Aloe vera

El aloe vera “Aloe vera (L.) Burm.f.”

 Aloe Vera

Aloe Vera

El aloe vera es una planta perenne con unas hojas que pueden llegar a medir entre 35-60 cm de largo, y 6-10 cm de ancho en la base, en ellas se encuentra el preciado gel de aloe vera, cuya composición es en un 99% agua.
El aloe vera es capaz de vivir en climas templados con escasa disponibilidad de agua, como el de Fuerteventura.

La planta del aloe vera llega a su madurez al cumplir los tres años, y su flor nos indica que la planta ya ha adquirido todas sus propiedades y que es ideal para utilizarla. La flor, de colores rojizos o amarillentos, tiene forma de racimo y nace en el núcleo central de la planta, su tronco supera, a veces, los 70cm de altura.

El uso más generalizado del aloe vera es el uso tópico para cosmética a través de cremas o su aplicación directa en la piel,también se emplea como remedio natural ante problemas concretos como irritaciones, quemaduras, picaduras… Es suavizante, hidratante, antiinflamatorio, regenerador, bactericida, antiviral, desinfectante, cicatrizante…
De esta planta se aprovecha la pulpa de sus hojas. Al cortar una hoja se observa que segrega una especie de gel de color verde amarillento llamado aloína que tiene un gusto amargo, de esta secreción amarillenta es de donde la planta toma su nombre, de origen musulman, alloeh (amargo) y que agrupa a unas 300 especies.

La mayoría de los autores consideran que el Aloe Vera fue introducido en las islas Canarias, por su valor medicinal, y que llegó procedente de África y el mediterraneo. Mientras que otros autores consideran que es una planta originaria de todo el archipiélago macaronésico

Las hojas de aloe vera se suelen recolectar a primeras horas de la mañana, porque es en ese momento cuando la acumulación de ácido málico en las células de sus hojas es mayor.
El ácido málico se utiliza para tratar a las personas con síndrome de fatiga crónica y fibromialgia, que provoca un intenso dolor en los músculos y los tendones, también ayuda a desintoxicar el organismo.

Desde tiempos remotos se cultivó por su uso medicinal. Hace 2000 años, científicos griegos consideraron al aloe vera como la panacea universal y lo utilizaron por sus propiedades medicinales antiinflamatorias, desinfectantes, regeneradoras y cosméticas.

Los egipcios fueron la civilización antigua que más uso hizo del aloe, al que llamaron “planta de la inmortalidad”, incluso se afirmaba que el extraordinario brillo en los ojos de la reina Cleopatra se debía a un colirio elaborado con esta planta y que la tersura y el aspecto de su piel era por los baños con jugo de aloe vera.

Los sacerdotes egipcios  preparaban con aloe productos de embalsamiento, por su efecto fungicida y bactericida, que empleaban en los rituales de enterramiento de los faraones. En las paredes de los templos se han encontrado representaciones de esta planta que los egipcios también colgaban en sus casas como signo de protección. Era símbolo de fertilidad y se regalaba a los novios antes de la boda, también simbolizaba la buena suerte en los nuevos negocios.
Alejandro Magno y sus guerreros curaban sus heridas con aloe vera y, los carros de combate del rey de Macedonia disponían de suministros frescos de aloe vera durante sus campañas.

Las primeras citas históricas que aluden a la presencia y uso de plantas de áloe en las islas Canarias se deben a los botánicos y naturalistas Philip B. Webb y Sabino Berthelot (1844-50), así como José de Viera y Clavijo (1866-69), aportan una breve descripción de la planta, algunos sinónimos.

Viera y Clavijo describe el acíbar (El acíbar es una sustancia amarillenta que se encuentra en la hoja del aloe) así como los lugares donde encontrar la Aloe perfoliata.

“Jugo gomo-resinoso que se extrae de las hojas o pencas suculentas de la planta áloe, que vulgarmente llamamos en nuestras islas zábila. Es sumamente amargo…”

“Planta permanente, especie de áloe o acíbar, propia de estas regiones africanas, que se cría naturalmente en algunos terrenos incultos de nuestras islas, señaladamente en las inmediaciones del barrio de San José, ciudad de Canaria”.

La primera referencia explícita de presencia de Aloe Vera de forma asilvestrada en Fuerteventura se lo debemos al naturalista  Kunkel  que en 1976, refiriéndose también a A. barbadensis, señala:

“Pocos ejemplares han sido observados entre Pájara y Toto; más común en la Vega de Río Palmas, entre Opuntia”.

En la actualidad el uso del aloe vera se amplia a la cocina. Desde hace unos años se está abriendo paso como alimento por los beneficios que aporta a nuestra salud, es rico en vitaminas, mejora la digestión al conseguir metabolizar mejor las grasas y féculas, aumenta las defensas…
Los cocineros advierten que es necesario mantenerlo una noche en remojo para que la aloína, responsable del amargor del aloe, pase al agua. Una vez eliminado este amargor el sabor del aloe es ligeramente herbáceo.
Se usa como espesante natural gracias al mucílago que posee, como gelificante y como estabilizante.

En Fuerteventura, el cultivo de aloe vera a gran escala,  es relativamente reciente, concretamente de finales de los años ochenta del siglo pasado. En la isla el mayor número de plantaciones de aloe vera se localizan en los municipios de Antigua y Tuineje. Las ideales condiciones climáticas de Fuerteventura para el desarrollo de la planta permiten que el aloe vera sea producido de manera ecológica. El aloe majorero es producido con certificación CRAE (Consejo Regulador de la Agricultura Ecológica).

Empresas como Agualoe elabora la gama de productos de cosmética ecológica y natural  Vidaloe 

Al aloe se le conoce en canarias también con estos nombres: áloe, sábida, sábila, sávila, zábila, pita-zábila, penca sábila, áloe de Barbados, áloe de Curasao, áloe de las Antillas, áloe del Cabo.

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