Pozo Negro

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Desde que empezamos a leer el Le Canarien, las crónicas normandas del siglo XV de Fuerteventura, nos llamó la atención la cantidad de errores topográficos que en ellas se encuentran. Esto puede ser debido a que tanto los escribanos de Gadifer de La Salle, como los de Béthencourt, no estaban in situ en las contiendas, sino que tomaban acta de lo que les contaban los franco normandos, días o incluso semanas después de los sucesos.

El caso de “Pozo Negro” que hoy traemos en este artículo, es un claro ejemplo de ello. En el Le Canarien, el escribano de Béthencourt utiliza el topónimo “Puerto des Gardins” (Puerto Jardines) para designar a la ensenada de Pozo Negro.

“…seguidamente después de su salida, los canarios vinieron a ocupar y a destruir Rico-roque; y se fueron al puerto de los Jardines que está a una legua del lugar, en que se hallaban los víveres de Monseñor de Béthencourt, y quemaron una capilla que había allí, y se apoderaron de ciertos efectos…”

Mientras que el escribano de Gadifer utiliza Puerto de los Jardines, para designar al puerto de La Peña en Ajuy.

Y cuando Gadifer llegó al puerto de los Jardines, empezó a fortificarse e hizo una torre a dos leguas de allí, en una hermosa región abierta, cerca de un bosque dé un río de agua corriente, que se llama la torre de Valta[rajal] .

El Puerto de Pozo Negro aparece constantemente, desde el siglo XV, como un puerto importante de la isla para la entrada y salida de mercancías, víveres y esclavos. En 1426, en el primer mapa que da algún nombre topográfico de la costa de Fuerteventura, el veneciano Giacomo Giroldi nombra ya este lugar como Poço Negro. Posteriormente aparece también como Poço Negro en las cartografías de Bianco en 1436 y Fernandes en 1507.

El primer asentamiento de Pozo Negro, se situaba en el margen derecho de la desembocadura del barranco de Pozo Negro. Se trata de un conjunto formado al menos por tres pozos, dos de ellos de sección circular, y otro hecho a cielo abierto, de planta rectangular con unos escalones que facilitan el acceso al agua.

En el entorno de los pozos se localizan los cimientos de una construcción cuyas estructuras son visibles, y donde se encuentran gran número de material cerámico en sus alrededores, evidencia su claro origen europeo, que podrían corresponder asimismo con restos de la presencia normanda.

También se encuentran fragmentos de platos, jarras, lebrillos y tazones vidriados o esmaltados, algunos fácilmente identificables con producciones andaluzas del siglo XVI.

En los documentos que proceden del Tribunal de la Inquisición de Gran Canaria, se encuentran las investigaciones que el Santo Oficio hizo a cerca de los judeoconversos, que vivían en las islas desde 1490.  Algunos de ellos estaban afincados en Fuerteventura, concretamente en la zona de Pozo Negro, como Juan Crespo y su familia, y  se conservan declaraciones de las denuncias que contra ellos se hicieron en varias ocasiones, unas veces por parte de sus criados y otras por parte de sus vecinos.

Su esclavo negro denunció:

Que ni come cerdo ni deja que lo coman en su casa, enciende candiles, no reza sino alzándo y bajándo la cabeza.

Alonso de Guadalupe, junto a otros testigos, denuncian a la mujer de Juan Crespo (judeoconversa) en 1493, siendo por entonces vecinos de Fuerteventura ya que  “no salia de su casa el sabado ni yva a misa como las otras mugeres”.

El 26 de noviembre de 1505, Martín de Osario, vecino de Fuerteventura, declara:

a [por hace] XXVIlI o XXX años, poco más o menos, que estando este testigo en la  Isla de Fuerteventura, un día de una fiesta, que tienen los judíos, que se dice Çintquypul (Yom Kippur), que oyó decir a algunas personas … que se avían apartado del puerto de Pozo Negro, donde este testigo estava y otros muchos, que estavan cargando cueros y otras mercadurias . . .

El puerto de Pozo Negro se utilizó como punto de llegada de algunas de las expediciones a Berbería, en las que se iba para rescatar a los canarios cautivos en África, o traer esclavos de aquellas tierras. En el siglo XVII este puerto es considerado como uno de los más importantes de la isla para la entrada de víveres, la importancia de este puerto duró hasta bien entrado el siglo XIX. Hoy en día Pozo Negro es un asentamiento dedicado a la pesca de bajura, la ganadería caprina y al turismo.

En Pozo Negro existen dos restaurantes cuya especialidad son las paellas y el pescado fresco. Además cuenta con la única zona de acampada de Antigua con 72 plazas para la instalación provisional de casetas, caravanas o similares, y un albergue con una capacidad de 60 plazas.

Dando un corto paseo por las inmediaciones de Pozo Negro podrás visitar, una  gambuesa y Los Pozos, vestigios del pasado ganadero de la zona, y a un par de kilómetros el poblado aborigen de La Atalayita, donde se encontraba la torre de “Riche Roche“, que Jean de Betancourt utilizó durante la conquista de Fuerteventura como defensa, vigilancia y aprovisionamiento de víveres.

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