
En la Avenida Marítima de Puerto del Rosario, junto al embarcadero de la capital majorera , emerge una figura etérea y cautivadora: la escultura «Medusa». Con sus cinco metros de largo, esta obra de la artista zaragozana Victoria Boldova se integra en el paisaje marítimo con una presencia hipnótica, dialogando con el azul del Atlántico y la brisa marina que la rodea.
Inspirada en la fascinación infantil de Boldova por estos seres marinos, «Medusa» es el resultado de un proceso creativo intuitivo. Realizada en acero inoxidable y acero corten , la obra cobró vida durante el XI Simposio Internacional de Escultura de Puerto del Rosario. La artista, fiel a su método de trabajo sin bocetos previos, permitió que cada corte y soldadura surgiera espontáneamente, como si la escultura misma guiara sus manos. La combinación de materiales genera un fascinante contraste entre el brillo impoluto del acero inoxidable y la pátina rojiza del corten, evocando la fusión entre la rigidez del metal y la fluidez del agua.

Ubicada en un enclave privilegiado, «Medusa» parece flotar entre el cielo y el mar, acompañando con su danzante estructura a los barcos que entran y salen del puerto. Desde diferentes ángulos, su forma metamórfica cambia, jugando con la luz del sol y las sombras proyectadas. Este dinamismo refuerza la esencia de la obra: la transformación, el movimiento y la armonía entre elementos opuestos, principios que han marcado la trayectoria artística de Boldova.
Esta escultura no solo embellece el entorno portuario, sino que también invita a la reflexión sobre la relación entre el arte y la naturaleza. «Medusa» es una representación de la libertad creativa y del poder de la intuición, una pieza que, como las corrientes marinas que la inspiran, nunca permanece estática, sino que fluye y evoluciona con la mirada de cada espectador.
Descubre la trayectoria de Victoria Boldova
Nacida en Zaragoza el 7 de julio de 1977, Victoria Boldova pasó su infancia entre dos mundos: la aridez volcánica y los horizontes infinitos de Fuerteventura, y la riqueza histórica y cultural de su ciudad natal. Esa dualidad ha marcado su forma de entender el arte, siempre en un diálogo entre la solidez y la fluidez, la luz y la sombra, la rigidez y el movimiento.
Desde muy pequeña sintió la necesidad de modelar y dar forma a la materia, experimentando con barro, papel y cartón. Su pasión por la creación la llevó a formarse en la Escuela de Artes Aplicadas de Zaragoza, donde realizó el Bachillerato Artístico y se especializó como Técnico Superior en Grabado, Técnicas de Estampación y Escultura. Su atracción por los metales la impulsó a obtener certificados profesionales en soldadura, permitiéndole desarrollar su lenguaje artístico en acero inoxidable y acero corten.

Sus experiencias personales han nutrido su visión artística, otorgándole un estilo singular que se manifiesta en su gusto por el contraste y las sensaciones contradictorias. Su obra abarca pintura retroiluminada, grabado, serigrafía y escultura, disciplinas en las que busca el equilibrio entre la intuición y la técnica.
Boldova ha expuesto en diversas ciudades españolas, destacando su participación en la sala de exposiciones del Museo de Goya, así como en numerosas salas de Zaragoza. Además, ha formado parte de simposios escultóricos, donde su trabajo ha sido reconocido por su capacidad de transformar el metal en formas orgánicas y fluidas.
Uno de sus proyectos más ambiciosos, hasta ahora, ha sido la creación de una medusa de cinco metros, inspirada en su fascinación infantil por estos seres marinos. Trabajando sin bocetos previos, ha dejado que la obra fluya de manera intuitiva, permitiendo que cada corte y soldadura surja en el instante, como si la escultura misma guiara sus manos. La combinación del acero inoxidable y el acero corten genera un diálogo entre el brillo y la oxidación, entre la ligereza de los tentáculos y la solidez del metal.