libra
Unidad de medida de masa utilizada en Canarias y Fuerteventura desde la colonización castellana hasta la implantación del sistema métrico decimal. En el contexto agrícola y comercial de la isla, la libra era la unidad base de peso para el comercio minorista y el consumo doméstico, situándose jerárquicamente por debajo de la arroba.
Valor y Equivalencia en el Archipiélago

Aunque el valor de la libra variaba ligeramente según la región de España, en el comercio canario se adoptó la libra castellana:
- Masa: Equivale a 460 gramos aproximadamente.
- Relación con otras medidas:
- 25 libras conformaban una arroba.
- 100 libras conformaban un quintal.
- 1 libra se dividía en 16 onzas.
Uso cotidiano en Fuerteventura
A diferencia del quintal, que se reservaba para grandes fletes en los puertos, la libra era la medida de «diario» en la vida majorera:
- En la Recova y la Tienda de Aceite y Vinagre: Era la medida estándar para comprar productos básicos como el azúcar, el café, el jabón o la harina. El tendero pesaba estos bienes utilizando balanzas de dos platillos y pesas de bronce marcadas en libras y onzas.
- El Queso Majorero: Mientras que la producción total de una finca se contaba en arrobas, el intercambio directo entre vecinos o la venta en mercados locales se realizaba por libras. Un queso de tamaño mediano solía pesar entre 6 y 8 libras.
- La Lana: Tras la trasquila de las ovejas, la lana se limpiaba y se pesaba en libras antes de ser entregada a las hilanderas para la confección de mantas y prendas de abrigo.
La Libra en la Pesca Tradicional
En los puertos y pueblos costeros como El Cotillo o Corralejo, la libra era fundamental para el reparto de la «quinta»:
- Tras una jornada de pesca, las capturas de piezas de roca como el mero o el abadejo se pesaban en libras para repartir las ganancias equitativamente entre los marineros y el dueño de la barca.
- Incluso hoy, los pescadores de mayor edad en Fuerteventura pueden referirse al tamaño de una captura en libras, manteniendo viva una referencia visual del peso que el kilogramo no ha logrado desplazar del todo en la memoria colectiva.
Supervivencia del término
Aunque el sistema métrico se impuso legalmente en el siglo XIX, el uso de la libra persistió en las zonas rurales de Canarias hasta mediados del siglo XX. Era común escuchar a los agricultores hablar de la cosecha de millo (maíz) o de la cantidad de simiente necesaria para una gavia en libras, debido a la precisión que esta medida permitía para pequeñas cantidades de producto.