taro
El taro se refiere, según la zona de Canarias y la fuente histórica, a dos realidades distintas: en Tenerife se documenta como un armazón colgante del techo para curar quesos, mientras que en las islas orientales describe una torre circular de piedra seca usada como almacén o refugio pastoril.

Para entender qué es un taro, hay que aceptar que no existe una definición única. Estamos ante una voz de probable origen aborigen cuyo significado se ha bifurcado o especializado de forma distinta en el archipiélago. Por un lado, la fuente etnográfica de Juan Bethencourt Alfonso (1912) es taxativa al definirlo en Tenerife como un objeto doméstico: una estructura de madera o cañizo suspendida por cuerdas. Este «taro colgante» cumplía una función vital en las casas tradicionales: mantener el queso a salvo de depredadores y aprovechar las corrientes de aire interiores, lejos del suelo.
Por otro lado, los protocolos notariales de Fuerteventura y Lanzarote de los siglos XVII y XVIII, como los de Quintana Castrillo o Lorenzo Hernández, mencionan el taro como una construcción física, un inmueble. En este contexto, el taro es una torre de piedra seca, circular y robusta. Su uso no era monumental, sino estrictamente funcional y vinculado a la propiedad señorial o de medianía. Servía para el «granelaje» (almacenamiento de grano), el refugio del pastor en zonas de costa o el curado de queso en cortijos. Esta disparidad de acepciones sugiere que «taro» podría designar originalmente cualquier espacio o estructura destinada a la maduración y protección del alimento, independientemente de su material constructivo.
Arquitectónicamente, el taro de piedra (especialmente el documentado en Lanzarote) destaca por su sencillez: piedra volcánica apilada sin cemento, una sola entrada y, en ocasiones, pequeñas aberturas para la luz y el aire. Aunque se ha especulado con orígenes mediterráneos o prehispánicos, la falta de excavaciones arqueológicas que vinculen estas torres con periodos anteriores a la conquista obliga a mantener la cautela. Son, ante todo, una respuesta práctica y económica a la necesidad de almacenamiento en un paisaje carente de madera pero rico en piedra.
Vestigios y usos del término según la geografía
Debido a su naturaleza humilde y a menudo privada, el taro es difícil de localizar como monumento, pero su presencia es clara en estos contextos:
| Acepción | Localización Principal | Función Documentada |
|---|---|---|
| Armazón colgante | Tenerife (entorno doméstico) | Curado de queso y secado de alimentos. |
| Torre de piedra | Lanzarote y Fuerteventura | Almacén de grano (granel), refugio y quesera. |
| Uso Toponímico | Tenerife (Arafo), Fuerteventura | Lugares de paso pastoril o antiguos asentamientos. |
Dónde rastrear el concepto de Taro
- Yacimiento de La Atalayita (Fuerteventura): Aunque son estructuras aborígenes, permiten comprender la génesis de las construcciones circulares de piedra seca que más tarde, en época colonial, podrían haber derivado en el concepto de taro como almacén.
- Archivos Notariales de Teguise (Lanzarote): Donde se encuentran las referencias más sólidas del siglo XVII que mencionan la compraventa de taros junto a casas y eras, confirmando su valor como activo económico.
- Museo de Historia y Antropología (Tenerife – Casa Lercaro): Para entender la vida doméstica donde se integraban los taros colgantes de madera y cuerda descritos por Bethencourt Alfonso.
- Vega de Tetir (Fuerteventura): Zona donde la documentación histórica sitúa importantes taros destinados al almacenamiento de los «quintos» (impuestos en grano).
Preguntas para mentes inquietas
- ¿Función o forma? Si el nombre designa tanto a una percha de cuerdas como a una torre de piedra, ¿podría ser «taro» una palabra que simplemente significa «lugar de curado»?
- El taro desaparecido: ¿Cuántos de los muros circulares que vemos hoy en ruinas por el campo canario fueron en realidad taros y no simples corrales de ganado?
- Derecho de granelaje: Si un taro se vendía por seiscientos reales de plata en 1618, ¿era por la piedra del edificio o por el derecho de almacenamiento que otorgaba en una zona de alta producción triguera?
Desafíos para el conocimiento
1. ¿Por qué el taro de piedra no tiene ventanas propiamente dichas, sino «lucernitas»? La respuesta no es estética, sino estructural. En la construcción de piedra seca (sin argamasa), abrir un hueco grande compromete la estabilidad del muro. Las lucernitas son el espacio que deja una piedra al omitirse, permitiendo el paso del aire sin debilitar la torre que soporta el peso de la cúpula.
2. ¿Qué diferencia un taro de un horno de cal a simple vista? Aunque la forma conoidea es similar, el taro suele tener una entrada a ras de suelo y, sobre todo, no presenta los restos de vitrificación o quemado en las piedras interiores que deja el proceso de obtención de cal. Además, el taro suele estar integrado en un conjunto de casas o cerca de una era, mientras que los hornos buscaban la costa o zonas de fácil acceso a la leña.
3. ¿Por qué en Tenerife el taro es colgante y no de piedra? Probablemente por la disponibilidad de materiales y el tipo de vivienda. En las zonas boscosas de Tenerife, la madera y las fibras vegetales eran abundantes, permitiendo estructuras ligeras dentro de la casa. En las islas orientales, la falta de madera y el clima obligaban a construir refugios exteriores masivos de piedra que protegieran el grano del calor extremo y el viento.