Escultura: Torso – Puerto del Rosario

Escultura: Torso – Puerto del Rosario

Puerto del Rosario es conocida por su rica colección de esculturas dispersas por toda la ciudad. La Avenida Marítima revela un tesoro artístico, sobre todo, cerca de la oficina de información y turismo de la capital majorera. Entre las obras que capturan la atención en este enclave se encuentra un imponente torso en bronce.

Esta escultura única, forma parte de la serie “Torsos” creada por el artista Carlos García Muela, quien dio vida a seis ejemplares en bronce. 

La escultura “Torso” está situada a escasos metros de la parada de taxis. La obra presenta un torso desnudo, robusto, con una musculatura distintiva que evoca las esculturas clásicas de la antigua Grecia, e incluso pudiera ser el cuerpo de un centurión romano.

Lo más intrigante de esta obra moderna es cómo el torso se presenta como una coraza, incluso como si fuera una prenda colgada en un perchero. Los bordes del torso, aparentemente rotos y resquebrajados por el tiempo, revelan la técnica única del artista: la cera perdida. Este método ofrece una visión del interior de la escultura, mostrando un armazón similar a vigas de madera, como si estuviera desvelando los secretos de la fuerza que yace en su máquina corporal.

Al analizar la escultura, surge una interesante reflexión sobre el poder y la fuerza en la sociedad contemporánea. Más allá de la estética visual, la obra de García Muela invita a la contemplación y a cuestionar nuestras percepciones sobre la victoria y el poder en el mundo actual. La representación del torso como una coraza sugiere que la humanidad  no triunfa únicamente por tener la razón, sino por su fortaleza física.

En un contexto más amplio, estas esculturas provocan una introspección profunda sobre el uso de la fuerza en la sociedad. La obra de García Muela sugiere que la ley del más fuerte se impone incluso en nuestro mundo políticamente correcto. Estas piezas no solo son expresiones artísticas visuales, sino también herramientas que nos invitan a sumergirnos en el pozo de la conciencia y cuestionar las percepciones convencionales sobre el uso de la fuerza en diferentes ámbitos de la vida.

Amplía información: ¿Quién fue Carlos García Muela?

Carlos García Muela, nacido en Tetuán en 1936, fue un escultor cuya carrera ha dejado una huella significativa en el mundo del arte. Su formación en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Tetuán marcó el comienzo de su viaje artístico. Inicialmente, sus esculturas, ejecutadas en piedra arenisca, revelaban un carácter sobrio. Este período temprano en su carrera reflejó su conexión con las ruinas y monumentos romanos presentes en la ciudad, influyendo en la creación de sus primeras obras figurativas.

A medida que su práctica artística evolucionaba, García Muela exploró nuevos materiales, como el hierro y el bronce. Esta transición le permitió desarrollar piezas más expresionistas, revelando su capacidad para adaptarse y experimentar con diversos medios. La expresividad de sus esculturas se volvía más evidente, creando obras que cautivaban a quienes las contemplaban.

En 1970, Carlos García Muela inició su fascinante serie de “Torsos”, caracterizada por un marcado clasicismo. Estas esculturas, con inspiración arqueológica y orgánica, se convirtieron en una constante en su extensa carrera.

En una etapa inicial, los torsos exhibían una expresividad única, lograda a través de la rotura y estratificación de capas de cera, que se quebraban durante la fundición del bronce. Sin embargo, posteriormente, el artista optó por acentuar el contraste con los modelos clásicos mediante la confrontación de materiales.

En una entrevista, Carlos García Muela compartió su profunda conexión con la arqueología, una afición que germinó en Tetuán y se expandió por yacimientos arqueológicos en Marruecos y España. La exploración de lugares como Tamuda, Lixus, Volubilis, el Peloponeso, Atenas y Creta dejó una impresión indeleble en su obra, evidente en la manera en que aborda el misterio del tiempo transformando objetos.

A lo largo de su carrera, Carlos García Muela obtuvo el reconocimiento unánime de la crítica y recibió numerosos premios nacionales e internacionales.

En 1979, logró el Primer Premio en Escultura en la Bienal Internacional del Deporte de Barcelona, un logro significativo que subraya su habilidad para fusionar la expresión artística con el mundo deportivo.

Su éxito continuó en 1982 al recibir la medalla de oro en la Bienal de Alejandría, consolidando su posición como un escultor de renombre a nivel internacional. Su participación en exposiciones colectivas junto a figuras consagradas como Pablo Serrano, Chillida y Chirino, resaltó su integración en el círculo artístico de élite.

La adquisición de una de sus obras por el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, actualmente parte del Reina Sofía, es un testimonio tangible de la relevancia y calidad de su obra en el contexto artístico contemporáneo español.

La diversidad geográfica de sus exposiciones y representaciones de España en eventos como la “Bienal de Escultura de Budapest” evidencian su presencia a nivel nacional e internacional. Desde Marbella, Madrid, y Gijón hasta ciudades como Montreal, Tokio, y París, Carlos García Muela llevó su pasión por la escultura a diversos rincones del mundo. Su estudio-taller en la calle Estrella Polar 12 de Madrid, donde esculpía torsos en yeso que luego reproducía en bronce, se convirtió en un santuario creativo que refleja su dedicación inquebrantable a su arte.

Carlos García Muela falleció en Madrid el 26 de enero de 2013. Fue un visionario escultor que trascendió fronteras, dejando un legado artístico que sigue resonando en galerías, museos y corazones de amantes del arte en todo el mundo.

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