
La aridez de Fuerteventura, unida a la inexistencia de zonas boscosas, puede llevarnos a pensar que su biodiversidad es limitada. Sin embargo, esta isla es una Reserva de la Biosfera desde 2009 y alberga una sorprendente riqueza natural. Con más de 1700 especies de animales y 800 especies vegetales, muchas de ellas endémicas y en peligro de extinción, Fuerteventura se posiciona como uno de los lugares de mayor biodiversidad de Europa.
Dentro de esta riqueza faunística, los invertebrados destacan por su diversidad, con 498 especies endémicas canarias, de las cuales 120 son exclusivas de Fuerteventura. Esta impresionante variedad nos recuerda la importancia de proteger el entorno, evitando la introducción y alimentación de especies invasoras que puedan alterar su frágil equilibrio ecológico.
Entre los invertebrados más comunes que podemos observar revoloteando por gran parte de los campos de cultivo y terrenos baldíos de la isla se encuentra la mariposa de la col (Pieris rapae).
Las mariposas han sido fuente de inspiración para poetas y artistas desde tiempos inmemoriales. Su nombre resuena con musicalidad en distintos idiomas: mariposa, papillon, farfalla, butterfly. En el caso de Pieris rapae, su nombre genérico, Pieris, proviene de las Piérides, las Musas de la mitología griega, lo que ya nos da una pista de la belleza y misterio que envuelven a esta especie.
Si bien Pieris rapae no se distingue por colores llamativos ni patrones extravagantes, su sencillez es parte de su encanto. Con una envergadura de unos 4,8 cm, sus alas son predominantemente blancas, con pequeños sombreados oscuros en los ángulos anteriores y una serie de tres puntos negros que le otorgan una identidad propia. La hembra, además, muestra estas marcas con una intensidad mayor, llegando casi al negro profundo.
Diferencias entre machos y hembras de la mariposa de la col
Esta mariposa presenta dimorfismo sexual, lo que significa que los machos y las hembras tienen diferencias visibles en su apariencia.
- Machos: Tienen el anverso (parte superior de las alas) de color blanco, con la punta del ala anterior de un tono gris oscuro y una mancha negra en la zona posdiscal (área situada más allá de la mitad del ala). En la parte inferior de las alas (reverso), presentan dos manchas negras en las alas delanteras y un tono gris amarillento en las traseras.
- Hembras: Se diferencian por tener dos manchas negras en la zona posdiscal del anverso del ala anterior. Además, las mariposas de la primera generación tienen estas manchas menos marcadas en comparación con las siguientes generaciones.
- Identificación: Para diferenciarlos fácilmente, se pueden observar las manchas negras en las alas delanteras. Si las manchas son intensas y bien definidas, se trata de una hembra; si son de un tono más pálido, es un macho.
Ciclo de vida de la mariposa de la col

La mariposa de la col es una especie polivoltina, lo que significa que tiene varias generaciones a lo largo del año dependiendo de las condiciones climáticas.
- Primera generación: Vuela de abril a junio y pone huevos en crucíferas silvestres.
- Segunda generación: De julio a finales de agosto.
- Tercera generación: Entre septiembre y octubre, aunque no siempre se completa.
La vida de esta mariposa comienza con un diminuto huevo, del que emerge una oruga insaciable y voraz que se alimenta de crucíferas, plantas que incluyen coles, rábanos y mostazas. Su apetito la convierte a veces en un pequeño problema para los agricultores.
La puesta de huevos se realiza de manera individual o en pequeños grupos en el reverso de las hojas de las plantas nutricias. Aproximadamente 12 días después, los huevos eclosionan y emergen las larvas.

Las orugas pueden medir hasta 30 mm, con un color verde homogéneo, finas líneas amarillas y abundante pilosidad grisácea, lo que les permite camuflarse perfectamente en su entorno.
Al inicio de su desarrollo, las orugas son gregarias y devoran vorazmente las hojas. Sin embargo, a medida que crecen, tienden a separarse, formando grupos más reducidos o volviéndose solitarias. Su ciclo larvario dura aproximadamente un mes, tras el cual se transforman en crisálidas o pupas.
La mariposa de la col en Fuerteventura
A diferencia de otras mariposas que prefieren bosques frondosos o praderas floridas, Pieris rapae ha encontrado en Fuerteventura un hábitat ideal. Se la puede ver en cualquier época del año, especialmente en huertas y terrenos donde crecen sus plantas favoritas. Es una especie resistente, capaz de adaptarse a las condiciones secas y ventosas de la isla, lo que le permite mantenerse presente en todas las estaciones.
Aunque a veces se la considera una plaga por su afinidad con las coles y otras hortalizas, la mariposa de la col es también un eslabón fundamental en el ecosistema. Sirve de alimento para aves insectívoras y contribuye a la polinización de algunas plantas. Su presencia nos recuerda la increíble diversidad de la naturaleza, incluso en un entorno tan singular como Fuerteventura.
Así que, la próxima vez que veas una pequeña mariposa blanca revoloteando por el campo, tómate un momento para admirarla. Detrás de su modesto aspecto hay una historia de mitología, adaptación y belleza natural