tamarco
El tamarco representa la síntesis entre la necesidad climática y la organización social del mundo prehispánico canario. Más que un abrigo, fue una pieza de artesanía en cuero que definió jerarquías y protegió a una población que, sin metales, supo dominar las materias primas de su entorno.
El Tamarco: La piel de la identidad aborigen

El tamarco (con variantes como tamargo, tamasco o thamarco) es la denominación prehispánica de la vestimenta principal de los antiguos canarios. No se trataba de una simple cobertura accidental, sino de una prenda técnica, adaptada al relieve y al clima de cada isla, que servía además como un sofisticado código de distinción social.
1. Evolución histórica en las fuentes documentales
La presencia del tamarco en la literatura histórica comienza prácticamente con la conquista. Ya en 1502, los documentos del Santo Oficio de Canarias registran su uso, describiéndolo como una pieza que se llevaba sobre el cuerpo o bajo otras capas de abrigo.
Sin embargo, uno de los testimonios más reveladores sobre su persistencia cultural aparece en las actas del Cabildo de Tenerife de 1514. En ellas se discute una ordenanza para obligar a los guanches a vestir como castellanos. El texto aclara que dicha norma se aplicaba especialmente a aquellos que vivían en las montañas, quienes
andan entamarcados con tamarcos, como solían andar antes que fuesen cristianos.
Este registro demuestra que, incluso tras la conquista y la conversión religiosa, la prenda seguía siendo el refugio identitario y funcional de los nativos.
2. Materiales y técnicas de confección
La fabricación de un tamarco era un proceso que implicaba desde el conocimiento del curtido hasta una costura de precisión sin herramientas metálicas.
El curtido y la materia prima
La base eran las pieles de cabra, oveja o carnero. Según Gaspar Frutuoso (1590), estas se curtían con cáscara de pino para lograr flexibilidad y suavidad. El resultado era un cuero «gamuzado» que los cronistas describían como de color bayo. En El Hierro, se prefería la piel de carnero, manteniendo la lana para los meses de frío.
La «aguja» aborigen
Al no conocer el hierro, los aborígenes desarrollaron sustitutos naturales de gran eficacia. Antonio de Viana (1604) destaca que las costuras se hacían con «grandes espinas de marinos peces» o púas de palma, utilizando como hilo finas correas de cuero o nervios de animales. La pericia era tal que lograban un «pespunte curioso», es decir, una costura ornamental y firme que asombraba a los europeos por su pulcritud.
3. Geografía del Tamarco: Variaciones por Islas
Aunque el concepto era común, las condiciones específicas de cada isla modelaron diseños distintos. Bory de Saint-Vincent (1803) realizó una de las comparaciones más detalladas:
| Isla | Características del Diseño |
| Lanzarote | Prenda mínima; consistía en media piel de cabra que cubría solo los hombros. |
| Fuerteventura | Diseños más elegantes y amplios, confeccionados con pieles de pelo muy fino. |
| La Gomera | De gran longitud, cubriendo al individuo desde el cuello hasta la parte baja de las piernas. |
| El Hierro | Vestimentas con mangas, similares a chaquetas, ideales para el clima húmedo de la isla. |
| Tenerife | Forma de camisa tubular, a menudo complementada con mangas en la nobleza. |
4. El Tamarco como lenguaje social
En las sociedades aborígenes, especialmente en Gran Canaria y Tenerife, la vestimenta indicaba quién era quién. Núñez de la Peña (1676) y la Crónica Lacunense explican que existía una diferencia marcada entre «nobles» y «villanos»:
- La Nobleza: Portaba tamarcos con mangas y diseños más elaborados. En Gran Canaria, estas prendas se teñían con tierras coloradas o jugos de plantas, buscando la ostentación. Además, los nobles en Tenerife complementaban el traje con las huirmas (medias de cuero sin plantilla).
- El Pueblo Llano: Vestía tamarcos sin mangas y más cortos, dejando brazos y piernas al descubierto para facilitar el trabajo físico y el pastoreo.
- La Cuestión de Género: Fray Alonso de Espinosa (1594) subraya la «honestidad» de las mujeres canarias, quienes bajo el tamarco (que solía ser más corto que el de los hombres) llevaban sayas de cuero que les cubrían hasta los pies, evitando mostrar pechos o extremidades.
5. Funcionalidad avanzada: El diseño reversible
Uno de los aspectos más ingeniosos del tamarco era su adaptabilidad climática. Abreu Galindo (1602) describe cómo los canarios utilizaban la misma prenda durante todo el año simplemente dándole la vuelta:
- Invierno: El pelo se colocaba hacia adentro, creando una cámara de aire caliente que protegía contra las bajas temperaturas de las cumbres.
- Verano: El pelo se vestía hacia afuera, permitiendo que la piel estuviera en contacto directo con el cuero liso, lo que resultaba más fresco y transpirable.
6. La tesis de la palma de Viera y Clavijo
Un punto de debate histórico interesante lo aporta José de Viera y Clavijo (1772). Aunque la mayoría de los cronistas asocian el tamarco exclusivamente a la piel, Viera sugirió que los «verdaderos tamarcos» pudieron ser de palma.
Su argumento era lingüístico: la raíz Tamar significa «palma» en lenguas semíticas (fenicio y arábigo). Es probable que en Gran Canaria, donde el tejido de juncos y palmas alcanzó niveles de maestría, el término se aplicara también a los toneletes vegetales, extendiéndose luego a cualquier vestidura tubular de cuero en el resto de las islas.
7. Supervivencia y significados secundarios
Con la desaparición del mundo aborigen, la palabra no murió, sino que se adaptó al nuevo léxico rural de Canarias, adquiriendo acepciones muy diversas:
- Ganadería: En La Gomera, Bethencourt Alfonso registró el uso de «tamarco» para referirse a una ubre de cabra excesivamente grande y llena, por su parecido visual con el saco de piel.
- Utillaje: En El Hierro, se llamó tamarco o tamargo a un cubo de cuero o zurrón utilizado para extraer agua de los aljibes.
- Metáfora física: En Tenerife y La Palma, se empezó a aplicar a personas de alta estatura y formas «groseras» o infladas, comparándolas con la apariencia voluminosa del antiguo abrigo de pieles.
- Fenómenos naturales: Durante la erupción del volcán Chinyero (1909), Ossuna documentó que los campesinos gritaban «¡un tamarco!» al oír los ruidos subterráneos, asociando el término a sonidos roncos y profundos de la tierra.
8. Preguntas para mentes inquietas
¿Por qué el tamarco se convirtió en un símbolo de resistencia tras la conquista? Porque el vestido es una de las manifestaciones más visibles de la identidad. Al mantener el tamarco, los guanches alzados o aquellos que vivían en las zonas rurales alejadas del control castellano estaban rechazando la asimilación cultural. El Cabildo lo perseguía no solo por estética, sino porque vestir «a la guanche» implicaba mantener viva la estructura social y religiosa previa a 1496.
¿Qué evidencia arqueológica existe de estas prendas? Aunque el cuero es un material orgánico que se degrada, las condiciones de sequedad en algunas cuevas funerarias han permitido hallar restos de pieles cosidas. Estos hallazgos confirman la descripción de los cronistas sobre la finura de las costuras con tendones y la técnica del curtido, validando el rigor de las fuentes históricas del siglo XVI.
¿Cómo influía la dieta en la calidad de los tamarcos? La calidad de la piel dependía directamente del ganado. Las cabras canarias, adaptadas a terrenos abruptos, desarrollaban pieles muy resistentes. El proceso de engrasado posterior con mantecas animales era fundamental para que el tamarco no se acartonara con la humedad, permitiendo que la prenda fuera flexible y duradera durante años de uso continuo.
9 Referencias Bibliográficas Consultadas
- Abreu Galindo, J. (1602): Historia de la Conquista de las Siete Islas de Canaria.
- Álvarez Delgado, J. (1946): Notas sobre el habla de El Hierro.
- Bethencourt Alfonso, J. (1912): Historia del Pueblo Guanche.
- Bory de Saint-Vincent, G. (1803): Ensayos sobre las Islas Afortunadas.
- DHE Canaria: Diccionario Histórico del Español de Canarias.
- Espinosa, F. A. de (1594): Historia de Nuestra Señora de Candelaria.
- Frutuoso, G. (1590): As Ilhas Canárias.
- Núñez de la Peña, J. (1676): Conquista y Antigüedades de las Islas de la Gran Canaria.
- Torriani, L. (1590): Descrittione et historia del regno de l’isole Canarie.
- Viana, A. de (1604): Antigüedades de las Islas Afortunadas.
- Viera y Clavijo, J. (1772): Noticias de la Historia General de las Islas de Canaria.