Yacimiento arqueológico del Malpaís de los Toneles

Yacimiento arqueológico del Malpaís de los Toneles.

Yacimiento arqueológico del Malpaís de los Toneles

Yacimiento arqueológico del Malpaís de los Toneles

El Valle de la Cueva o de los Toneles, perteneciente al Monumento Natural de Cuchillos de Vigán, alberga uno de los asentamientos aborígenes más desconocidos de la zona. Este asentamiento está situado dentro del malpaís de los Toneles que, se extiende a lo largo de una amplia zona en las coladas volcánicas procedentes del volcán de Jacomar, en el margen izquierdo del barranco del Valle de La Cueva. Este barranco discurre paralelo a las montañas de Juanichón y el volcán de los Toneles en el margen derecho y a la Cañada de Chamorro y Cuesta Chillona en su margen izquierdo y, va a desembocar a la Ensenada de los Toneles.

El asentamiento del Malpaís de los Toneles está conformado por varias construcciones de planta ovalada o circular, de tamaños variados, realizadas con piedra seca (construcciones realizadas sin argamasa). Las piedras con las que construían las casas están cogidas del mismo entorno inmediato, las coladas lávicas ofrecieron a los habitantes de este poblado un material constructivo abundante y adecuado para su fabricación.

Los habitáculos eran de diferentes tamaños, los más grandes de unos 10 metros de radio, fueron usados probablemente  como corrales. Las construcciones de tamaño más reducido, cuentan con la altura necesaria para que una persona pueda estar de pie en su interior. Estas construcciones posiblemente se correspondan con viviendas, muchas aun conservan su entrada casi intacta, en ellas se observa una especie de puerta adintelada, e incluso algunas todavía conservan, de manera parcial, un techo formado por piedras superpuestas.

Yacimiento arqueológico del Malpaís de los Toneles

Yacimiento arqueológico del Malpaís de los Toneles

Los habitantes de este asentamiento pudieron ocuparlo de forma permanente, porque su entorno presenta unas condiciones muy favorables para la forma de vida de los mahos, como son la presencia de agua ya que se encuentra próximo al barranco, la cercanía a la costa, el resguardo y protección que les ofrecía el malpaís…

Los mahos que vivían en este poblado se dedicaban casi de forma exclusiva a la ganadería, que les proporcionaba la mayoría de los recursos para su dieta diaria, que estaba formada por carne, leche y grasas. Esta dieta se complementaba con lapas, burgados y cañaillas que obtenían del marisqueo que realizaban en la costa cercana, como se puede apreciar por la gran cantidad de restos conchíferos existentes en la zona.

En las inmediaciones de este asentamiento se han encontrado varias vasijas o vasos, que los mahos escondieron cuidadosamente. El ocultar vasos cerámicos entre las lavas de los malpaíses (escondrijos) fue una práctica muy común entre los pastores majoreros, en épocas prehispánicas, que ha pervivido hasta fechas más recientes.
Estos vasos, por su gran capacidad, se utilizaron probablemente como recipientes de almacenamiento, principalmente de agua. Se escondían para hacer uso de ellos posteriormente, en el momento en que se necesitasen y evitar, de esta forma, su continuo traslado.
En las laderas adyacentes al barranco había varios nacientes de agua, que hoy en día siguen existiendo, y  que son utilizados por el ganado caprino de costa que merodea por la zona y que se alimenta de la vegetación que crece  tanto en el malpaís como en las proximidades de la costa.

 

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