El naturismo en Fuerteventura

El nudismo en Fuerteventura.

 

Nudismo en Fuerteventura Foto: Patronato de Turismo de Fuerteventura

Nudismo en Fuerteventura Foto: Patronato de Turismo de Fuerteventura

Fuerteventura una isla donde el sol golpea con fuerza al igual que lo hacen sus más conocidos vientos, es un paraiso para todas aquellas personas que quieran practicar el naturismo o nudismo en sus solitarias playas.

El topless se permite en todas las playas de Fuerteventura y el nudismo en casi todas, lo único que hay que tener en cuenta es no practicarlo cerca de complejos turísticos, ni hacerlo en playas urbanas.

Son multitud las playas y calas escondidas en las que podemos, como decía Miguel de Unamuno, “tomar baños de sol”. Aunque las más conocidas tanto por su ubicación, y facilidad de acceso son las de las Dunas de Corralejo, donde hay multitud de “corralitos” en los que nadie molesta, las playas de Los Laguitos en El Cotillo, y al sur de la isla La Playa del Viejo Rey o las grandes extensiones de las playas de Jandía.

En Fuerteventura contamos con otras playas para aquellas personas que quieran practicar nudismo en lugares recónditos y apartados, entre ellas destacamos las playas de Jarugo, las de Tindaya o más al sur Garcey, La Solapa o la famosa Playa de Cofete que son, sin lugar a dudas, las más valoradas por todos aquellos que prefieren las aguas más bravas.

Algo de Historia del nudismo en Fuerteventura.
Pocos lugares pueden presumir de contar con un ilustre personaje como primer nudista, Fuerteventura sí. En palabras de Isabel Alvarado, guía de la Casa Museo de Unamuno:

“Unamuno fue el primer nudista de la isla. Subía a la azotea a tomar el sol completamente desnudo, mientras leía o escribía”.

Conocidas son las anécdotas de Miguel de Unamuno tomando el sol totalmente desnudo en la Azotea del Hotel Fuerteventura, su alojamiento durante el destierro en la isla, en una de ellas se puede apreciar el carácter seco del escritor.

Don Francisco Medina, el dueño del hotel, nos habla de varios rasgos de la vida y carácter de don Miguel en la Isla. Dice que era hombre violento e intransigente. Cuando le fue a llamar la atención por las quejas de los vecinos de que se daba baños de sol enteramente desnudo en la azotea del hotel, contestó: “Yo no los miro. Que no me miren ellos a mí.”

Tanto en sus cartas a Benito Perez Galdós como en los sonetos deja clara esta afición.

“Al sol de la verdad pongo desnuda mi alma”  Después bajaría a arreglarse o a trabajar un rato en su cuarto.

“Mi Galdós de hoy es el que aprendí a conocer ahí … Asi que los héroes cómicos y trágicos de Don Benito vienen en mi memoria trabados con el sol desnudo de Fuerteventura” (Carta, 12-IV-32).

“Otro día lleno de entusiasmo por el sol puro de la Isla, escribe un soneto “mientras enteramente desnudo tomaba baños de sol en la azota del Hotel Fuerteventura” Acordándose de la parábola evangélica de los talentos (Mat. XXV-14-30).

Desde los años 60 del siglo XX cuando se reactiva el turismo en Fuerteventura y la isla empieza a recibir visitantes de la Europa de más allá de los Pirineos es cuando empezamos a ver el nudismo como hoy en día lo conocemos.

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