Peseta
La peseta;fue la moneda de curso legal en España y sus territorios de ultramar desde su adopción el 19 de octubre de 1868 hasta la entrada del euro en 2002. Representó la modernización económica del país al unificar el sistema monetario bajo el patrón decimal.
Historia de la Peseta: De la Revolución al Euro
La trayectoria de la peseta es un reflejo de la historia contemporánea de España, marcada por cambios de régimen, guerras y aperturas económicas.

1. El Nacimiento (1868)
Tras la caída de Isabel II en la Revolución «La Gloriosa», el Gobierno Provisional de Laureano Figuerola instauró la peseta mediante un decreto. Su objetivo era doble:
- Unificación: Acabar con el caos de reales, escudos y maravedíes que circulaban simultáneamente.
- Integración Europea: Adaptar el sistema español a la Unión Monetaria Latina, equiparando el valor de la peseta al del franco francés, facilitando así el comercio exterior.
La primera peseta fue acuñada en 1869, mostrando el escudo de España en el reverso y una figura femenina (representando a Hispania) recostada sobre los Pirineos en el anverso.
2. La Consolidación y el Siglo XX
Durante la Restauración y la Segunda República, la peseta mantuvo una estabilidad relativa, aunque el patrón oro se abandonó pronto. Con el estallido de la Guerra Civil (1936-1939), el sistema monetario se fracturó:
- Zona Republicana y Zona Nacional: Ambos bandos emitieron sus propias versiones de la moneda.
- Dinero de Necesidad: Debido a la escasez de metal, surgieron los «cartones» y vales locales emitidos por ayuntamientos y sindicatos, conocidos popularmente como billetes municipales.
3. El Franquismo y el «Desarrollismo»
Tras la guerra, la peseta sufrió una fuerte devaluación y aislamiento. No fue hasta el Plan de Estabilización de 1959 cuando la moneda se vinculó al dólar, permitiendo la entrada de divisas por el turismo y las remesas de emigrantes. En esta época se popularizaron las monedas de «cinco duros» (25 pesetas) y las famosas «rubias» (monedas de una peseta de color dorado).
4. La Democracia y el Legado Cultural
Con la Transición, la peseta renovó su iconografía, sustituyendo el busto de Franco por el del Rey Juan Carlos I y, posteriormente, por figuras de la cultura española como Rosalía de Castro, Benito Pérez Galdós o Juan Ramón Jiménez en los billetes de los años 80 y 90.
5. El Final del Camino (2002)
El 1 de enero de 2002, la peseta dejó de ser la moneda oficial en favor del euro. El tipo de cambio se fijó de forma inamovible en 166,386 pesetas por euro. Durante dos meses ambas monedas convivieron, hasta que el 1 de marzo la peseta se convirtió definitivamente en una pieza de coleccionista.
6. Curiosidades y Argot
La peseta caló tan hondo en la sociedad que generó un lenguaje propio que aún persiste en el habla popular:
- Duro: 5 pesetas.
- Pavo: 5 pesetas (o posteriormente un billete de 1.000).
- Talego: 1.000 pesetas.
- Kilo: Un millón de pesetas.
Aunque la moneda oficial era la peseta, el majorero (como el resto de canarios) mantuvo un lenguaje propio para fraccionarla:
- La Perra Chica (5 céntimos de peseta): Llamada así porque el león del escudo parecía un perro mal dibujado.
- La Perra Gorda (10 céntimos): El mismo motivo, pero de mayor tamaño.
- El Real (25 céntimos): Aquí está la conexión histórica. Aunque el real de vellón ya no existía, la gente llamaba «un real» a la moneda de 25 céntimos. Por lo tanto, una peseta eran «cuatro reales».
- El Duro (5 pesetas): La unidad de ahorro básica. Muchos tesoros escondidos encontrados en paredes de piedra seca de la isla consistían en «duros de plata».
La peseta es mucho más que la moneda que precedió al euro; en Canarias y Fuerteventura, su historia está ligada a la modernización de la isla, a la picaresca del comercio marítimo y a una forma de contar el dinero que todavía resuena en los mercadillos y en las casas de los mayores.
Fue la moneda oficial desde 1868 hasta 2002, sustituyendo precisamente a los reales de vellón y los escudos.
4. Unamuno y sus pesetas en el exilio
Cuando Miguel de Unamuno fue desterrado a Puerto de Cabras en 1924, recibía una asignación que gastaba en la fonda y en sus paseos. En sus cartas, mencionaba lo austera que era la vida en la isla, donde unas pocas pesetas cundían para vivir con dignidad, pero donde la falta de agua hacía que el valor real de las cosas no se midiera en monedas, sino en «cubos de agua».
Curiosidad: ¿Por qué «peseta»?
La palabra viene del catalán peçeta (piececita), y aunque nació en la península, en Canarias se adoptó con una fuerza tal que todavía hoy, si alguien es tacaño o mira mucho el dinero, se dice que es un «pesetero».