Zona intermareal
La zona intermareal es la franja del litoral comprendida entre los límites de la marea más alta (pleamar) y la marea más baja (bajamar). En Canarias, este espacio es un ecosistema crítico de roca y charcos donde la flora y fauna han desarrollado adaptaciones extremas para resistir la desecación, los cambios de salinidad y el embate del oleaje.
La Zona Intermareal: El latido del océano en la costa canaria

La zona intermareal, conocida también como zona de mareas o litoral, es uno de los hábitats más estresantes y, a la vez, más productivos del archipiélago. En Fuerteventura y el resto de Canarias, las mareas tienen una amplitud media de unos dos metros (pudiendo llegar a casi tres en las «mareas del Pino» o equinocciales), lo que deja al descubierto una vasta superficie de costa dos veces al día.
Estrategias de supervivencia
Los organismos que habitan esta franja se enfrentan a desafíos que matarían a cualquier otra especie:
- Desecación: Cuando la marea baja, quedan expuestos al sol y al viento. Muchos moluscos, como las lapas (Patella spp.) o los burgados, se sellan herméticamente contra la roca para retener la humedad.
- Variación de salinidad: En los charcos que quedan aislados, la evaporación aumenta la concentración de sal, o la lluvia la disminuye drásticamente. Solo especies «eurihalinas» (que toleran cambios de salinidad) sobreviven aquí.
- Fuerza mecánica: El choque de las olas es constante. Esto ha forzado a las algas a ser flexibles y a los animales a tener formas hidrodinámicas o ventosas potentes.
La zonificación vertical
En la zona intermareal canaria se distinguen tres niveles claros:
- Supralitoral: La zona más alta, solo bañada por la espuma de las olas (el «salitre»). Aquí viven los cangrejos moros (Grapsus adscensionis) y pequeños caracoles como las mallas.
- Mesolitoral: La zona que se cubre y descubre diariamente. Es el reino de las lapas, los burgados y las algas pardas.
- Infralitoral: La zona más baja, que solo se descubre en las mareas más grandes. Es el refugio de los erizos, las viejas que entran a comer y las algas más delicadas.
Importancia etnográfica: El marisqueo
Históricamente, la zona intermareal ha sido la despensa de los canarios. Desde los antiguos mahos (aborígenes de Fuerteventura) hasta los actuales habitantes, el marisqueo de lapas y burgados ha sido una actividad de subsistencia fundamental, hoy regulada estrictamente para evitar la extinción de las especies.
Enclaves destacados de la zona intermareal
Fuerteventura, por su geología antigua y sus extensas plataformas de abrasión, posee algunas de las zonas intermareales más ricas del Atlántico.
En Fuerteventura:
- Los Lagos de El Cotillo (La Oliva): Un sistema de lagunas naturales protegidas por arrecifes de roca volcánica. Al bajar la marea, se crean piscinas de aguas tranquilas donde se puede observar perfectamente la fauna intermareal, desde pequeños pulpos hasta diversos tipos de gobios (peces de charco).
- Costa de barlovento (Aguas Verdes, Betancuria): Aquí la zona intermareal es salvaje. Los charcos profundos excavados en el basalto antiguo albergan una biodiversidad enorme, incluyendo anémonas y nudibranquios (babosas marinas de colores).
- Plataforma de Matas Blancas (Pájara): Una zona de costa baja donde la marea se retira cientos de metros, dejando al descubierto una llanura de arena y roca ideal para observar aves limícolas que vienen a alimentarse de los invertebrados enterrados.
En el resto de Canarias:
- Charco Manso (El Hierro): Un ejemplo de cómo la morfología volcánica crea recovecos intermareales profundos y espectaculares en una de las islas más jóvenes.
- El Confital (Gran Canaria): Posee una de las mejores plataformas de abrasión de la isla, con una rica zonificación de algas calcáreas y una gran población de cangrejos.
- Las Salinas de Janubio (Lanzarote): En la costa adyacente, la zona intermareal de lava negra contrasta con la espuma blanca, siendo un lugar excelente para ver especies adaptadas a aguas muy batidas.
- La Graciosa: Sus playas de arena blanca terminan en rocas donde las lapas alcanzan tamaños considerables debido a la protección de la Reserva Marina.
Curiosidad: En Fuerteventura, a los charcos que quedan en la zona intermareal se les llama a veces «baidales» o simplemente charcos de marea, y son el primer lugar donde los niños majoreros aprenden a conocer el mar.