mocán
El mocán es un árbol emblemático de la laurisilva canaria. Su fruto, la yoya, era esencial para los aborígenes, quienes elaboraban con él el chacerquen, un jarabe medicinal. Hoy, su madera resistente y su historia milenaria lo convierten en un tesoro vivo de nuestra biodiversidad.

El mocán es el guardián de los secretos de la laurisilva canaria y una de las palabras más sabrosas de nuestra historia. Si hoy paseas por un monte y ves un árbol de tronco delgado, hojas con bordes de sierra y unas flores blancas que parecen campanitas colgantes, estás ante la Visnea mocanera. Pero, para los antiguos canarios, este árbol era, sobre todo, una farmacia y una despensa.
Descripción y Hábitat
La mocanera (Visnea mocanera) es un árbol exclusivo de la Macaronesia, aunque donde realmente reina es en Canarias (está presente en todas las islas excepto en Lanzarote y Fuerteventura). Es una especie clave de las zonas de transición: le gusta el calorcito de las zonas bajas pero necesita la humedad del monteverde, por lo que suele encontrarse en los bordes de la laurisilva y en comunidades de termófilo.
Es un árbol elegante, de copa densa y follaje siempre verde. Sus hojas son coriáceas (duras al tacto) y tienen un brillo especial. Lo más característico son sus flores blancas en forma de campana que desprenden un aroma muy dulce, atrayendo a multitud de insectos y aves.
¿Dónde se puede ver?
Si quieres encontrarlo en su estado natural, estos son algunos de los mejores lugares:
- Tenerife: En el macizo de Anaga y en el barranco de Agua García (Tacoronte), donde los ejemplares centenarios conviven con laureles y viñáticos.
- Gran Canaria: Es muy común en los reductos de laurisilva del norte, como los Tilos de Moya o en zonas del Barranco de Guayadeque.
- La Gomera: En las zonas bajas que bordean el Parque Nacional de Garajonay.
- El Hierro: Históricamente famoso en la zona de El Mocanal (municipio de Valverde), que debe su nombre precisamente a la abundancia de este árbol en el pasado.
1. La «Yoya»: El caramelo de los antiguos
Lo primero que debemos aclarar es que el árbol es la mocanera, pero el tesoro es el mocán (o yoya, como lo llamaban los aborígenes). Se trata de un fruto pequeño, del tamaño de un garbanzo. Su ciclo de color es como un semáforo invertido: nace verde, se vuelve rojizo y, cuando alcanza su madurez total, se torna de un negro azabache.
Los cronistas del siglo XVI, como Arias de Benavides, contaban con asombro la devoción que le tenían los habitantes de El Hierro:
Si tienen mocanes, piensan que tienen toda la comida del mundo.
Era el postre por excelencia, una golosina silvestre que se masticaba para extraer su jugo dulce, escupiendo después el borujo o restos de la pulpa.
2. Chacerquen: La miel que curaba el cuerpo
El uso más fascinante del mocán era la elaboración del chacerquen (o charcequem). No era una miel de abejas, sino un arrope o jarabe espeso obtenido tras cocinar el zumo de los mocanes maduros.
Fray Alonso de Espinosa (1594) y más tarde Viera y Clavijo describieron este proceso: los mocanes se ponían al sol unos días para concentrar el azúcar, luego se machacaban y se hervían en agua hasta que el líquido espesaba como un almíbar.
- Uso gastronómico: Se usaba para endulzar el gofio, creando una mezcla de altísimo valor energético.
- Uso medicinal: Era el remedio «mágico» de los antiguos. Se aplicaba para cortar las «cámaras» (diarreas), calmar dolores de costado (pleuresía) y combatir la «modorra» (letargo o debilidad).
3. Una madera «de exportación»
Tras la conquista, el mocán pasó de ser solo un árbol frutal a ser un recurso forestal muy codiciado. Su madera es dura y resistente, lo que la hacía ideal para fabricar las piezas que más sufrían en las carretas y arados.
Tan valioso era que el Cabildo de Tenerife, en 1514, tuvo que poner orden porque se estaban talando demasiados mocanes para fabricar carretas que luego se vendían fuera de la isla. En los contratos de la época, se exigía específicamente que las «tijeras» (vigas) de las casas o los muebles de calidad se fabricaran con madera de mocán, acebiño o barbusano.
4. El debate del nombre: ¿Guanche o Portugués?
Aquí la historia se pone interesante. Aunque tradicionalmente hemos creído que mocán es una palabra 100% aborigen, algunos investigadores tienen sus dudas.
- La tesis aborigen: Se apoya en que los primeros cronistas citan el nombre como algo propio de los naturales.
- La tesis portuguesa: Señala que en Madeira y Azores existe el nombre mocão para árboles similares. ¿Trajeron los portugueses el nombre a Canarias o fue al revés? Lo que sí es seguro es que los antiguos canarios tenían sus propios nombres: yoya para el fruto y cuche para el vino que hacían con él.
5. Cronología del Mocán en los Textos
| Año | Acontecimiento / Cita | Fuente |
| 1495 | Primera mención judicial: unos hombres «salieron a comer mocanes». | Reclamación judicial |
| 1520 | Se exige madera de mocán para la armazón de las casas. | Protocolos de R. Fernández |
| 1590 | Se describe el «Mocanal» de El Hierro como una espesa dehesa. | Gaspar Frutuoso |
| 1602 | El poeta Cairasco lo cita como alimento que daba longevidad. | Templo Militante |
| 1772 | Viera describe la receta detallada del Chacerquen. | Historia de Canarias |
6. Preguntas para mentes curiosas
¿Por qué hoy ya no se fabrica el chacerquen de forma común? La llegada del azúcar de caña y, más tarde, el abandono de la recolección en los montes hicieron que este proceso artesanal se perdiera. Además, la mocanera es un árbol protegido y su recolección masiva hoy no sería sostenible. El chacerquen quedó como una joya arqueológica de nuestra gastronomía.
¿Qué relación tiene el mocán con el color de la miel de abeja? Los antiguos apicultores notaron que cuando las abejas libaban en zonas con muchos mocanes (o viñedos), la miel salía de un color mucho más oscuro o «moreno». Por eso, los que buscaban mieles claras y doradas preferían poner sus colmenas lejos de las mocaneras.
¿Por qué se decía que el mocán daba longevidad? Poetas como Bartolomé Cairasco de Figueroa sostenían que los antiguos canarios vivían más de cien años gracias a una dieta silvestre. El mocán, rico en azúcares naturales y taninos (antioxidantes), era visto como un «superalimento» que mantenía a los hombres sanos, fuertes y ágiles, lejos de las «miserias» de las comidas procesadas de la época.
7. Referencias Bibliográficas Consultadas
- Viera y Clavijo, J. (1799): Diccionario de Historia Natural. La descripción técnica más completa del árbol y su fruto.
- Espinosa, A. de (1594): Historia de Nuestra Señora de Candelaria. Fundamental para conocer el nombre aborigen yoya.
- Abreu Galindo, J. (1602): Historia de la Conquista de las Siete Islas de Canaria. Detalla cómo las viñas y mocanes afectaban al color de la miel de abeja.
- Bethencourt Alfonso, J. (1911): Historia del Pueblo Guanche. Recoge la tradición oral sobre el uso del mocán en la dieta indígena.
- Webb y Berthelot (1836-1844): Historia Natural de las Islas Canarias. Estudio botánico clásico de la especie.