
Hay artistas que trabajan contra la materia y artistas que trabajan con ella. Paco Curbelo (Lanzarote, 1956) pertenece, sin duda, al segundo grupo. Para él, la piedra no es un obstáculo inerte, sino un contenedor de historias, un fragmento de geología que espera una caricia de acero para revelar su alma. En el frente marítimo de Puerto del Rosario, se alza una de sus obras más sugerentes: «Escalera al cielo», una pieza que desafía la gravedad.
Escalera al cielo: El diálogo entre la materia y lo etéreo
En la Avenida marítima de Puerto del Rosario flanqueado por las esculturas Deconstrución X y Cactus se alza «Escalera al cielo». Esta obra, realizada por el artista lanzaroteño Paco Curbelo en 2004 es una invitación a detenerse y cambiar la dirección de nuestra mirada.
Para entender esta pieza, primero hay que observar las manos que la liberaron de la roca. Curbelo no es un escultor de gabinete, de esos que diseñan sobre el papel y delegan el esfuerzo. Es un hombre de cantera, de sol y de contacto directo con la materia. Aunque en sus inicios la pintura intentó seducirlo, fue un profesor quien, con ojo clínico, le sentenció el destino: “Tú pintas haciendo volumen, Paco; tú eres escultor”. Y no se equivocaba. Tras pasar por Barcelona y La Laguna, regresó a su origen volcánico para convertir la piedra en una forma de poesía que se puede tocar.
El peso que anhela ser aire

«Escalera al cielo» es un ejercicio de contradicción fascinante que juega con nuestras expectativas. ¿Cómo puede algo tallado en granito y basalto sugerir una levedad casi mística? La escultura se articula sobre un fuste monolítico de piedra clara que se eleva con una verticalidad rotunda. Su superficie es un mapa de texturas donde conviven zonas pulidas con la delicadeza de una caricia y otras rugosas, brutas, que mantienen vivo el recuerdo del desbaste a golpe de cincel.
Pero el alma de la obra reside en sus tres elementos oscuros y orgánicos que emergen del cuerpo principal. No son peldaños funcionales, de esos que se suben con los pies cansados, sino escalones para la imaginación. Estas plataformas parecen suspendidas en un equilibrio imposible, como si el viento majorero las hubiera dejado ahí atrapadas en un instante de calma.
Aquí es donde reside la maestría de Curbelo: en esa dualidad entre lo pesado y lo etéreo. El granito representa lo terrenal, lo firme, nuestra raíz ancestral; pero aquí sirve de soporte para una idea de elevación.
Paco Curbelo: El maestro que escucha a la piedra
Francisco Curbelo Martín natural de San Bartolomé (Lanzarote). Su labor ha sido, durante más de cuatro décadas, traducir la dureza del basalto, el mármol o el bronce en un lenguaje de suavidad, paz y equilibrio. Aunque su camino comenzó en 1975 en la Escuela Superior de Bellas Artes de Las Palmas, el destino —y el cierre de aquel centro— lo llevó a Barcelona, donde se licenció en Pintura en 1980. Sin embargo, el lienzo se le quedaba pequeño; Paco necesitaba el volumen, el tacto y la resistencia de la materia. Por eso, en 1981, regresó a las islas para licenciarse en Escultura por la Universidad de La Laguna.
Desde su regreso a Lanzarote, Curbelo ha mantenido un equilibrio vital entre la creación y la enseñanza. Como profesor de Volumen en la Escuela de Arte Pancho Lasso, ha formado a generaciones de nuevos artistas, transmitiendo una filosofía clara: la naturaleza es la mejor escultora y nosotros solo sus aprendices.
Un puente entre Canarias y Europa
Su carrera despegó definitivamente cuando salió al encuentro de otros maestros y materiales. En Alemania, bajo el mecenazgo de Jurgen Picard, descubrió las posibilidades de la escultura monumental con obras como “Ritmo” (Sweinstal, 1989) y el imponente grupo escultórico “Defender el bosque” (Karlstadt, 1990). En Italia, se sumergió en la tradición de Carrara, aprendiendo de los artesanos que mejor conocen el secreto del mármol. Estas experiencias internacionales le dieron las herramientas para enfrentarse a desafíos de gran formato que hoy son hitos en el paisaje canario.
Su obra se mueve en una dualidad fascinante:
- La línea figurativa: Donde rinde homenaje a la identidad y las tradiciones de su tierra.
- El lenguaje abstracto: Donde evoca las fuerzas elementales como el viento, el mar y la propia geología insular.
Un legado que se toca y se vive
Paco Curbelo ha logrado algo que pocos artistas consiguen: que sus obras sean parte del ADN de nuestras ciudades. Es difícil pasear por las islas sin encontrarse con su huella. Entre sus creaciones más emblemáticas destacan:
- En Lanzarote: El dinámico “Levando Redes” (1996) en Arrecife, el elegante “Homenaje a la Vela” (2002) en Puerto Calero, o la delicada “Sterlitzia” (2003) en Matagorda. También ha dejado espacio para la ternura con “Jugando” (2007) y el respetuoso “Homenaje al Camello” en Uga.
- En Fuerteventura: Ha marcado el paisaje con obras como el icónico “Homenaje a la Unidad” (conocido popularmente como Las Culonas) en Puerto del Rosario, el emotivo “Monumento al Pescador” en Corralejo o la solemne “Phoenix Canariensis” en Betancuria.
Hoy, tras jubilarse de la docencia en 2016, Paco no ha soltado el cincel. Junto a la artista Rufina Santana, ha dado vida a la Fundación Curbelo Santana, un refugio para el arte donde sigue impulsando el talento joven a través del «Campus de Escultura de Lanzarote». Su vida sigue siendo lo que siempre fue: un diálogo constante con la naturaleza, convencido de que, si observamos con suficiente atención, la piedra siempre nos dirá qué quiere llegar a ser.
Obras de Paco Curbelo en Fuerteventura
| Obra | Año | Localización |
|---|---|---|
| Monumento a la Unidad («Las Culonas») | 2000 | Puerto del Rosario |
| Chakras | 2001 | Puerto del Rosario |
| Monumento al Pescador | 2002 | Corralejo (La Oliva) |
| Mirando al Mar | 2002 | El Cotillo (La Oliva) |
| Escalera al Cielo | 2004 | Puerto del Rosario |
| Phoenix Canariensis | 2004 | Betancuria |
| Giro | 2014 | Fuerteventura |