Sigue la evolución de los incendios a tiempo real — Ver mapa en directo
Saltar al contenido

empleita

La empleita es una tira larga y trenzada, generalmente de palma que constituye la base de la cestería tradicional. En Canarias, se utiliza para prensar el queso, otorgándole su característico dibujo estriado en los bordes.


El ADN de la artesanía canaria

Artesano trabajando con palma – Eco Museo de La Alcogida

Si hay un objeto que define la inteligencia de nuestros antepasados para aprovechar lo que la tierra les daba sin pedir permiso, ese es la empleita. Para entenderla, primero hay que mirar a la palmera canaria (Phoenix canariensis). De su corazón, de las hojas más tiernas y blancas (el palmito), las manos artesanas han sacado durante siglos el material para trenzar la vida. La empleita no es solo la trenza en sí; es un concepto que une la utilidad pura con una estética que hoy llamaríamos «minimalista», pero que entonces era pura supervivencia.

El proceso es de una paciencia que hoy nos parecería marciana. Primero hay que «curar» la palma, secarla, ripiarla (cortarla en tiras finas) y luego empezar el baile de dedos. Se trenzan las tiras —normalmente en números impares: de cinco, siete, nueve o hasta quince ramales— para crear una banda resistente y flexible. Esa banda es la materia prima para todo: desde un sombrero para aguantar el sol de justicia de Fuerteventura hasta los serones para los burros o los cestos donde se guardaba el grano.

Pero donde la empleita se vuelve un icono es en la cocina. El nombre «empleita» saltó de la trenza de palma al molde que se fabricaba con ella para hacer el queso. Antiguamente, se cogía una tira de palma trenzada, se unía por los extremos formando un círculo y se usaba para prensar la cuajada. Al apretar el queso dentro de esa faja, el dibujo del trenzado se quedaba grabado a fuego (bueno, a presión) en la corteza. Hoy en día, aunque muchos moldes son de plástico por normativa sanitaria, siguen imitando ese dibujo de la empleita original porque un queso canario sin ese grabado en el borde parece que no sabe igual. Es nuestra denominación de origen visual, un homenaje silencioso a los dedos llenos de callos de nuestros abuelos.

empleita

¿Dónde rastrear el uso y la historia de la empleita?

La empleita es un hilo conductor que recorre nuestra geografía. Aquí tienes seis paradas para verla en su salsa:

1. Museo del Queso Majorero, Antigua (Fuerteventura)

Es el lugar sagrado para entender la relación entre la empleita y la cabra. Aquí verás cómo el trenzado de la palma se convirtió en la herramienta fundamental para dar forma al queso majorero. Es fascinante ver los moldes antiguos de cuero y palma que se usaban antes de la llegada del acero inoxidable. En Antigua, la empleita no es un adorno, es la mitad de la identidad de un queso que es de los mejores del mundo.

2. Taller de Artesanía en Betancuria (Fuerteventura)

Caminar por las calles de la antigua capital y asomarse a algún taller de palma es ver la historia viva. Aquí todavía quedan manos que saben «subir» la palma con una velocidad que marea. Ver cómo una tira de empleita se va convirtiendo, vuelta tras vuelta y cosida con hilo de pita, en un cesto o en un individual para la mesa, te hace valorar lo que significa «hecho a mano». Aquí la empleita mantiene su nombre original: la trenza cruda antes de ser objeto.

3. Taller de Palma en Santa Lucía de Tirajana (Gran Canaria)

En el sureste de Gran Canaria, la tradición de la palma blanca es fortísima. Santa Lucía es uno de esos reductos donde la empleita sigue siendo la reina. Los artesanos de la zona son maestros en el trenzado fino. Si vas en fechas cercanas a las fiestas, verás cómo la empleita se eleva a la categoría de arte religioso y festivo, demostrando que con un trozo de hoja de palmera se puede construir casi cualquier cosa que la imaginación dicte.

4. Museo de Artesanía Iberoamericana, La Orotava (Tenerife)

Este museo es una joya para comparar cómo la empleita (bajo otros nombres o similares) une a Canarias con el resto del mundo hispánico. Aquí puedes ver la evolución de la cestería y cómo la tira trenzada es la solución universal para crear recipientes. Es el lugar perfecto para ver piezas de empleita extremadamente complejas que ya no se fabrican para el uso diario, sino como piezas de colección.

5. Museo de la Cestería, Villar de los Álamos (Salamanca)

Dando el salto a la península, nos encontramos con el «primo hermano» de la empleita canaria: la pleita de esparto. En la meseta no hay palmeras, pero hay esparto, y la técnica es prácticamente idéntica. En este rincón de Salamanca se puede apreciar cómo los pastores peninsulares también trenzaban tiras para hacer sus propios moldes de queso (cinchos) y morrales. Es el mismo saber hacer, la misma «redacción humana» sobre el material vegetal, pero adaptada a la flora castellana.

6. Museo del Esparto, Cieza (Murcia)

Cieza es la capital del esparto, y allí la «pleita» (el nombre peninsular) es religión. Aunque cambie una letra en el nombre, la esencia es la misma que nuestra empleita. Verás cómo hacían las suelas de las alpargatas o los capachos para las prensas de aceite trenzando tiras interminables. Es el lugar ideal para entender que, aunque estemos separados por el mar, la necesidad de trenzar la naturaleza para crear herramientas nos hace a todos hijos de la misma técnica.

Saltar al contenido principal
🗺️
Favs
Exportar:
📖 Términos recomendados
Exportar:
Los términos del glosario aparecen en azul con un icono (i). Tócalos para ver su definición. Cada día descubres 3 términos nuevos.
🗺️
Favs
Exportar:
📖 Términos recomendados
Exportar:
Los términos del glosario aparecen en azul con un icono (i). Tócalos para ver su definición. Cada día descubres 3 términos nuevos.
👉 Ver todos los términos