Pirata
A diferencia del corsario, el pirata era un criminal que no obedecía a ninguna bandera ni ley. Eran los «enemigos de la humanidad» (hostis humani generis). En el contexto de Fuerteventura y las Islas Canarias, la piratería no fue un mito romántico, sino una amenaza real que condicionó la vida, la arquitectura y hasta la ubicación de los pueblos de la isla.
¿Por qué los piratas atacaban Fuerteventura?

Las islas eran un punto estratégico en las rutas comerciales. Fuerteventura era un objetivo frecuente por tres razones:
- Víveres y Ganado: Era el «granero de Canarias». Los piratas atracaban para robar trigo y cabras para abastecer sus barcos.
- Esclavos: Los habitantes de la Maxorata eran capturados para ser vendidos en los mercados de la Berbería.
- Vulnerabilidad: Al ser una isla llana y con poca población, los piratas pensaban (a veces erróneamente) que la resistencia sería mínima.
Tipos de Piratería en la Isla
- Piratas Berberiscos: Venían del norte de África. Su ataque más brutal fue el de Xabán Arráez en 1593, quien arrasó Betancuria. Fue un golpe tan fuerte que la capital nunca volvió a ser la misma.
- Piratas Europeos (Ingleses, Franceses y Holandeses): Aunque a veces actuaban como corsarios, muchas veces eran simples piratas que buscaban el botín de los barcos que regresaban de América.
Consecuencias: ¿Cómo cambió Fuerteventura por los piratas?
La piratería moldeó la geografía de la isla de forma permanente:
- Pueblos en el Interior: ¿Te has fijado que los pueblos más antiguos de Fuerteventura (Antigua, Tuineje, Betancuria, Pájara) no están en la costa? Se construyeron tierra adentro, escondidos tras las montañas, para no ser vistos desde el mar y tener tiempo de reaccionar ante un desembarco.
- Betancuria como Refugio: Se eligió como capital porque está situada en un valle profundo rodeado de montañas, lo que la hacía «invisible» desde el horizonte marino.
- Arquitectura Defensiva: Las iglesias de Fuerteventura parecen fortalezas. Tienen muros gruesos y pocas ventanas porque servían de último refugio para la población durante los saqueos.
El «Palo» de los Piratas: La Milicia Majorera
A pesar de la fama de los piratas, los majoreros desarrollaron una resistencia feroz.
- Las Milicias: No eran soldados profesionales, sino campesinos y pastores que, al sonar las campanas de rebato, dejaban el arado y cogían sus armas.
- Estrategia de Guerrilla: Conocían el terreno volcánico mejor que nadie. Atraían a los piratas hacia el interior, a zonas de malpaís o desfiladeros, donde los emboscaban. La victoria en la Batalla de Tamasite es el ejemplo máximo de cómo un pueblo desarmado derrotó a piratas y corsarios bien equipados.
Leyendas de Tesoros
Como en todo territorio pirata, existen leyendas de tesoros enterrados. Se dice que en las cuevas de la costa de barlovento (la zona más salvaje y peligrosa del oeste), algunos piratas escondieron botines tras asaltar galeones españoles, aunque lo más probable es que el verdadero «tesoro» que buscaban fuera el grano y el ganado de la isla.
Curiosidad: El término «pirata» se usaba de forma tan despectiva que en los antiguos Acuerdos del Cabildo, cuando se referían a ellos, solían llamarlos «enemigos de nuestra Santa Fe» o «perros de la costa».