SALINAS DEL MATORRAL

Las Salinas del Matorral se encuentran en la localidad de Morro Jable

SALINAS DEL MATORRAL

SALINAS DEL MATORRAL

La historia de las salinas en Fuerteventura es relativamente reciente. Esta isla nunca fue muy salinera como ocurre con otras islas del archipiélago. En 1641 dice el Cabildo que la sal es un bien realengo y todos pueden aprovecharla en los charcos donde cuaja, quedando prohibido embarcarla fuera de la isla y venderla a todo aquel que la embarque, y solo se permite venderla entre vecinos.

Hasta el siglo XVIII la sal que se consumía en la isla procedía de las salinas naturales, localizadas fundamentalmente en la costa oeste, resulta anecdótico que en el año 1789 se informase a Madrid de que en Fuerteventura no había ninguna salina. Las Salinas del Carmen, las primeras de la isla, no se construyeron hasta finales del siglo XVIII, y posteriormente en el siglo XX se edificaron Las salinas del Viejo en Puerto Cabras y Las Salinas del Matorral en la localidad de Morro Jable.

Las Salinas del Matorral se construyeron sobre el año 1935. Para acometer las obras de estas salinas se trajo un salinero procedente de la lanzaroteña localidad de las Breñas, cerca de las Salinas de Janubio.

Estas salinas del sur de Fuerteventura estuvieron funcionando hasta 1950, fecha en la que Gustav Winter adquiere la propiedad. La idea que tenía por entonces Winter, según él mismo comentó, era la de instalar en Morro Jable unas salinas y una factoría de conservas y harinas de pescado, para la que contaba con una pequeña flota de once pesqueros que había comprado en Francia.

Las salinas del Matorral ocupaban una superficie total de 16.000 metros cuadrados, de los cuales 6.500 pertenecían a la zona de los cocederos, donde la fuerza del viento y los rayos del sol aumentaban la temperatura del agua. Cuando el agua alcanzaba la temperatura adecuada, se canalizaba hacia las pocetas o evaporadores que ocupaban una superficie de 9.500 metros cuadrados, donde se terminaban las tareas de evaporación del agua y extracción de la sal.

El agua captada de la marisma era elevada, mediante un gran molino multipala de torre metálica y un motor, a un depósito de presión de obra. Empleando una conducción de tubo cerrado de cemento. Este agua era enviada hasta los cuatro cocederos.

Las Salinas del Matorral producían sal todo el año, debido a sus excelentes condiciones de insolación, alcanzando las trescientas toneladas anuales que eran exportadas a Tenerife y Gran Canaria por el Puerto de La Cebada.

Las salinas disponían de la casa del salinero y de tres grandes almacenes para la sal, todo ello ha desaparecido por la ampliación de la carretera y las obras de las urbanizaciones turísticas.

Lo único que queda de Las Salinas del Matorral es el depósito de presión que se encuentra dentro del Paraje Natural de El Saladar de Jandía. 

Fuente principal: El Jardín de la Sal – Autores: Cipriano Marín, Alberto Luengo.

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