Fiestas de la Virgen del Carmen en Corralejo

Foto:Gabriel Fuselli

Entre las celebraciones patronales relacionadas con el mar, la que más protagonismo y fervor despierta en Fuerteventura es, sin duda, la que se hace en honor a la Virgen del Carmen. Son muchos los pueblos pesqueros donde estas fiestas son vividas con verdadera devoción. 

En Corralejo, la veneración por la Virgen del Carmen es casi tan antigua como la historia misma del pueblo. Sus vecinos han vivido durante siglos de la agricultura, la pesca y del procesado de los cereales. Testigo de esta última actividad son los numerosos restos de molinos y molinas que hay repartidos por el pueblo, antaño dedicados a la elaboración de harinas y gofios.

Corralejo

A finales del siglo XIX algunas familias lanzaroteñas cruzaron el estrecho de la Bocaina para asentarse en el incipiente Corralejo. Desde la isla vecina trajeron parte de sus tradiciones y, también, de sus devociones. La devoción a la Virgen del Carmen fue una de ellas. Otra de las fiestas que trajeron fue la del Baile de San Pascual, una festividad desaparecida en Corralejo hace décadas.

A principios del siglo XX había una treintena de familias asentadas en Corralejo. Se hizo necesario, por aquel entonces, la construcción de un santuario que atendiera las necesidades espirituales de la población. Hasta entonces, los habitantes de Corralejo tenían que desplazarse hasta La Oliva para asistir a misa y otros actos litúrgicos.

La iglesia de Corralejo se erigió en 1923, en unos terrenos cedidos por Francisco Manrique de Lara y Ríos. 

Fue levantada por un maestro albañil lanzaroteño llamado Matías. Como guiño a su tierra natal, el constructor hizo que la cabecera del templo de Corralejo apuntara aproximadamente hacia el volcán de Montaña Roja, en la cercana isla de Lanzarote.

Fuente Mi pueblo Fuerteventura

El primigenio templo de Corralejo era de pequeñas dimensiones. Constaba de una sola nave de planta rectangular y sacristía adosada en el lado de la epístola.

La fachada era muy simple. Un arco de medio punto, a los pies del templo, cuyas dovelas estaban elaboradas de piedra volcánica albergaba la única puerta de acceso, que era de madera y estaba compuesta de dos hojas. 

La antigua ermita se coronaba con una espadaña, que acogía una campana. Flanqueando la espadaña dos perillones sobresalían de la fachada.

Delante de la puerta se levantó un pequeño calvario de doble grada circular. Estaba realizado en mampostería, pintado de blanco y rematado con una cruz de madera.

La talla de la Virgen del Carmen de Corralejo fue adquirida fuera de Fuerteventura por la familia Manrique de Lara y colocada en el retablo que el farero de Lobos, Antonio Manzanet, había elaborado ex profeso para la ermita.

Desde el momento en que se inauguró la iglesia de Corralejo, las fiestas en honor a su patrona, Nuestra Señora del Carmen, se festejaban con una procesión terrestre-marítima. La imagen de la Virgen era colocada en unas andas de madera y, tras la eucaristía, los vecinos del pueblo la portaban a hombros hasta la playa. Por aquella época todavía no existía el Muelle Chico. 

En las fiestas de 1964 la Virgen del Carmen pudo ser embarcada cómodamente desde el embarcadero, actual Muelle Chico. Allí, cientos de personas esperaban ver llegar y montar la imagen en un barco de pesca primorosamente engalanado, que recorría buena parte de la bahía de Corralejo. A la procesión pronto se le sumó otro protagonista: la imagen del Corazón de Jesús.

Las fiestas del Carmen de Corralejo fueron muy importantes en los años 60 y 70 del siglo XX. Toda la flota pesquera de Fuerteventura fondeaba en esta localidad para acompañar a su patrona en su paseo marítimo cada 16 de julio.

Incluso llegó a ocurrir que, barcos pesqueros que estaban faenando en el caladero Canario dejaban sus quehaceres y se acercaban hasta Corralejo para honrar a su patrona. Después volvían a la faena. 

En esa época la comisión de fiestas ya planteaba un variado y nutrido programa de actividades lúdicas y deportivas. Entre las actividades que no podían faltar estaban las competiciones de natación, encuentros de lucha canaria, futbol, concursos de pesca submarina, regata de botes a remo, carreras de sacos, cucañas, también bailes y actuaciones teatrales.

La apertura de las fiestas se hacía tras el pregón inaugural, con un gran desfile de carrozas en las que participaban gigantes y cabezudos que recorría las calles principales del pueblo. Eso sí, las fiestas no duraban tantos días como en la actualidad. Empezaban el 15 de julio y finalizaban el 18. Si coincidía con el fin de semana las celebraciones se prolongaban hasta el domingo por la tarde. 

El Boom turístico, a finales de los años 70, propició que las fiestas patronales de Corralejo se alargaran unos días. También había un día dedicado a agasajar al visitante: “El Día del Turista”. 

Los años 80 trajo grandes cambios. El más importante fue la demolición del antiguo templo y la construcción de uno nuevo. También la modernización de las fiestas patronales. Eso sí, el fervor por la Virgen del Carmen no ha mermado. Como antaño la Bahía de Corralejo se llena de embarcaciones que hacen sonar sus bocinas en agradecimiento por la protección de la Patrona a los hombres de la mar, y la orilla de la Playa del Muelle Chico se sigue abarrotando de personas esperando el barco que acercará a la Virgen.

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