El extraño caso del torrero loco

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El trabajo de torrero o farero siempre fue una labor apta solo para valientes. Vivir en los aislados parajes donde se ubicaron los faros en Fuerteventura era toda una aventura. Máxime si tenemos en cuenta que no contaban con asistencia médica cercana, y que el pueblo más próximo se encontraba a varias horas de camino.

Pero los torreros lo vivían de manera natural: era su trabajo. Se adaptaban a vivir en soledad, rodeados de paisajes de gran belleza, y en estrecho contacto con el entorno natural. Aceptaban lo bueno y lo malo de su ocupación. Ahora bien, el aislamiento y la falta de comunicación con otras personas, propició que muchos fareros terminaran teniendo problemas de salud mental y padeciendo enfermedades.

Hubo un caso en Fuerteventura que tuvo en jaque a la sociedad majorera durante el mes de octubre de 1916. Se trata del que protagonizó el torrero del Faro de Jandía, Miguel Sánchez, quien tuvo un grave episodio de enajenación mental. 

Miguel Sánchez se encerró dentro del faro más aislado de Fuerteventura: el de Jandía, cuando su compañero Manuel Carreras, al que llegó a amenazar de muerte, fue trasladado a otro faro.

Miguel Sánchez estuvo sin comer más de un mes y cuando alguien se acercaba a la costa les gritaba y les disparaba con su escopeta. 

La prensa de la época llegó a titular este acontecimiento como “El Torrero Loco”.

Lunes 30 de Octubre de 1916

Noticias que llegan de Puerto Cabras dan cuenta de que

en el faro de Jandía ha ocurrido un hecho grave.

Uno de los torreros de aquel faro, se ha vuelto loco y se ha encerrado en la torre, negándose a salir y no permitiendo que se acerque nadie.

Cuantos han intentado llegar a la torre han sido atacados a tiros de carabina.

Un barco que se acercó a llevar víveres también fue atacado a tiros por el torrero.

El faro está apagado desde hace noches.

Las noticias recibidas son incompletas y se teme por la vida del otro torrero cuya suerte se ignora.

Ha salido para Jandía desde Las Palmas una pareja de la Guardia civil para apoderarse del loco.

El 1 de Noviembre se consiguió sacar al torrero de su reclusión voluntaria. Las noticias que a partir de ese momento llegan a los periódicos son más extensas y comprensivas con el farero

Martes 7 de Noviembre de 1916

UN MES SIN COMER

El torrero de Punta Jandía

Las Palmas, 2.—

Al fin pudo ser detenido con grandes precauciones el torrero que sirve el faro de Punta Jandía, de la isla de Fuerteventura, que habíase vuelto loco y agredió a tiros a unos pescadores.

Dispuesta la captura del demente, dos torreros, acompañados de una pareja de la Guardia civil y un sargento, se embarcaron en el «Estrella» y arribaron al faro, que encontraron encendido.

Cautelosamente saltaron a tierra, y, llegando hasta la puerta del faro, llamaron y se dieron a conocer. Sin resistencia les franqueó el pobre loco la entrada, y entonces supieron que llevaba un mes sin tomar otro alimento que café. Estaba extenuado, anémico, y apenas podía andar. Refirió a los que llegaron que hace muchos días le acometió la inapetencia y que se abandonó, llegando a sufrir perturbaciones mentales. Su compañero de servicio fue trasladado a otro faro, y desde entonces encontrándose solo.

Llámase Miguel Sánchez Juan, natural de Mallorca.

Cuando le pidieron que hiciera entrega del faro se negó a ello, por no estar presente el ingeniero; pero, convencido luego de que lo debía hacer, accedió, y, embarcando en el «Estrella», fue traído a Las Palmas.

El ingeniero jefe ha dispuesto que ingrese en el Depósito de alienados de San Lázaro para ser sometido a observación.

Esta anécdota ha sido el origen de una de las leyendas más curiosas que se ciernen en el sur de Fuerteventura. Algunas personas cuentan que, en la oscuridad de la noche, se escuchan quejidos lastimeros, que salen del faro, y se ven lucecillas que desaparecen repentinamente, muy semejantes a como lo hacen las luces de Mafasca.

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