
Una historia olvidada de solidaridad popular en tiempos de guerra
En la agitada primera mitad del siglo XX, España libraba una dura y prolongada guerra colonial en el norte de África: la Guerra del Rif (1911–1927). El conflicto, que buscaba consolidar el control español sobre el Protectorado de Marruecos, se convirtió en uno de los episodios más traumáticos de la historia militar española contemporánea. Más de 13.000 soldados murieron en hechos como el Desastre de Annual y la posterior masacre de Monte Arruit en 1921, poniendo al país entero en estado de conmoción.
Ante esta dolorosa situación, una oleada de solidaridad y patriotismo se extendió por toda España. Se realizaron colectas, donativos y acciones organizadas desde ayuntamientos, asociaciones y simples ciudadanos con el objetivo de proporcionar al frente material de guerra y sanitario, manutención, y ayuda económica para los heridos, enfermos y sus familias.
En este contexto emergió una de las campañas más singulares de la historia española: «Los Aeroplanos del Pueblo».
Una campaña nacional por el aire
La idea partió del capitán de la Guardia Civil José Martínez Vivas, quien desde las páginas del periódico La Verdad de Murcia propuso que cada provincia española donara un aeroplano al Ejército. Era 1921, y la aviación todavía estaba en pañales, pero su poder simbólico —y estratégico— era inmenso.

En un tiempo récord, la campaña logró recaudar fondos para adquirir 39 aviones, donados no solo por provincias, sino también por colonias españolas, emigrantes, periódicos, entidades financieras y ciudadanos particulares. Entre los modelos adquiridos destacaron los Breguet XIV, biplanos de reconocimiento y bombardeo ligeros de fabricación francesa que ya habían demostrado su eficacia en la Primera Guerra Mundial.
El archipiélago canario se volcó con entusiasmo en esta cruzada cívico-militar. La entonces Capitanía General de Canarias organizó la Junta Patriótica de Canarias, presidida por el propio Capitán General, con el fin de canalizar los donativos para adquirir un aeroplano que representara al archipiélago.
Pero la generosidad superó todas las expectativas: Canarias logró sufragar no uno, sino cuatro aeroplanos, bautizados como:
- Isla de La Palma
- Archipiélago Canario
- Tenerife
- Gran Canaria
Los fondos se recaudaron mediante fiestas, verbenas, representaciones teatrales, conciertos benéficos, rifas, y aportaciones voluntarias desde todas las islas. Desde los principales teatros de Santa Cruz y La Laguna hasta pequeños comercios y farmacias, todo el pueblo canario se movilizó. Se llegó incluso a proponer —y en algunos casos a aplicar— la donación de un día de salario por parte de funcionarios públicos.
La hazaña aérea: del norte de África a Canarias
Estos aviones no solo sirvieron en el frente. En febrero de 1924, tres de ellos —el Tenerife, el Gran Canaria y el Archipiélago Canario— realizaron un histórico raid aéreo desde la base de Larache, en el protectorado marroquí, hasta Gando (Gran Canaria), convirtiéndose en los primeros vuelos militares documentados entre África y Canarias. El Gran Canaria fue el primero en aterrizar en suelo isleño.

La prensa de la época, entre ellos La Prensa o Diario de Las Palmas, celebró la hazaña como un símbolo del progreso técnico y del compromiso de las islas con la patria. El evento fue recibido con entusiasmo popular y solemnidad oficial, con desfiles, discursos y homenajes a los aviadores.
La participación de Fuerteventura.

Fuerteventura, pese a su menor población, no quedaron al margen. A través de suscripción popular, la isla aportó 211,70 pesetas para el proyecto del «Aeroplano del Pueblo». A escala regional, las cifras son aún más impresionantes. El total recaudado por la Junta Patriótica de Canarias para la compra de los aviones ascendió progresivamente: 18.027,65 pesetas en la primera colecta, 21.161,46 en la siguiente, hasta alcanzar los 39.068,25 pesetas, mientras que solo el avión Gran Canaria recibió 43.157,90 pesetas.
Estas cifras, ajustadas a los valores de la época, suponen un esfuerzo económico colectivo extraordinario.
El Ministro de la Guerra, a través de un telegrama oficial, expresó su reconocimiento “a todas las corporaciones, entidades y fuerzas vivas del archipiélago” por su aportación a la causa nacional.
Escucha: Cuando Canarias regaló alas al Ejército en la Guerra del Rif
Un legado olvidado
Hoy, este episodio permanece en gran medida olvidado en la memoria colectiva española, y aún más en Fuerteventura.
⭐⭐⭐⭐⭐interesante. Seguro que este episodio de la historia de España no es tan conocido