Tostón
El tostón fue la unidad monetaria por excelencia de la economía tradicional canaria. De origen portugués y reafirmado por el comercio americano, su nombre designó a la peseta columnaria y sobrevivió durante siglos como una medida de valor propia frente a la moneda oficial de la metrópoli.

Tostón
En el contexto canario, el tostón no fue solo una moneda, sino un símbolo de la encrucijada atlántica. Introducido por los pobladores y comerciantes portugueses desde el siglo XVI, su curso legal se consolidó debido a la escasez de moneda castellana. Documentos notariales de 1520 ya reflejan pagos en «tostones de buena moneda de Portugal», valorándolos en 100 maravedíes la unidad.
Con el tiempo, el nombre se desplazó para designar a la peseta columnaria americana. Esta amalgama de influencias (portuguesa por nombre y americana por metal) hizo que el tostón fuera la moneda más familiar para el campesino isleño. Incluso tras la unificación monetaria de España, el canario siguió contando en tostones: «tres tostones hacían un peso y cuatro tostones hacían un duro».
La Tostonera: La huella botánica
La importancia del tostón fue tal que saltó de los bolsillos a la naturaleza. El naturalista Viera y Clavijo documentó que el culantrillo de pozo era conocido popularmente como tostonera. Este nombre aludía a la forma redondeada y plana de sus hojas, que recordaban a los relucientes tostones de plata o pesetas columnarias que circulaban por las islas.
Evolución de su Valor
El valor del tostón fluctuó según la época y la moneda de referencia, creando un complejo sistema de «tostones viejos» y «nuevos» que los escribanos debían detallar con precisión en sus protocolos.
| Año | Valor Registrado | Contexto |
| 1520 | 100 maravedíes | Moneda de plata de Portugal (tostão). |
| 1676 | 2 reales y 5 cuartos | Citado por Núñez de la Peña como moneda común. |
| 1770 | 24 cuartos | El «Tostón Nuevo» tras el aumento de valor del real. |
| 1887 | 1 chelín (aprox.) | Equivalencia dada por la viajera Olivia Stone. |
| 1946 | 1,25 pesetas | Valor residual en el habla popular y en las luchas canarias. |
Usos Sociales y Literatura
El tostón aparece constantemente en la literatura costumbrista canaria (Pérez Galdós, Pancho Guerra, Millares). No era solo dinero; era la medida de la voluntad y la necesidad. Se pagaba un tostón por un carnero en el siglo XVI, por un par de zapatos de mujer en el XVII, o como «honorario» para una misa de devoción.
En el siglo XX, aunque la moneda física ya no existía, el término se usaba para designar la paga de los luchadores («un tostón al que tumbaba y una peseta al que caía») o como la cantidad mínima para «echar un vino» en la trastienda. Esta pervivencia demuestra cómo Canarias mantuvo un sistema mental de cuentas propio, paralelo al oficial del Estado.
Torre del Tostón
El Cotillo, Fuerteventura
Aunque su nombre técnico es Castillo del Rico Roque , es conocida popularmente como «del Tostón». Un enclave que une la defensa costera con el nombre de la moneda más emblemática.
El Museo Canario
Las Palmas de Gran Canaria
Custodia colecciones numismáticas donde se pueden ver los tostões de plata portugueses y las pesetas columnarias americanas que recibieron este nombre.
Archivo Histórico Provincial
La Laguna / Las Palmas
Lugar donde reposan los protocolos notariales de escribanos como Justiniano o Guerra, quienes registraron miles de transacciones en tostones durante siglos.
¿Por qué en Castilla un tostón es un cochinillo y en Canarias dinero?
Es un caso de homonimia. En Castilla deriva de «tostar» (cochinillo asado), mientras que en Canarias deriva del portugués tostão. Esta confusión generó anécdotas y disputas entre viajeros y locales durante siglos.
¿Qué era una «fisca»?
La fisca era la cuarta parte de un tostón. Era el real sencillo columnario. El nombre también tiene raíces antiguas vinculadas al flujo de moneda americana hacia las islas.
¿Sigue usándose el término hoy?
Hoy es un arcaísmo. Desapareció con la llegada del euro y la modernización, pero los canarios de generaciones mayores aún recuerdan el tostón como la equivalencia de las antiguas 5 pesetas o fracciones del «duro».