.
La tripulación, por lo general, es reducida, con un máximo de dos o tres personas, aunque pueden alojar a más ocupantes según las necesidades.
Juan Miguel Cubas – artista
Juan Miguel Cubas Sánchez, nacido el 15 de septiembre de 1969 en Pájara, se erige como un destacado escultor cuya dedicación le ha llevado a forjar una distinguida carrera en el mundo del arte. Inició su trayectoria como escultor en 2003, adentrándose en el arte de manera autodidacta, pero su pasión insaciable por la escultura le impulsó a buscar una formación más profunda.
En 2005, Juan Miguel emprendió un viaje transformador a Carrara, Italia, donde se sumergió en la esencia misma de la escultura en mármol, adquiriendo conocimientos y habilidades que marcarían un hito en su evolución artística.
Los primeros años de su carrera fueron un preludio de éxitos, destacándose al obtener el primer premio de Maxoarte Joven en la categoría de escultura en 2005. En 2004, fue honrado como el artista plástico del año, consolidando su posición en el ámbito artístico.
Con una participación activa en más de una docena de simposios internacionales de escultura, Juan Miguel ha dejado una huella indeleble en el arte contemporáneo. Su contribución al primer simposio internacional en Pájara subraya su compromiso con el desarrollo y la promoción del arte en su tierra natal.
La obra de Juan Miguel Cubas Sánchez, presente en más de una veintena de creaciones, se exhibe con orgullo en distintos lugares de Fuerteventura. Sus exposiciones individuales en prestigiosas galerías como la Galería Dahe en Las Palmas de Gran Canaria y la Galería del Drago en Icod de los Vinos, Tenerife, han cimentado su reputación como un artista de renombre.
Entre sus creaciones más notables, destaca la talla de la Virgen de la Peña, un regalo especial a los Reyes de España, así como su contribución artística en acrílico al Presbiterio y la cubierta de la Ermita de La Lajita.
¿Dónde hay más esculturas de Juan Miguel Cubas?
Pescador de viejas – 2003
Ubicación: Paseo Marítimo, Puerto del Rosario.
Majando millo – 2003
Ubicación: Paseo Marítimo, Puerto del Rosario.
Pulpeador – 2004
Ubicación: Avenida El Puertito / Calle Alabastro, Puerto de la Cruz.
Cirilo López Umpiérrez – 2005
Ubicación: Plaza Cirilo López, Morro
Jable
.
Guirre – 2006
Ubicación: Oeste, Tesjuate.
El Timple – 2006
Ubicación: Calle La Cancela, Lajares.
Homenaje al Timplista – 2006
Ubicación: Plaza Juan Rodríguez González, Tetir.
Cabra Costera – antes de 2008
Ubicación: Avenida de la Constitución, Morro Jable.
A ti mujer – 2009
Ubicación: Avenida Paco Hierro, Gran Tarajal.
Monumento a la Solidaridad – 2009
Ubicación: Avenida del Atlántico, Morro Jable.
Monumento al Pastor – antes de 2010
Ubicación: Carretera FV-30 / Calle Pico de la Pila (rotonda), Pájara.
Homenaje a los artesanos – 2011
Ubicación: Plaza Nuestra Señora de Regla, Pájara.
La Camella – antes de 2011
Ubicación: Paseo la Libertad, Tuineje.
Homenaje a los pescadores – 2010
Ubicación: Paseo Miramar, Las Playitas.
La espiral – 2014
Ubicación: Calle Primero de Mayo, Puerto del Rosario.
Homenaje a las mujeres costeras – 2014
Ubicación: Avenida Tomás Grau Gurrea, Morro Jable.
El deseo de espaldas – 2015
Ubicación: Calle Carretera Los Pozos, Puerto del Rosario.
Lucha Constante – 2015
Ubicación: Avenida del
Saladar
, Morro Jable.
Sueños Rotos (Ícaro) – 2016
Ubicación: Avenida del Saladar, Morro Jable.
Homenaje a la Colombofilia – 2016
Ubicación: Avenida Paco Hierro, Gran Tarajal.
Homenaje al Fútbol Playa – 2016
Ubicación: Avenida Paco Hierro, Gran Tarajal.
Vida Truncada – 2017
Ubicación: Avenida del Saladar, Morro Jable.
Pescador de Sueños – 2017
Ubicación: Paseo del Mar, Tarajalejo.
El peregrino de los ‘Caminos de la Peña’ – 2017
Ubicación: Carretera FV-30, Valle de Santa Inés.
Pelea de Gallos – 2018
Ubicación: Playa de los Pozos, Puerto del Rosario.
La Chalana
Ubicación: Calle Ruperto González, Puerto del Rosario.
Homenaje a La Cebada – fecha desconocida
Ubicación: Peatonal Las Liñas / Peatonal Las Gaviotas, Morro Jable.
Fuente con lagarto – fecha desconocida
Ubicación: Plaza Nuestra Señora de Regla, Pájara.
Monumento a la mujer campesina
Ubicación: Plaza de la iglesia, Casillas del Ángel.
Homenaje a la Lucha Canaria
Ubicación: Avenida del Saladar / Calle del Sol, Morro Jable.
La Cabra del Viento
Ubicación: Granja experimental de Pozo Negro, Antigua.
Al Artesano Majorero – 2019
Ubicación: Betancuria.
Homenaje al pescador tradicional – 2024
Ubicación: Calle Ruperto González, Puerto del Rosario.