Ictiofauna
La Ictiofauna es el conjunto de especies de peces que habitan en una región geográfica o ecosistema determinado. En Canarias, este término engloba una biodiversidad marina extraordinaria, fruto de la posición estratégica del archipiélago como puente entre las aguas frías del Atlántico Norte, las corrientes templadas y las influencias tropicales de la costa africana.
La Ictiofauna Canaria: El tesoro sumergido entre tres mundos

Cuando te paras a pensar en la ictiofauna de nuestras islas, lo que te viene a la cabeza es ese hervidero de vida y colores que tenemos ahí mismo, nada más meter la cabeza en el agua. Canarias tiene una cosa muy especial y es que, como somos hijos de volcanes, aquí no hay plataformas llanas que se pierdan a lo lejos; aquí el fondo se desploma, se va al vacío a dos pasos de la orilla. Eso hace que en un mismo sitio, casi dándose la mano, tengas a las viejitas y los sargos de toda la vida conviviendo con los bichos grandes del azul que vienen de alta mar. Al final, ese ‘baile’ de profundidades ha convertido nuestro mar en un laboratorio natural que no tiene envidia a ninguno en el mundo, con más de 700 especies de peces dándole vueltas al archipiélago.
1. Un crisol de procedencias
La ictiofauna canaria es única porque se alimenta de tres corrientes distintas:
- Componente Mediterráneo-Atlántico: Especies comunes en las costas europeas y el Mediterráneo que encuentran en las islas un clima ideal.
- Componente Macaronésico: Peces que son exclusivos de los archipiélagos de esta región (Azores, Madeira, Canarias, Cabo Verde y Salvajes).
- Componente Tropical: Gracias a la corriente de Canarias y al calentamiento progresivo de las aguas, cada vez es más común ver especies procedentes del Golfo de Guinea o del Caribe, un fenómeno conocido como «tropicalización» de nuestras aguas.
2. Especies emblemáticas de nuestras costas
Si te sumerges en cualquier charco o playa de Fuerteventura, la ictiofauna te sale al paso de inmediato. Algunas de las especies más representativas son:
- La Vieja (Sparisoma cretense): Es el pez por excelencia de Canarias. Con su pico de loro y sus colores vivos (rojo y amarillo en las hembras, gris azulado en los machos), es la joya de nuestra gastronomía. Es un herbívoro fundamental para el equilibrio de los fondos rocosos.
- El Cherne (Polyprion americanus): Un gigante de las profundidades, muy apreciado en las mesas isleñas, que habita en las cuevas y veriles de las islas.
- Los Abades y Meros: Depredadores majestuosos que actúan como indicadores de la salud del ecosistema. Un veril con grandes meros es señal de que el agua está limpia y protegida.
- El Pejeperro: Un pez de aspecto fiero pero huidizo, símbolo de las aguas más salvajes y profundas.
3. Los Elasmobranquios: El orgullo de Fuerteventura

En el contexto de la ictiofauna, Fuerteventura y Lanzarote tienen una importancia mundial por sus poblaciones de tiburones y rayas.
- El Angelote (Squatina squatina): Este tiburón plano, en peligro de extinción en el resto de Europa, tiene en Canarias su último gran refugio mundial. Las playas de arena clara de Fuerteventura son sus guarderías naturales, donde se entierra para camuflarse.
- Las Mantas y Chuchos: Desde la gigantesca manta raya hasta el chucho negro, estas especies encuentran en los fondos arenosos de la isla su hábitat perfecto para alimentarse y reproducirse.
4. La Pesca Artesanal y la Gestión de los Recursos
La ictiofauna ha sido el sustento de los canarios desde la época de los antiguos pobladores, que mariscaban y pescaban en los charcos. Sin embargo, la sobrepesca y el cambio climático son amenazas reales. Aquí es donde entra la importancia de las Reservas Marinas de Interés Pesquero. Espacios como la Reserva de La Graciosa o la de La Restinga en El Hierro han demostrado que, si se deja descansar al mar, la ictiofauna se recupera con una rapidez asombrosa, permitiendo que la pesca artesanal (con artes tradicionales y sostenibles) siga siendo viable para las comunidades locales.
5. El impacto del Buceo y el Ecoturismo
El turismo ha descubierto que la ictiofauna vale mucho más viva que en el plato. El buceo recreativo genera millones de euros al año y conciencia a los visitantes sobre la fragilidad del mundo submarino. Ver un banco de bicudas, el baile de un pejeverde o la curiosidad de una fula azul se ha convertido en un motor económico que exige aguas limpias y una ordenación del territorio litoral (como la que dicta el PIO) que evite vertidos y destrucción de hábitats.
6. Curiosidades de la Ictiofauna: Peces que «hablan» y viajan
Algunos peces de nuestra ictiofauna tienen comportamientos fascinantes. El Roncador, por ejemplo, recibe su nombre por el sonido rítmico que emite al frotar sus huesos faríngeos. Otros, como los atunes (listados, patudos o rabil), utilizan Canarias como una estación de servicio en sus larguísimas migraciones transatlánticas, atraídos por la abundancia de alimento que generan las corrientes locales.
En resumen, la ictiofauna canaria es un patrimonio vivo que debemos proteger con la misma intensidad que nuestros paisajes terrestres. Cada pez, desde el más pequeño caboso en un charco hasta el gran tiburón ballena que nos visita ocasionalmente, forma parte de un engranaje perfecto que hace que el Atlántico canario sea uno de los mares más vibrantes del planeta.