Historia de los vinos de Fuerteventura

Fuerteventura es una isla de contrastes, donde la aridez y la belleza se combinan para crear paisajes únicos. Además de su belleza natural, Fuerteventura es conocida, también, por contar con uno de los mejores vinos de Canarias, no en vano la bodega majorera Conatvs ha sido merecedora de varios premios nacionales e internacionales y sigue acumulando reconocimientos gracias a su excelente trabajo en la producción de vinos de alta calidad.

En el Concurso Oficial de Vinos Agrocanarias de 2021 obtuvo la gran medalla de oro y la medalla de plata, dos galardones que reflejan la excelencia de sus vinos y el esfuerzo que la bodega dedica a su elaboración.

Pero los premios no se han quedado ahí, ya que en el XX Concurso Internacional de Vinos Bacchus 2022, Conatvs ha obtenido la Bacchus de Plata, una importante distinción en uno de los eventos vinícolas más destacados de España. Este concurso, organizado por la Unión Española de Catadores, reúne a expertos de todo el mundo para evaluar los mejores vinos y reconocer la calidad de los productores.

Además, la bodega majorera ha recibido otra medalla Bacchus de plata en el XVII Concurso internacional de vinos de la Unión Española de Catadores. Este reconocimiento es una muestra más del compromiso de Conatvs con la calidad y la excelencia, así como su capacidad para elaborar vinos que destacan por su sabor, aroma y personalidad.

Con estos galardones, Conatvs se consolida como una de las bodegas más destacadas de España y del mundo, y se convierte en un referente en la producción de vinos de alta calidad. La pasión y el trabajo bien hecho son los valores que definen a esta bodega, que sigue apostando por la innovación y la mejora constante para ofrecer a sus clientes los mejores vinos.

Los Vinos de Fuerteventura a lo largo de la historia

La tradición vitivinícola en Canarias se remonta a la colonización castellana. Hagamos un breve recorrido por su historia.

¿Cuándo llegaron las primeras viñas a Canarias?

Existe la falsa creencia de que fueron los conquistadores franco-normandos los que introdujeron las viñas en Canarias. Esta creencia está fundamentada en una toponimia, concretamente en  la “Viña de Anibal”. 

Ahora bien, hay que decir que la Viña de Aníbal es un topónimo que apareció en el siglo XVI, muchas décadas después de que los franco-normandos se hubieran marchado de Canarias. Aníbal era hijo bastardo de Gadifer de la Salle y estuvo durante la conquista y tiempo después en la Torre de Valtarajal.

La llegada de las primeras viñas al archipielago canario está íntimamente ligada a la colonización castellana.

Doménico Silvestri, a finales del siglo XIV escribió en relación a Lanzarote:

“…no tienen vino, ni bueyes, ni burros, ni camellos, pero tienen cabras salvajes, jabalíes y ovejas”.

Recordemos que Lanzarote estuvo ocupada por europeos desde finales del siglo XIII.

Casi un siglo más tarde, en 1495, Andrés Bernáldez dijo que Lanzarote:

“Es tierra para plantar viñas e árboles, salvo que no las ponen por el mucho ganado que los comen e destruyen”.

Y sobre Fuerteventura escribió: 

“…hay muchas cabras, pocas vacas, parras de uva, huertas, almendros y otros árboles”.

Es decir, Fuerteventura ya tenía plantadas viñas en el último tercio del siglo XV. Y, aunque Andrés Bernáldez no hace ninguna referencia al vino de Fuerteventura podríamos suponer que algo de vino se producía en esas épocas en la isla.

El vino era una mercancía esencial en la vida de los españoles llegados a las islas. En los primeros momentos los caldos que se consumían tanto en Fuerteventura como en el resto del archipiélago procedían de Andalucía. A medida que avanzaba el siglo XVI también se extendió la plantación de viñas en Canarias. El vino que salía de ellas no solo abastecía a la población regional sino que comenzó a exportarse a Europa y las Indias.

Gracias a Edmund Scory, un mercader inglés que había residido en La Laguna, a principios del siglo XVI, tenemos la primera referencia precisa de la producción de vino en las islas:

 “hay dos tipos de vino en esta isla (Tenerife): el vidueño y la malvasía. El vidueño lo produce una uva alargada, que da un vino flojo; la malvasía se saca de una uva gruesa y redondeada, y éste es el único vino que puede cruzar todos los mares del mundo y ambos polos sin agriarse o echarse a perder, mientras que los otros vinos se convierten en vinagre o se congelan conforme se aproximan al polo sur o al polo norte”.

Tanto Tenerife como Gran Canaria abastecían de vino a Fuerteventura. Los caldos eran cambiados por quesos, ganado y trigo majorero.

La Viña de Aníbal (Haníbal o Hanybal) se localizaría en la vega de Malpaso y aparece en las escrituras que redactó en 1568 D. Gonzalo de Saavedra, Señor de la isla, cuando constituyó el Mayorazgo de Lanzarote.

La Viña de Aníbal se renombró posteriormente como Viña de Malpaso. La producción de vino de esta viña, en 1567, era de 30 pipas (14400 litros) que tendrían un valor de 8000 reales.

**Una pipa corresponde a 480 litros aproximadamente. 

La producción vitivinícola en Fuerteventura entre los siglos XVI y XVIII era muy escasa, los mejores años se podrían elaborar entre 150 y 200 pipas de vino en la isla, una décima parte de lo que se producían en Tenerife, con  unas 20.000 pipas de vino anual.

Una de las medidas que dictaminaron las autoridades, en 1671, para proteger la producción vitivinícola de Fuerteventura era que 

“…no se consienta se vendan vinos de fuera hasta no haberse vendido los de las viñas de la isla …

La importación de vinos estuvo grabada con impuestos, y debían de ser pagados por los maestres de los barcos que lo transportaban. Estos impuestos fueron de 2 reales y cuarto por cada pipa de vino entre los siglos XVI y XVII. Después la “sisa” subió a 4 reales de vellón. Dichos impuestos fueron durante mucho tiempo la mayor fuente de ingreso del Cabildo de Fuerteventura.

Con el tiempo, el cultivo de vides en Fuerteventura se fue reduciendo aun más. Hoy en día, la producción de vino en nuestra isla sigue siendo limitada, pero la calidad de sus vinos es reconocida en toda Canarias. 

Son un centenar los agricultores dedicados al cultivo de la vid en Fuerteventura, de los cuales solo una veintena producen vinos y son tres las bodegas que comercializan sus vinos en el mercado: Conatvs, Gavias y El Sordo. 

Vino Conatvs

Las variedades de uvas predominantes en los suelos majoreros son la malvasía volcánica, listán blanco y burrablanca, una variedad propia de la Isla. También destacan la moscatel y la uva marmajuelo, originaria de El Hierro.

En cuanto al vino tinto, la variedad hoja de moral representa el 90% de la producción local a la que se suma el listán prieto, que se combinan con tintilla y syrah. Actualmente, se está introduciendo la variedad baboso para lograr nuevos aportes aromáticos a los caldos locales.

No queremos terminar sin mencionar que en Betancuria se encuentra una parra de más de 300 años, quizás la más antigua de Canarias y probablemente descendiente de las primeras cepas llegadas a la isla.

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