Rancho de Matas Blancas: Cuando el “príncipe ruso” llegó a Fuerteventura.

Rancho de Matas Blancas

La bahía de Matas Blancas está situada a un par de kilómetros al norte de la localidad de Costa Calma. La zona divide la Península de Jandía del resto de la isla. Por estos lares se encuentra uno de los yacimientos paleontológicos más curiosos de Fuerteventura.

Matas Blancas ha sido, a lo largo de la historia, un enclave importante para los habitantes de la isla. Hasta este lugar llegaba el muro de piedra que habían levantado los mahos antes de la conquista franco-normanda, y que atravesaba la isla de sotavento a barlovento: desde La Pared hasta Matas Blancas.

La construcción estaba intacta cuando llegaron los conquistadores, incluso, hoy en día, quedan vestigios de la edificación que da nombre a la localidad de la Pared.

La bahía de Matas Blancas, con más de medio kilómetro de extensión, se convirtió en uno de los embarcaderos de piedra de cal más destacados de Fuerteventura. A su abrigo se alzaron varias edificaciones que, con el tiempo, se convirtieron en un pequeño asentamiento de casas dispersas.

Bahía de Matas Blancas

Hasta la playa de Matas Blancas arriaron a lo largo de los siglos todo tipo de veleros. Aquí, además de cal también embarcaban pasajeros. Asimismo fue punto de desembarco de diversas mercancías, que después se distribuían hacia el sur de la isla.

El auge de los barcos a motor motivó que el puerto de Matas Blancas cayera en desuso a principios del siglo XX. 

Tampoco olvidemos que, en Matas Blancas, terminaban las vías de comunicación. Desde aquí hasta Punta Pesebre era la gran Dehesa de Jandía, y no existían carreteras que la recorriesen.

El Rancho de Matas Blancas

Rancho de Matas Blancas

En los años 60 del pasado siglo, a tan solo unos metros de la playa, uno de los miembros más destacados de la aristocracia rusa levantó, en Matas Blancas, su pequeño paraíso. El “príncipe ruso” Nicolás Brusilowski edificó un espectacular inmueble que todavía está en pie. El Rancho de Matas Blancas, que así lo denominó, se inauguró el 14 de noviembre de 1965.

 La propiedad tiene forma de arco tensado cuya flecha apuntaría al mar. Esta estrecha “B” mide unos 80 metros de largo por 54 de ancho. 

El punto central, y del que se articula todo el Rancho es una torre de dos plantas de alzada coronada por una terraza con parapeto. La torre es de planta circular con desarrollo troncocónico. Su base, ligeramente ataluzada, cuenta con un diámetro de algo más de 8 metros, mientras que en la terraza, el diámetro es de apenas 7 metros.

La torre está elaborada de mampostería de piedras volcánicas de tamaño mediano, trabadas con hormigón. Se llegan a contar medio centenar de hiladas. Los mampuestos, posiblemente provengan de un horno de cal que hubo dentro de la propiedad y cuyos cimientos son todavía visibles.  

Los diferentes vanos se abren de manera irregular a lo largo y alto de toda la torre, dando luz a las diferentes habitaciones. En la segunda planta se encuentra una de las mejores estancias, dispone de una puerta con minúsculo balcón desde donde contemplar los maravillosos atardeceres majoreros.

A ambos lados de la torre se alzan edificaciones de una sola planta, con todas las dependencias necesarias para una estancia de lujo: Biblioteca, sala de juntas, despacho, varios salones, comedor, cocina, etc.

Entre las inquietudes que tenía Nicolás Brusilowski se encontraba que los visitantes de su establecimiento pudieran dar largos paseos a caballo, a orillas del mar y sin obstáculos. Por ello, construyó un picadero y cuadras en las que alojar equinos de pura sangre. Todavía están en perfectas condiciones, tanto la pista para montar a los caballos, como la puerta que da acceso directo a la playa.

Puerta de acceso para caballos

No habían pasado ni 5 años de haber abierto este fantástico establecimiento, cuando el Rancho de Matas Blancas, y su paradisíaca playa fueron protagonistas de maniobras tácticas militares de gran calibre, en las que se utilizó fuego real. 

El 9 de abril de 1970, numerosas barcazas salieron del muelle de Puerto del Rosario dirección a la playa de Matas Blancas. Allí desembarcaron más de 600 militares de Tierra. En estas maniobras denominadas “Operación Jable-70” intervinieron más de 1500 soldados, de los tres ejércitos (Tierra, Mar y Aire). La torre del Rancho de Matas Blancas fue punto de observación privilegiado y albergó, durante las dos jornadas, que duraron las maniobras, a los jefes del Estado Mayor.

Al año siguiente hubo otras maniobras, con fuego real, en la playa de Matas Blancas: “Trinca 71”. Poco tiempo después El Rancho de Matas Blancas quedó abandonado y sus instalaciones desvencijadas.

Desembarco de tropas en la playa de Matas Blancas

¿Quién fue Nicolás Brusilowski?

Nicolás Brusilowski al que la prensa de la época le colgó el título de “príncipe ruso” era, en realidad, de nacionalidad francesa, hijo de emigrantes rusos, que salieron de su patria tras el estallido de la Revolución Rusa. 

Este aristócrata, empresario y especialista en arte, tanteó varias de las islas Canarias para establecerse. Tras pasar por Fuerteventura y Lanzarote finalmente fijó su residencia en Las Palmas de Gran Canaria. Allí, en la Calle Constantino nº 7 (entre la Plaza de Santa Catalina y la Playa de las Canteras), abrió el comercio de antigüedades “El Patio”, que poco más tarde traspasó a Terri Silverstone.

Nicolás Brusilowski (izquierda) y Ronald Fay (derecha)

Fue miembro de la Real Sociedad de Amigos del País de Las Palmas.

Nicolás Brusilowski, como persona interesada en el mundo del arte, contó con la amistad de varios pintores, entre los más destacados estuvo el polifacético Francis Bacon. 

 Francis Bacon en uno de sus conocidos ataques de ira, destruyó mucha de la obra que tenía pintada en Tánger. Indultó cinco lienzos que regaló a Nicolás Brusilowski. 

Bacon esperaba que su amigo pudiera, de alguna manera, reutilizar los lienzos. En cambio, Brusilowski conservó las pinturas, que luego llegaron a colecciones privadas de todo el mundo. Entre estas obras se encontraba, la maravillosa pintura de 1958 Pope, subastada en Sotheby’s el 14 de noviembre de 2019 por 6.642.400 dólares.

Otra de las facetas de Nicolás Brusilowski era la de escribir. Enviaba, asiduamente, cartas de opinión a los periódicos. Estas misivas que versaban, fundamentalmente, sobre arte y aristocracia se publicaban en la secciones de cartas al director, y en las de opinión.

Brusilowski también estuvo vinculado al sector de la construcción y al inmobiliario. Murió en 2009

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