
La avenida marítima de Morro Jable se encuentra plagada de esculturas. Entre las diversas obras que llaman la atención de los viandantes, y que se encuentra frente al humedal de El Matorral, destaca la escultura “Jugando con el Viento” del artista leonés Amancio González.
Esta obra fue concebida y creada durante el Simposio de Escultura Internacional de Morro Jable en el año 2015. Y es un ejemplo de cómo el arte puede integrarse en el paisaje urbano, enriqueciendo el entorno y evocando emociones en quienes la contemplan.
Un diseño único y dinámico
La escultura está elaborada por cientos de piezas en forma de “L” hechas con hierro corrugado. Estas pequeñas piezas ensambladas conforman una figura humana estilizada que transmite un profundo sentido de equilibrio y libertad. La figura representada muestra a una persona con los brazos extendidos y los pies juntos, apoyada de puntillas con los talones elevados, evocando la sensación de movimiento y ligereza, como si desafiara la gravedad para «jugar con el viento».
El equilibrio dinámico de la figura es reforzado por su base: un imponente tubo prismático de acero cortén . Este material, conocido por su resistencia y estética oxidada, aporta un contraste visual fascinante entre la delicadeza de la figura y la robustez de la estructura que la sostiene.

Dimensiones impresionantes
Con unas dimensiones totales de 630 cm de alto, 221 cm de ancho y 460 cm de largo, la escultura domina el espacio sin resultar abrumadora, interactuando armoniosamente con el paisaje circundante. Su ubicación junto al mar resalta aún más el concepto detrás de la obra, aludiendo al viento que sopla constante en Fuerteventura.
Si alguna vez visitas Fuerteventura, no olvides incluir esta magnífica escultura en tu itinerario. Es una muestra perfecta de cómo el arte puede transformar un espacio público en un lugar de contemplación y conexión con el entorno.
Amancio González autor de la la escultura

Amancio González, escultor de formación autodidacta, vio la luz en el año 1965 en la pequeña localidad de Villahibiera de Rueda, en la provincia de León.
A los diecisiete años descubrió su innata pasión por el arte en la academia del renombrado pintor Alejandro Vargas. Su fervor creativo se manifestó plenamente en 1987, cuando presentó sus primeras obras escultóricas, marcando así el comienzo de una carrera prolífica y distintiva en el mundo del arte contemporáneo.
En el ámbito de las exposiciones, Amancio González ha dejado una huella significativa al participar en innumerables exposiciones colectivas, destacando en eventos internacionales de renombre como KUNSTRAI en Ámsterdam, LINEART en Gante y la Feria de Arte ESTAMPA en Madrid. Su presencia en galerías y museos de prestigio en ciudades como Madrid, Bruselas, Murcia, Alicante y León ha contribuido a consolidar su reputación como un escultor talentoso y reconocido.
Las exposiciones individuales de Amancio han llevado su arte a galerías destacadas en Madrid, Santander, Gijón, Alicante, Valladolid, Murcia y León, entre otras ciudades. Su capacidad para expresar la anatomía humana y su enfoque distintivo en la escultura contemporánea lo han distinguido en estos espacios dedicados a la presentación de su obra.
Además de su participación en simposios internacionales de escultura, contribuyendo con creatividad y destreza en eventos que abarcan desde Fuerteventura hasta Ucrania, Amancio González ha demostrado su compromiso con la escultura como medio artístico, revelando su disposición para colaborar en contextos globales.
La obra pública de Amancio González se extiende por toda España y el mundo, adornando plazas, parques y lugares emblemáticos con piezas en bronce, mármol, madera y acero inoxidable que exploran la conexión única y cautivadora entre el ser humano y su entorno.
Además de su destacada labor como escultor, Amancio ha participado en proyectos multidisciplinarios, como la colaboración en la escenografía de «La mujer de la arena» en el Centro Coreográfico de León en 2002. Entre sus logros se encuentran premios y becas, como la Beca “Antón” de ayuda a la creación escultórica en 1993.
La presencia de Amancio González en publicaciones y colaboraciones literarias evidencia su habilidad para fusionar la escultura con otras formas de expresión artística. Sus obras han sido recopiladas en libros que exploran la conexión entre la escultura y la poesía, demostrando su capacidad para trascender los límites artísticos convencionales.
Amancio es un artista versátil y comprometido, cuya obra ha trascendido fronteras e integrado colecciones y espacios culturales de renombre. Su incesante búsqueda de conocimiento lo presenta como un artista en permanente formación, que no renuncia a experimentar con nuevos materiales, considerando cada obra como un nuevo reto expresivo. Su capacidad para capturar la esencia humana y su exploración constante de nuevos materiales y formas lo convierten en un referente indiscutible en el ámbito de la escultura contemporánea.
La escultura evoca la sensación de movimiento y libertad.
La obra busca capturar la esencia del viento y su capacidad de transformar y dar forma al mundo que nos rodea.