
Fuerteventura a través de su mirada
A veces, en un rincón aparentemente sencillo, se esconde un fragmento de alma. Hoy quiero compartir uno de esos lugares especiales, cargado de emoción, historia y belleza: la escultura de las gafas de Unamuno cerca de Playa Blanca.
A primera vista, esta escultura se presenta con líneas limpias, sobrias y contundentes: unas gafas gigantes, realizadas en metal, que evocan de inmediato la figura inconfundible de don Miguel de Unamuno. Su forma icónica se alza en un punto estratégico del paseo, como si observara, en silencio, el horizonte abierto del Atlántico.
Pero basta con detenerse un instante, acercarse y colocarse justo en el lugar donde se alinean los ojos del escritor con el paisaje, para descubrir otra mirada. En este punto ya no es solo el mar lo que se contempla: es Fuerteventura vista a través de los ojos de Unamuno.
Lo que parece una simple estructura escultórica se transforma así en un dispositivo poético y simbólico, una invitación a mirar la isla no solo con los sentidos, sino también con la sensibilidad del escritor que supo captar su grandeza callada. A través de esas gafas se proyecta una visión más profunda: la del viajero exiliado que encontró consuelo en la vastedad del paisaje, la del pensador que halló en esta tierra áspera una belleza esencial, espiritual y eterna.
El mar como refugio, la isla como inspiración
Esta obra fue inaugurada en diciembre de 2024 como colofón del programa “Fuerteventura a través de su mirada”, un evento conmemorativo del centenario del confinamiento de Miguel de Unamuno en la isla. Más allá del homenaje al escritor, la iniciativa propuso una reflexión colectiva sobre Fuerteventura, combinando memoria, paisaje y transformación social.

La programación del centenario se estructuró en torno a dos grandes ejes temáticos. Por un lado, se exploró el valor paisajístico y simbólico de Fuerteventura, tal como lo percibió el escritor, subrayando su capacidad para evocar asombro, recogimiento y belleza. Por otro, se propusieron actividades de divulgación histórica y cultural que permitieron revisar el proceso de transformación económica y sociocultural de la isla en los últimos cien años, desde una sociedad aislada y agraria hasta la Fuerteventura contemporánea.
Recordemos que durante la estancia forzosa en la isla, Unamuno descubrió algo que lo marcaría profundamente: el silencio, la inmensidad y la espiritualidad del paisaje majorero . Lejos de sentirse relegado, encontró en Fuerteventura un refugio interior y una fuente de inspiración. Así lo testimonian muchas de sus cartas, en las que expresó con intensidad su vínculo con la isla.
No es casual, por tanto, que al pie de esta escultura figure una cartela con uno de los fragmentos más conmovedores escritos por él, en una misiva dirigida a Ramón Castañeyra:
¡Fuerteventura! ¡mi Fuerteventura! Si viera que mi fin se me acercaba y que no podía morir en mi tierra más propia, en mi Bilbao donde nací y me crié, o en mi Salamanca, donde han nacido y se han criado mis hijos, iría a acabar mis días ahí, a esa tierra santa y bendita, ahí, y mandaría que me enterrasen o en lo alto de la montaña Quemada, o al lado de ese mar, junto a aquel peñasco al que solía ir a soñar, o en Playa Blanca.
Un rincón que invita a la pausa
Este pequeño homenaje no es solo para amantes de la literatura. Es un rincón perfecto para quienes buscan un momento de pausa, un banco frente al mar, una mirada distinta a la isla. La escultura dialoga con el viento, el horizonte, las olas que rompen… y contigo, si te tomas unos minutos para estar presente.
En tu próxima visita a Puerto del Rosario, aléjate un poco del centro y camina hasta este enclave. Hazlo al atardecer, cuando la luz cálida convierte las gafas en una silueta poética sobre el azul del mar. Y déjate llevar por esa energía especial que solo los lugares con historia saben transmitir.
Escucha: La Mirada de Unamuno
¿Cómo llegar?
Esta escultura se encuentra en el nuevo paseo marítimo que conecta los hornos de cal de los Pozos con Playa Blanca. Es un paseo cómodo y accesible, ideal para incluirlo en una caminata tranquila junto al mar.
Fuerteventura guarda rincones que no aparecen en las guías turísticas más comunes, pero que están llenos de vida, memoria y poesía. Este es, sin duda, uno de ellos.