La barrilla (Mesembryanthemum crystallinum)

La barrilla (Mesembryanthemum crystallinum)

 

La barrilla (Mesembryanthemum crystallinum)

La barrilla (Mesembryanthemum crystallinum)

La escarcha o barrilla es una planta que se distribuye en terrenos abiertos nitrofilizados, muchas veces salitrosos, como salinas, saladares, salobrales, o marismas. Crecen espontáneamente en las zonas costeras de las islas Canarias, encontrándose hasta una altitud de 300 metros.

En España el cultivo de la barrilla se inició por el litoral levantino y La Mancha en la segunda mitad del siglo XVIII, y se extendió rápidamente por aquellos lugares de clima seco y poco fértiles para otros usos agrícolas. Se utilizó para la obtención de sosa cáustica, para fabricar jabones, tintes y particularmente, para la fabricación de cristal de calidad (se decía que los buenos cristales de Venecia, eran obtenidos con sosas de Baza en la provincia de Granada).

Para obtener cristal de calidad las plantas de barrilla se secaban en primer lugar y después se quemaban para obtener la sosa. En la quema intervenían unos operarios encargados de fundir la hierba, a los que se les llamaba quemadores o maestros barrilleros. Procedían de zonas levantinas y se desplazaban a donde eran llamados. De su habilidad dependía que se obtuviese en el quemado una buena piedra de sosa, o simplemente, cenizas sin valor, por ello se les esperaba con paciencia, hasta juntar en uno o varios años la cantidad suficiente como para poder pagar su desplazamiento y hacer rentable la operación.

En las islas esta planta se utilizaba para la elaboración de tintes, jabones y sosa cáustica. Las plantas se recolectaban y se secaban, cuando estaban secas se quemaban y con sus cenizas muy ricas en sales alcalinas, se formaba, tras compactarlas, la piedra de barrilla. La piedra de barrilla se exportaba a Europa, fundamentalmente a Inglaterra, para su uso en la fabricación de jabón (Las grasas mezcladas con sosa producen jabón). Estas plantas tuvieron cierta importancia durante el siglo XIX en la producción de sosa cáustica, por lo que comenzaron a ser sembradas y recibir laboreo sistemático, especialmente en las islas de Fuerteventura y Lanzarote y, en menor medida, en Gran Canaria, y en el sur de Tenerife.

Lo más curioso de las plantas barrilleras canarias es que sus semillas fueron utilizadas para fabricación de gofio (harina de semillas tostadas principalmente trigo y cebada, aunque también se puede hacer con semillas de barrilla y cosco así como con rizomas de ciertos helechos).

cosco o vidrio (Mesembryanthemum nodiflorum)

cosco o vidrio (Mesembryanthemum nodiflorum)

Al parecer la población aborigen ya usaba la planta de barrilla para la elaboración de gofio. Viera y Clavijo se refería a la barrilla como  cofecofe, y anotó que “algunos pobres se alimentan de sus semillas en los años estériles, tostándolas y reduciéndolas a gofio”. En Canarias volvió a ser utilizada esta planta en las épocas de hambruna y de sequía, sobre todo en Lanzarote y Fuerteventura, como ocurrió durante los años de la I Guerra Mundial y la Postguerra Civil Española, prolongándose esta situación, por las dificultades para la importación de cereal, hasta los años cincuenta.

El gofio que se obtenía a partir del cosco se conoce como gofio de vidrio, es algo salado pero tiene notables propiedades nutritivas. La semilla del cosco se recolectaba durante el verano, coincidiendo con el tiempo en el que se mariscaba, pescaba y recogía sal. Después de lavadas, las semillas, se tostaban y molían obteniendo el gofio. El consumo de este gofio se producía dentro de la familia, no se comercializó excepto en ocasiones extremas en las que se intercambiaba por otros alimentos. Al igual que cualquier otro tipo de gofio se tomaba para acompañar al pescado salado y caldos, con azúcar y a cucharadas…

El aprovechamiento del cosco fue rentable e incluso esencial para la supervivencia de los majoreros, tanto es así que cuando en el siglo XIX se prohibió recoger cosco, en la dehesa de Guriame, se inició un litigio por vía judicial que desembocó, el 5 de agosto de 1829, en el llamado motín de Guriame.  En dicho motín participaron unos cuatrocientos vecinos de Villaverde, Lajares y  La Oliva, comunidades rurales que aprovechaban la dehesa, y que consideraron que  el uso y disfrute de los bienes comunales les pertenecía por derecho. Durante el motín de Guriame fueron detenidos 30 personas responsables del tumulto, las cuales fueron encarceladas en el castillo de Caleta de Fustes y posteriormente en la fortaleza del Tostón del Cotillo.

La barrilla (Mesembryanthemum crystallinum) se distingue fácilmente del cosco o vidrio (Mesembryanthemum nodiflorum), ya que esta última tiene una coloración rojiza muy intensa, sin embargo, se suele denominar indistintamente como barrilla a las dos, y esto es extensible al conjunto de plantas de este grupo, denominándolas “barrilleras”.

Las plantas barrilleras canarias pertenecen a la familia Aizoaceae, son muy abundantes en las zonas bajas de todas las islas, donde crecen espontáneamente y colonizan de forma extraordinaria los terrenos cargados de sales.

Su nombre, Mesembryanthemum, procede del griego mesembria, que significa mediodía y anthemom, que significa flor, aludiendo a que las flores de muchas especies de este género se abren hacia el mediodía; crystallinum: procede del latín cristallus, (griego: krystallos), significa hielo o cristal y hace referencia a la presencia de papilas acuosas en las hojas.

Características:  planta con hojas anchas y muy papilosas, verdes, aunque a medida que se aproxima el verano reducen su tamaño y toman un color purpúreo. Esta planta posee flores blancas o un poco rosadas, de hasta 3 cm de diámetro.

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