El Mero

El mero (Epinephelus marginatus)

 

 mero (Epinephelus marginatus)

Mero (Epinephelus marginatus)

El mero es un gran pez que puede alcanzar un metro y medio de longitud. En Canarias, estos serránidos, se encuentran actualmente en peligro, debido a la sobreexplotación, ya que es uno de los peces más perseguidos, tanto por su cotizada carne en gastronomía, como por los buceadores; aunque el mero es un pez que se esconde, resulta fascinante de ver y tratar con él. Grandes meros, como el fallecido Pancho el Mero en la isla del Hierro, o el Mero Félix en la vecina isla de Lanzarote, han hecho de esta especie una de las más buscadas.

El mero tiene un cuerpo robusto, ovalado y alargado, con una sola aleta dorsal caudal redondeada, que tiene de 9 a 11 espinas prominentes en la parte delantera de sus aletas dorsales. La cola es redondeada en los ejemplares jóvenes o cortada con esquinas redondeadas en los grandes adultos.

La cabeza y cuerpo son de variados colores parduzcos, rojizo oscuro o grisáceo en el dorso, dorado amarillento en el vientre, con manchas irregulares blancas, amarillo-verdosas pálidas o gris plata en cuerpo y cabeza. La mandíbula inferior es algo prominente, tiene pequeños dientes en ambas mandíbulas y el paladar.

El mero vive en fondos rocosos, en oquedades y en cuevas elegidas a medida de su cuerpo. En Canarias se le encuentra en profundidades que van desde 1 m, en los ejemplares jóvenes, hasta los 200 m de profundidad en los grandes adultos. Es un pez solitario, sedentario y muy territorialista. Aunque pueden aparecer también en grupos durante la época reproductiva, siendo en la mayoría de los casos un macho con varias hembras.

Este pez es hermafrodita proterogínicos, es decir, los individuos nacen hembras, madurando sexualmente a partir de los 40-50 cm, y una parte de elles, se transforman en machos cuando llegan a los 60-70 cm. Es un carnívoro voraz de actividad nocturna, que se alimentan de pulpos, peces y cangrejos. El mero es de crecimiento muy lento y puede llegar a vivir de 40 a 50 años.

Hay que tener cuidado cuando se adquiere carne de mero de origen dudoso, ya que puede contener una peligrosa toxina, llamada ciguatera. La intoxicación por ciguatera es un tipo de intoxicación alimentaria producida por el consumo de peces que contienen ciguatoxina. La cadena comienza con pequeños peces herbívoros, que consumen un alga, propia de mares tropicales y subtropicales y que prolifera en zonas de arrecifes coralinos. Estos peces son después alimento de peces mayores entrañando el mayor peligro. Los peces más grandes, de más edad, son los más tóxicos porque acumulan más toxina.

Las personas afectadas  por ciguatera sufren retortijones, diarrea, náuseas y vómitos; dolor de cabeza, de músculos, y de articulaciones; picor generalizado; inversión de las sensaciones de calor y frío; dolor en la cara; sensación de pérdida de los dientes; hormigueo o quemazón de extremidades, entre otros aspectos, que pueden repetirse durante meses después de la intoxicación.

Precisamente por eso, está prohibida la comercialización y venta de pescados, sin el correspondiente control y etiquetado sanitario, con pesos superiores a los 15 kilogramos en el caso del medregal; 30 kilogramos, en el del peto, a los 12 kilogramos, en el del pejerrey; a los 12 kilogramos en el abade, a los 29 kilogramos de mero; a los 10 kilogramos de sierra; y a los 150 kilogramos de picudo y pez espada.

 

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