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goro

El goro (con sus variantes goreguro o gorete) es un recinto pequeño y circular construido con piedra seca (sin argamasa). Aunque su uso más extendido ha sido el de pocilga o chiquero para animales pequeños como cerdos y cabritos.


El Goro: Arquitectura de piedra y refugio del viento

goro

1. El Goro en la historia: Testamentos y crónicas

La presencia de esta palabra en la documentación histórica es constante, lo que demuestra su arraigo. Ya en 1752, encontramos testamentos en Arona (Tenerife) donde se heredan «goros» como parte de la propiedad familiar, situándolos en zonas de malpaís.

Hacia finales del siglo XIX, la mirada de los investigadores empezó a dotar al goro de un carácter arqueológico y etnográfico:

  • Grau-Bassas (1886): En sus viajes de exploración, sugería que los «goros» de piedra seca no solo eran refugios de pastores, sino que en tiempos antiguos pudieron ser lugares destinados a prácticas funerarias o rituales previos a la inhumación.
  • Castañeyra (1887): Al documentar las viviendas de Fuerteventura, señalaba que los conquistadores hallaron a los aborígenes viviendo en casas de piedra seca que los pastores llamaban «lesques» o «goros».
  • Álvarez Rixo (1865): Lo definía de forma sencilla y directa como una «caverna pequeña o cerco de piedras secas para encerrar dos o tres animales».

2. Análisis Lingüístico: Del Tagoror al Goro

Uno de los debates más fascinantes es la relación entre el goro y el tagoror. Según el filólogo Álvarez Delgado (1941), existe una conexión fonética y semántica clara basada en la raíz bereber [-G·R-], que significa «lugar cerrado».

La distinción es casi poética:

  • Goro: El lugar cerrado para los animales (el corral).
  • Tagóror: El lugar cerrado para los hombres (el patio de asamblea o plaza).

Algunos autores, como Afonso Pérez, sugieren que el uso de «goro» para referirse a la pocilga del cerdo podría ser una utilización metafórica y despectiva del término original tagoro, al perder el prefijo-artículo «ta-«. Sin embargo, el término parece haber mantenido su dignidad técnica entre los cabreros.


3. Usos insospechados: Barro, nieve y viento

Aunque asociamos el goro con el ganado, los textos históricos revelan usos mucho más variados:

  • El goro de la nieve: Arribas y Sánchez (1900) menciona que en las cumbres existían receptáculos llamados «goros» destinados a almacenar nieve para surtir a los pueblos durante el verano.
  • Alfarería (Gran Canaria): En centros loceros como La Atalaya, el goro es el depósito excavado en el suelo de las cuevas donde se tritura, riega y amasa el barro con los pies antes de trabajarlo (Lezcano, 1944).
  • Defensa agrícola: En El Hierro, se utilizaba el término gorete para definir una muralla hecha de cañas o maderas que protegía los plantíos contra el viento.
  • El goro de agua: En Gran Canaria, se ha usado para denominar pequeños depósitos rústicos o embalses donde el agua «reposa el frescor de su caricia», como describía Néstor Álamo.

4. Referencias Documentales Destacadas

AutorAñoDefinición / Contexto
Díaz Frías1752Registro en testamentos de Arona (Tenerife).
Pérez Galdós1860Recoge la variante Gorete en su vocabulario.
Maffiotte1887Define el goro estrictamente como Pocilga.
Bethencourt Alfonso1912Lo identifica como «El corral» en Tenerife y Gran Canaria.
Pancho Guerra1955Usa el diminutivo gorito para un pequeño embalse de agua.
Navarro Correa1957Registra la variante guro en La Gomera (Valle Gran Rey).

5. Preguntas para profundizar

¿Por qué el goro se asocia principalmente con el cerdo en el habla urbana? Esto se debe a una especialización semántica. Mientras que en el campo el goro podía ser para cabras o baifos, en las zonas más pobladas la palabra «goro» se convirtió en sinónimo de pocilga o zahúrda. Incluso se llegó a usar como insulto: «Pedazo de goro» (pedazo de cochino), como recoge Arribas y Sánchez.

¿Qué diferencia hay entre un goro y un corral común? La distinción suele ser el tamaño y la especie. Según Álvarez Delgado, el término nunca se aplica a caballos, vacas o asnos (para los que se usa «cuadra» o «establo»). El goro es pequeño, rudimentario y específico para los animales que ya conocían los indígenas canarios.

¿Sigue vivo el término en la toponimia actual? Absolutamente. Existen numerosos lugares en Canarias llamados «El Goro» (como el polígono industrial en Gran Canaria) o «El Guro» en La Gomera. Estos nombres indican lugares donde antiguamente existieron estos cercados de piedra, marcando la importancia del pastoreo en la configuración del territorio.


6. Expresiones y curiosidades

La literatura popular también ha capturado el goro en frases hechas. Una expresión curiosa recogida en 1928 decía: «turre cochina pal goro», usada cuando alguien decide retirarse o cuando se quiere poner a alguien en su lugar de forma brusca.

En El Hierro, aunque algunos informantes modernos consideran la palabra como «procedente de otras islas», la realidad es que el término gurancho (un albergue miserable o estrecho) parece ser un derivado directo de la misma raíz, demostrando que el goro es, ante todo, una idea de confinamiento y refugio.

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