Señorío de Fuerteventura
Régimen jurisdiccional y de propiedad territorial establecido tras la conquista castellana en el siglo XV. Otorgaba a una familia noble (los Peraza y luego los Arias de Saavedra) el control administrativo, judicial y económico sobre la isla y sus habitantes.
El Señorío de Fuerteventura: Siglos de vasallaje y herencia

El Señorío de Fuerteventura representa el modelo de colonización bajo el cual se organizó la isla desde 1405 hasta la abolición de los señoríos en el siglo XIX (1837). A diferencia de las «Islas de Realengo» (Gran Canaria, Tenerife y La Palma), que dependían directamente de la Corona de Castilla, Fuerteventura fue una isla de señorío, lo que significaba que un noble ejercía de intermediario entre el Rey y los pobladores.
Origen y evolución dinástica
La historia del señorío comienza con la conquista normanda liderada por Jean de Bethencourt y Gadifer de la Salle. Bethencourt recibió de la Corona de Castilla el título de «Señor de las Islas de Canaria». Sin embargo, tras varias sucesiones y ventas de derechos, el control de la isla pasó a manos de la familia andaluza de los Peraza.
El momento clave se produce con el matrimonio de Inés Peraza y Diego García de Herrera en el siglo XV. De su descendencia surgiría la rama de los Arias de Saavedra, quienes ostentaron el título de Señores de Fuerteventura y, más tarde, el de Marqueses de Lanzarote. Esta familia gobernó la isla con mano de hierro desde su centro de poder en Betancuria.
El poder del Señor
El Señor de Fuerteventura no era solo un dueño de tierras; era la máxima autoridad en varios niveles:
- Jurisdicción Civil y Criminal: El señor nombraba a los alcaldes y cargos del Cabildo, influyendo directamente en la justicia local.
- Derechos Económicos: Cobraba el «quinto» (una quinta parte de la producción), derechos de aduana por la exportación de granos y ganado, y monopolizaba recursos críticos como las dehesas y el agua.
- Control Social: Los habitantes de la isla eran vasallos. Esto generó constantes tensiones y pleitos históricos, ya que los campesinos y la incipiente burguesía local a menudo recurrían a la Corona para denunciar los abusos de los señores.
El fin del régimen
El sistema entró en decadencia en el siglo XVIII debido a la mala gestión, las hambrunas y la resistencia de los campesinos. Finalmente, con las Cortes de Cádiz y los decretos de 1837, los señoríos jurisdiccionales fueron abolidos, aunque los antiguos señores intentaron (y en muchos casos lograron) mantener la propiedad de la tierra como propiedad privada latifundista.
Enclaves destacados vinculados al Señorío
Para rastrear la huella del señorío en Fuerteventura y el resto del archipiélago, se deben visitar los siguientes lugares:
En Fuerteventura:
- Betancuria (Villa Histórica): Fue la capital administrativa del señorío. Aquí se encontraba la residencia de los señores y se reunía el Cabildo bajo su supervisión. La Iglesia de Santa María y las ruinas del convento de San Buenaventura son testimonios directos de la época en que la villa era el centro del poder señorial.
- Casa de los Coroneles (La Oliva): Aunque técnicamente vinculada al poder militar que sustituyó o compitió con el poder de los señores en el siglo XVIII, este edificio simboliza la herencia del control de tierras y rentas que el sistema señorial implantó en el norte de la isla.
- Casillas del Ángel: En esta localidad y otras del interior se conservan antiguos cortijos y divisiones de tierras que originalmente formaban parte de las mercedes otorgadas por los señores a sus allegados.
En el resto de Canarias:
- Castillo de San Gabriel y San Marcial de Rubicón (Lanzarote): Lanzarote compartió con Fuerteventura a los mismos señores (los Herrera-Peraza y luego los Saavedra). El Rubicón fue el primer asentamiento señorial de Canarias.
- Palacio de los Condes de La Gomera (San Sebastián de La Gomera): La Gomera fue otra de las islas de señorío por excelencia (bajo la familia Peraza). Visitar este palacio permite comparar cómo la misma familia ejercía el poder en diferentes islas.
- La Villa de Teguise (Lanzarote): Al igual que Betancuria, fue el corazón de un señorío. La estructura urbana y los palacios nobiliarios (como el Palacio Spínola) reflejan el estilo de vida de la clase dominante bajo este régimen.
- El Hierro: Aunque con menos monumentos físicos de gran escala, la isla fue un señorío de los Condes de la Gomera, y su historia agraria está totalmente marcada por este sistema de propiedad.
El estudio del Señorío es esencial para comprender por qué la estructura de la propiedad de la tierra en Fuerteventura es tan diferente a la de las islas de realengo, y explica gran parte de la idiosincrasia y la lucha por la autonomía de sus municipios.