Iglesia de Nuestra Señora del Carmen – Morro Jable

Morro Jable, una joya en el sur de Fuerteventura, es conocida sobre todo por sus playas paradisíacas que invitan a la contemplación y la relajación. Este destino turístico no deja de sorprender con la majestuosidad de su costa. Aquí la conexión entre el Atlántico y la arena dorada crea un escenario natural que cautiva e hipnotiza a todos los visitantes. Pero no todo en Morro Jables es sol y mar. Esta localidad también cuenta con una riqueza cultural que merece la pena conocer.

Entre sus edificios más notables se encuentra la iglesia Nuestra Señora del Carmen, que se asoma al mismo borde de un escarpe rocoso. Esta construcción se ha convertido en un mirador privilegiado desde el cual se puede apreciar la turística localidad en toda su extensión.

La iglesia de Nuestra Señora del Carmen se erige como el epicentro de celebraciones significativas, destacando especialmente las del mes de julio, cuando Morro Jable se sumerge en las festividades en honor a la Virgen del Carmen. Las fiestas del Carmen tienen su punto álgido con una animada procesión marítimo terrestre, convirtiéndose en las más concurridas del municipio de Pájara.

La historia de la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen se remonta a 1997.

El motivo principal para la construcción de un nuevo templo se encuentra en que la ermita de San Miguel era insuficiente para albergar a las personas que se acercaban a participar en los actos litúrgicos.

Vista de Morro Jable

El Ayuntamiento de Pájara cedió un solar que previamente albergaba una depuradora. El proyecto fue concebido por el estudio “Hermenegildo Domínguez y Asociados”, culminando en la inauguración al culto en el año 2003.

La iglesia no es simplemente un edificio religioso; se presenta como un complejo arquitectónico que incluye la iglesia con su torre, un centro social y una plaza con atrio. Estos elementos, diseñados en distintos niveles, aportan una fuerte individualidad y distribución al conjunto. La geometría distintiva de los volúmenes resalta su presencia en el espacio, creando una conexión visual con la cercana ermita de San Miguel y el mar que se extiende hacia el horizonte.

PLAYA DE LA CEBADA
PLAYA DE LA CEBADA

La singularidad de la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen se acentúa con su diseño, evocando la imagen de un buque que, desde una elevada plataforma, se lanza al mar o se ha encallado en la tierra, una metáfora visual que adquiere mayor significado. La espadaña de su torre alberga una campana encontrada en Cofete y que tiene una historia fascinante.

Amplía información: El misterio de la Campana de Cofete

En lo alto del campanario de la iglesia de Morro Jable, una pequeña y discreta campana oculta una historia fascinante. 

La campana que ahora mira hacia la Playa de La Cebada, fue protagonista de un acontecimiento que dejó su impronta a los pocos habitantes que durante la Guerra Civil vivían en Cofete.

El 14 de diciembre de 1937, en medio de una espectacular tormenta que azotó la península de Jandía, un peculiar tañido de campanas se hizo audible en el pueblo de Cofete. Un pescador se aventuró para llegar hasta el islote de la playa de Cofete. Fue el primero en escuchar este inusual sonido y alertó a los vecinos con sus gritos. El desconcierto y la intriga se apoderaron de la comunidad, llevándolos a emprender el camino hacia Morro Jable en busca de ayuda para desentrañar el misterioso suceso.

Lo que encontraron en la playa de Cofete fue asombroso: una especie de boya gigante, de tres o cuatro metros de diámetro en cuyo interior se encontraba el origen del repicar intrigante que les había alertado. Una vez quitada la carcasa de la baliza sonora marítima vieron la campana. 

La pieza iba grabada con la siguiente inscripción: “St. John. N.B. 1929. Mc Avity”. La boya procedía de Canadá. Su función era la de avisar a los barcos de la presencia de nieblas en la mar. Algún temporal atlántico tuvo que soltarla de sus anclajes y, las corrientes del Golfo la trajeron hasta las costas majoreras. 

La campana fue transportada, en un primer momento, a remolque de burros y camellos hasta el pie de La Montañeta, en Cofete. Su gran peso impidió que pudiera ser subida a la cima de La Montañeta. Pero se colgó de una barra sobre dos piedras, para tocarla en las fiestas de San Juan.

En 1948 la campana se trasladó de Cofete a la ermita de San Miguel de Morro Jable, en una camioneta de Gustav Winter. Pero poco duró allí. Su continuo deterioro provocó que la familia Winter decidiera instalarla en el jardín de su casa, en Morro Jable, cerca de la ermita. 

Al cabo de los años, cuando los Winter ya no vivían en Fuerteventura los vecinos de Morro Jable quisieron recuperar la Campana de Cofete, que consideraban parte de la historia del pueblo. En 2003 se llevó a un taller de Arucas para ser reparada. Una vez limpia y restaurada se colocó en la torre de la nueva iglesia de la Virgen del Carmen, en Morro Jable.

El interior de la iglesia de Morro jable presenta un amplio espacio con una cubierta de casetones de hormigón armado que mitigan la reverberación del sonido. La luz natural se filtra a través de las vidrieras del presbiterio, donde la cantera rojiza de Arucas en Gran Canaria adorna el altar y la pila bautismal. Dos esculturas destacan: un Cristo Resucitado en el altar mayor y la Virgen del Carmen, patrona del templo, con manto elaborados por el hábil artesano Francisco Herrera.

La Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, además de ser un lugar de culto, se erige como un símbolo cultural y arquitectónico que enriquece la experiencia de quienes se acercan a conocer las maravillas de Morro Jable.

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